La decadencia de las artes.

23-essay-100x80cm-46kbEric Ramírez

El sector cultural dentro del país ha sido menospreciado por muchos gobiernos y allegados al poder. Las cantidades absurdas al presupuesto, así como la atención que se da a esta área, son risibles, un ejemplo más está en la nueva constitución de la recientemente llamada, Ciudad de México (CDMX).

En esta nueva constitución, los puntos acerca del sector cultural son reducidos a una serie de normas y derechos acerca de la cultura; Sin embargo, la ausencia de un proyecto para mejorar el sector o bien, aumentar el interés de las personas, son nulos.  Por supuesto que es un avance tener derechos en el sector, sin embargo, no era lo más urgente.

La CDMX, presume ser la ciudad con más museos en el mundo, la mayoría de ellos de gran calidad, pero ante la falta de un proyecto es imposible aprovechar estos espacios al máximo. Y no sólo en la capital del país, sino que en todo el país hace falta un mayor y mejor consumo de las artes y cultura.

Tan solo el año pasado, fuimos testigos de la desaparición del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), que desde 1988 era la encargada de administrar la sección cultural en el país. El paso a la Secretaría de Cultura, como órgano fue más negativo que positivo, pues el cambio de nombre y sector para la misma institución provoco el recorte de tres mil millones de pesos en el presupuesto.

Cabe destacar que, tras el recorte, las instituciones que más sufrirán el recorte son: la oficina de la secretaria de cultura con menos 35% en su presupuesto; Estudios Churubusco con menos 34%; EDUCAL con menos 34%; el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), con menos 29%, y el Instituto Nacional de Antropología e Historia con menos 15% de presupuesto de acuerdo al año anterior.

Lo destacable en estas cantidades se encuentra cuando son revisados a detenimiento cada subsecretaria dentro de estas, pues la subsecretaría de desarrollo cultural es la que más presupuesto tienen. Y de esta manera uno esperaría mayor difusión a todos los museos o siquiera mejorar los precios de entrada, pues en gran medida es la causa del alejamiento del público a estos recintos de arte.

1ppLa otra pregunta es, ¿A dónde se fue el proyecto de “Museos al Aire Libre”? Este consistía en pintar una copia de grandes pinturas históricas, en fachada de escuelas y espacios públicos para que así la gente la viera mientras iba pasando.

Lo interesante de este proyecto, era que los pintores y reconstructores de estas obras eran Gafiteros, que hacían a un lado sus letras, para poder crear un poco de arte. Era una buena idea de integración social y cercanía con la cultura. Sin embargo, la idea murió a los pocos meses de ponerla en marcha. Muchas de las fachadas quedaron ahí, en el olvido de lo que pudo ser.

 Como este, son pocos los proyectos que realmente sean cercanos a la gente, pues la mayoría de publicidad cultural, parece dirigida a personal con alto rango social. Hace poco cuando la colección de Miguel Ángel estuvo en Bellas Artes, fue la muestra más clara de que público está envuelto en la cultura y quienes simplemente no pueden o no quieren asistir.

La publicidad debe estar envuelta en un lenguaje social, no en uno que pocos entiendan, esto pos supuesto sin caer en lo vulgar. Las exposiciones y los precios deben también cambiar sus horarios y lugares (no en todos los casos) para ser más próximo a la gente y para esto hacen falta campañas que no están haciendo. Campañas para las cuales se tiene presupuesto, pero no ideas.

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