El sexo en VICE español, una aproximación desde Foucault

Aldo Jair Munguía Hernández

VICE es un sitio web con un pasado punk. La revista comenzó a publicarse en 1994 y tuvo que adaptarse a las plataformas digitales. Dicho medio de comunicación se considera a sí mismo como un  sitio para  jóvenes, el cual “crea y distribuye el mejor contenido audiovisual y editorial en todo el mundo”.

Lejos de toda vanagloria, los temas, así como los enfoques del medio son la política, la salud, la tecnología y, sobre todo, contenidos relacionados con las drogas y  con  cuestiones de sexualidad. Son los contenidos de índole sexual los que permitirán realizar un análisis sobre las formas discursivas presentes en las publicaciones de VICE México por ser los más recurrentes en las publicaciones.

Títulos como “Las maneras más seguras de tener sexo cuando tienes gripe” o “Qué hacer si tu pareja muere durante el sexo” pueden ilustrar, aunque de forma genérica, las perspectivas desde las cuales son retomados, comentados y analizados los temas de inherencia sexual.

En Lenguaje y silencio (2013) el crítico George Steiner menciona que el empobrecimiento de la imaginación, en cuanto a cuestiones sexuales y eróticas, ha ocasionado una “banalidad generalizada de nuestros recursos individuales de representación y expresión eróticas”. En ese sentido, ¿de dónde viene la imaginación desgastada de VICE en cuanto a sexo y erotismo se refiere?

VICE presenta un viraje de forma y fondo sobre los temas sexuales que más se acerca a una cuestión erótica porque tienen como directriz las prácticas de dicha índole sin miras a la reproducción. De ello se desprende un primer acercamiento a los contenidos del medio porque salen de las formas victorianas de las que Michel Foucault da cuenta en Historia de la sexualidad: la voluntad del saber.

VICE no presenta el enclaustramiento en el lecho marital que se identifica con la sociedad burguesa bajo el yugo victoriano; el medio no circunscribe el discurso erótico a una locación, a un lecho o a una habitación, a un claustro en donde los actos no pueden ser descubiertos, sino a una liberación espacial y, a su vez, de la forma en la que se producen los discursos sobre el sexo.

Aunque pareciera que los contenidos de VICE se dirigen en contra de una secrecía del sexo, más aún, en una lucha sonora contra el mutismo generalizado cuando de cuestiones eróticas se trata, lo cierto es que el medio funciona como un lugar de tolerancia, símil de los burdeles o manicomios de los cuales Foucault hace mención.

Dichos sitios son los únicos en donde las conductas eróticas o sexuales no se encuentran reprimidas. Son, además, sitios de tolerancia en los cuales las inhibiciones, tanto discursivas como de acción, no responden a un orden restrictivo de los discursos eróticos, uno en aparente represión. Sin embargo, las reflexiones sobre la represión discursiva del sexo son parte de una creencia generalizada en la sociedad de filiaciones occidentales.

En ese sentido, más que contradecir al orden dictado por la gazmoñería, VICE es un nuevo formato de las confesiones monásticas porque sus contenidos insisten en un recuento pormenorizado de los actos, deseos, pensamientos eróticos que son siempre concretados discursivamente.

Hay, por tanto, una instrumentalización de las prácticas eróticas, es decir, están encaminadas a la explicación, casi didáctica, de las acciones de otro, comunicadas o, al menos, puestas en un ámbito discursivo desde las cuales pueden ser compartidas.

El pasado de las prácticas discursivas de VICE —y en general de todo discurso erótico—, se remontan al siglo XVII  en donde las confesiones en la práctica católica eran recurrentes, más aún cuando de cuestiones sexuales se trataba. Obligados a “poner en discurso” todo cuanto era posible, los confesores de aquella época debían pormenorizar, sin inhibiciones, aunque ante monjes o sacerdotes se encontraran, sus pensamientos y prácticas sexuales.

La insistencia de VICE en temas de sexualidad, así como el aparente desacato de las reglas, las cuales aún rodean al erotismo con un manto silencioso, son símiles a las prácticas religiosas de hace cuatro siglos. Todo cuanto sea posible imaginar o hacer en la actualidad, ligado, claro está, a temas de erotismo tiene la consigna de ser recreado discursivamente,  VICE forma, entonces, parte de la herencia monacal, religiosa de metamorfosear el deseo en discurso.

 

 

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Un comentario sobre “El sexo en VICE español, una aproximación desde Foucault

  1. Comentario por: Jacqueline Ponce León.

    Sin duda, en México existen esferas de poder que legitiman los discursos. Por ello, en términos de Michael Foucault, existe una policía discursiva, ya que en las sociedades hay temas de los cuales no se pueden hablar o ser mencionados, por ejemplo: la sexualidad.
    El discurso lleva implícito en el mensaje un deseo. El discurso nace desde el deseo y del poder, por lo que el interés de Vice es seguir una línea editorial en todas sus publicaciones, la cual pareciera estar un poco inclinada hacia la sexualidad, pero también a temas sobre drogas.
    Estos temas me recuerdan mucho a la novela erótica de Arturo J. Flores, Te lo juro por Saló y su más reciente libro Fuck me, Nancy. En ambos se habla sobre relaciones sexuales, relaciones de poder y sobre drogas. Cabe destacar que el autor ha colaborado en Vice, por lo que probablemente sea una línea que sigan los que escriben en el medio.
    Por mi parte, me gustaría felicitar a mi compañero por su entrada, ya que elaboró un análisis bastante completo y sustento con autores y ejemplos sus argumentos.

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