¿De verdad creyeron que nos iban a engañar?

Por Eduardo Chamorro

En México, la figura de Carmen Aristegui tiene un lugar muy importante dentro de los medios de información. Independientemente de las críticas y valoraciones que rodean a su persona, no podemos negar que Aristegui es reconocida por muchos como la voz valiente del país, la que denuncia y critica públicamente al gobierno; también es la mujer que no calla a pesar de los golpes de censura, pues lucha por la libertad de expresión. No obstante, como una vez dijo el difunto Julio Scherer: “Carmen, perdóneme, pero usted no es periodista”.

A partir del 16 de enero a las 8 de la mañana, Aristegui volvió a la conducción de su clásico noticiario matutino, pero esta vez vía internet. Bajo el eslogan “¿De verdad creyeron que nos iban a callar?”, Aristegui en vivo entró a la red en uno de los momentos diplomáticos más complicados entre México y Estados Unidos, sumado a esto, la administración federal, encabezada por Enrique Peña Nieto, estaba cada vez más en picada: el gasolinazo y un nivel de aprobación de apenas el 12 %. En mejor panorama no pudo haber vuelto a los micrófonos…y a las cámaras.

Previo al lanzamiento de su nueva plataforma online, la comunicadora atrajo la atención de la opinión pública con frases como “México necesita hacerse cargo de su realidad y empezar a contar su historia de otra manera”, “Contra la censura, el autoritarismo y la corrupción que indignan a la sociedad, México necesita periodismo, libre e independiente”. Lo cierto es que, a pesar de su discurso, desde su estancia por Noticias MVS, la comunicadora conserva una estructura que no deja ver esa nueva fase en el periodismo mexicano.

Con poco más de dos horas y media de duración, Aristegui en vivo está al aire todas las mañanas de lunes a viernes, a través del portal aristeguinoticias.com, en lo que hoy, en tiempos de las tecnologías de la información, se conoce como streaming. El inicio del programa va acompañado de un resumen que califica como “lo más importante al momento”, incluye aspectos noticiosos del acontecer nacional e internacional; seguido de un recorrido por las breves mundiales; lo relacionado con la jornada deportiva viene después; por último, un recordatorio por la agenda del día da paso al tratamiento de la información presentada en el resumen previo.

Las notas informativas tienden a ser acompañadas de declaraciones oficiales, es decir, de funcionarios y otros servidores públicos que, por la eficacia de la red, permiten ser visualizados. La ayuda de servicios como Skype, son una herramienta muy empleada para el contacto con reporteros o especialistas. En general, hablamos de un programa que, aunque me pese decirlo, me hizo recordar la época Ferriz Live TV.

¿Es este el programa que viene a hacerse cargo de la realidad en México cuando más se necesita el análisis crítico? Estimado lector, no me mal interprete: el problema con Aristegui en vivo no es la linealidad de su formato, está claro que tampoco puede armar un Pulso de la República; pero centrarse en los fines meramente informativos no es suficiente para un público que reclama periodismo en su máxima expresión, aquel que quizá Scherer no vio en Carmen. Pues sí, parece que la ausencia de una nota que deje mal parado al presidente Peña, es causa para no tener como invitados a sus analistas favoritos: Sergio Aguayo, Denise Dresser y Lorenzo Meyer.

El discurso antigobierno ha sido pilar para el reconocimiento de Carmen Aristegui. Los ejemplos sobran desde aquel cuestionamiento sobre un posible problema de alcoholismo por parte del expresidente Felipe Calderón; pasando por el –eso ni quién lo dude- excelente reportaje de “La casa blanca de Enrique Peña Nieto”; hasta lo más sensacionalista, como “El expediente secreto de la boda Peña Nieto-Rivera”.

Pero no todo es malo. Hay que reconocerle a Carmen la disposición por mantener la participación de varios colaboradores en las distintas secciones y cápsulas, pues desde deportes, economía y hasta tendencias en Twitter, la comunicadora deja en claro que les apuesta a otras voces, a sus “colegas”, como ella les llama.

Quizá Aristegui me mal acostumbró. Quizá imaginé que habría un reportaje por semana, un destape nuevo en la corrupción o un pretexto más para dejar mal parado al presidente Peña; pero mientras no es así, ¡bienvenida la crítica a otro espacio informativo!

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