No hay nada nuevo bajo el sol ni en el campo mexicano

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Por Guadalupe Jimarez

Tema: El campo en México

Sí, los medios de comunicación masivos deben reflejar la realidad social. Mito con el cual hemos crecido. Sin embargo, es necesario cuestionarse: ¿por qué medios como La Jornada, El Universal, Milenio y Reforma no cubren de forma activa la situación del campo en México? ¿Por qué es más sencillo hallar una nota informativa acerca de dicho tema en diarios como El Informador de Jalisco, Intolerancia de Puebla o El Sol de Sinaloa? Nuestro discurso no es el mismo que el de aquellos quienes viven en provincia. Lo mismo sucede con los intereses, los medios responden a ellos.

El discurso empleado por los medios para referirse al sector de agricultura mexicana repite una idea constante: el campo en México posee un panorama desalentador. La falta de agua, el alto costo de pesticidas y el encarecimiento de instrumentos para realizar su trabajo lo conforman.  Se menciona lo poco viable que resulta trabajar en dicho ámbito. Son tiempos difíciles para los soñadores, también para el campo. Se propaga la concepción de un campo empobrecido, inferior, incapaz de competir con lo ofrecido por las urbes.

De acuerdo a Teun A. van Dijk, existen representaciones sociomentales, en las cuales “los actores, las acciones y los contextos son tanto contractos mentales como constructos sociales” (1999). Por ello, las identidades de las personas como miembros de grupos sociales se forjan y aprenden de otras. Son de carácter social y mental.

En este caso, la identidad del campo en México es incompetente, es infructuosa, pues en un proceso de comunicación entre receptor y emisor, donde el primero son los individuos en sociedad y el segundo pueden ser los medios masivos de comunicación, en este caso particular, los periódicos, transmitirán entre ellos la concepción del campo como olvidada, deteriorada, por tanto, un grupo social se apropiará y compartirá esta idea, finalmente, se conformará una percepción (siempre sesgada) de la realidad correspondiente a dicho tema.

Así, los contextos son construcciones mentales pues representan aquello considerado como “relevante” dentro del conjunto de información arrojada por un tema en concreto por  los individuos como  usuarios del lenguaje. Influirá su ubicación y su conocimiento del tema. Pues un periódico de difusión mayor en la CDMX no verá una prioridad en responder al “¿cómo está la situación del campo mexicano?”, pues para su lector, este tema no le representa mayor interés: su trabajo no tiene que ver con él, vive en una ciudad, es consumidor de los productos y por ello querrá saber el sube y baja de los precios de ellos. En resumen, no le es importante qué está pasando en el campo, sino de qué manera le afecta directamente ese “qué”.

¿Por qué no se habla más sobre la incorporación de la agricultura de conservación al campo en estados como Oaxaca y Puebla? Quizá la idea que tenemos de este ámbito sea apática, de tal forma que no causa impacto “algo bueno”, pues no se repite el mismo discurso ilustrador de la decadencia del campo. De acuerdo al Intolerancia Diario, México ha cubierto 0.18% de su superficie adepta para siembra con ésta.

La agricultura de conservación es una oportunidad para el desarrollo del campo. Consiste en eliminar el volteo de la tierra con el barbecho, el cual siempre se ha hecho con el arado de discos, y en su lugar solo se rotura el terreno para sembrar con máquina manual o mecánica, así, mantener parte de los residuos de cosecha sobre el terreno sembrado para proteger la humedad y aumentar la cantidad de materia orgánica. Comúnmente, los residuos de cosecha se llevan a la casa para dárselos al ganado o se queman para que no estorben la siguiente siembra.
En su forma más moderna la agricultura de conservación incluye además el uso de semilla mejorada, sembradora de precisión, abonos orgánicos y biológicos, análisis químico de suelos, rotación de cultivos y cantidades de semilla de acuerdo con la meta de rendimiento.
Evidencias prácticas sugieren que la agricultura de conservación y las rotaciones de cultivos son más productivas y rentables, ecológicamente sostenibles como opción para reducir la degradación del suelo y una gran herramienta para enfrentar el cambio climático. Es la mejor estrategia para mejorar la productividad en zonas de temporal.
 Intolerancia Diario, noviembre 2016

Desde los tiempos recientes y antaños del priísmo, los partidarios creían en el regalar tractores y demás utensilios una opción para disminuir el rezago en el cual está sumergido el campo en México. No obstante, es querer tapar el sol con un dedo. No se ataca el problema de raíz. A pesar de que el aumento de población en el país trae como consecuencia una mayor demanda de productos agrícolas. Es una necesidad real.

Y es que el acceso a formas específicas de discurso, político, media o ciencia, es un recurso de poder. En palabras de Teun A. van Dijk, la mente se convierte en una guía de nuestras acciones; por tanto si somos capaces de influenciar conocimientos y opiniones de la gente, podremos controlar indirectamente algunas de sus acciones. Asimismo, las mente de la gente se influye por   textos y el habla:  el discurso puede controlar, directa o indirectamente, las acciones de la gente por la persuasión y la manipulación.

Por tanto, si el discurso de las esferas de poder recita una y otra vez que lo importante es el sector industrial, el turismo, conservar el empleo, será más fácil no preguntarnos: ¿Qué está pasando en el campo mexicano? De igual forma, el contexto del mexicano siempre ha estado empapado de crisis. Nacemos, crecemos y moriremos en ella. Estamos acostumbrados a este término que los tiempos difíciles son monótonos. Ya no son de carácter noticioso.

Fuentes consultadas

El Sol de Sinaloa. “Desalentador, el panorama para el campo mexicano”. Disponible en elsoldesinaloa.com.mx

El Siglo de Durango. “Tiempos difíciles para el campo”. Disponible en www.elsiglodedurango.com

Intolerancia Diario. “Agricultura de conservación, productividad y cambio climático”. Disponible en intoleranciadiario.com

van Dijk, T. (1999) El análisis crítico del discurso. Anthropos. Barcelona.

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