Perspectivas en torno a la mujer científica

Por Karina López Gaona

Como una medida de inclusión, representatividad y equidad para las mujeres en el campo científico, en el área de Desarrollo Sostenible,  el 15 de diciembre de 2015 la Asamblea General de la ONU proclamó el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

En marco del evento, el diario impreso Reforma publicó “Falla en las ciencias ecuación de género”,  en donde  la premisa de Jennifer Mc Namara, autora del texto, es que el principal problema que enfrenta la mujer en la ciencia es el dilema entre tener hijos o desarrollarse profesionalmente en dicho campo.

Bajo la idea mencionada, Namara buscó la opinión de investigadoras en torno a su premisa; sin embargo, las aportaciones de sus fuentes numeran otras razones, además de la que comparte la autora, respecto  a la posición de la mujer en la ciencia, por ejemplo: la falta de oportunidades en los centros de investigación y la poca inculcación del interés por la ciencia durante la infancia de las niñas.

Al tomar en cuenta la cifra de ganadoras del Premio Nacional de la Ciencia -7 mujeres frente a 45 hombres – el balance de este texto se encuentra en una afirmación que señala que cada vez las jóvenes están más interesadas por la ciencia, pues del 2011 a 2015, aumentó 39% el número de investigadoras.

Por su parte, CIMAC Noticias –una agencia especializada en la perspectiva de género–,  retomó el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia desde el escenario de España. La autora del contenido, Gloria López, parte de la falta de representatividad de las mujeres en áreas como la física y la ingeniería, pese al aumento del número de universitarias “en las últimas décadas” y dicho desequilibrio se acentúa en etapas posteriores de estudio.

La autora retoma la labor de la organización española “11 de febrero”, derivada de la iniciativa de la ONU, y entre los aspectos mencionados está la impartición de talleres, charlas y mesas redondas que promueven el interés de las niñas españolas en el campo científico. Una divergencia entre este texto y el anterior, es la vinculación del sexismo y el acoso como detonadores de la vulnerabilidad en la mujer científica.

El tercer texto a comparar fue publicado en el portal La Crónica bajo la autoría de María Valdés Ramírez y Lena Ruiz Azura, ambas investigadoras del IPN y UNAM, respectivamente en el campo de la biología y la química. La premisa principal del contenido es que la falta de representatividad de la mujer en la ciencia se debe a una construcción social en donde se trasmiten estereotipos, valores y modos de actuar en el quehacer femenino.

No obstante, según las autoras, sin importar el origen cultural de la problemática, los logros que han tenido diversas instituciones dedicadas a la investigación y otras organizaciones con perspectiva de género han promovido el acercamiento de la mujer con la ciencia desde la década de 1980 en México.

De acuerdo a lo expuesto en los tres textos, la construcción del discurso periodístico converge en tanto a diversos orígenes de la falta de representatividad de la mujer en la ciencia, la principal fue el orden cultural, mismo que se explica desde los planteamientos de Michel Foucault en El orden del discurso, en tanto que durante siglos la sociedad del discurso científico promovió la accesibilidad e  inteligibilidad de su discurso a un nicho específico, basado en los procedimientos de exclusión y prohibición para quien no perteneciera a dicho grupo.

La vertiente cultural que se señala en los discursos retomados también sugiere la gestación de un intento de desplazamiento de una voluntad de verdad establecida por siglos: el campo de la ciencia es exclusivo para hombres; lo anterior, como una regla de instituciones y organizaciones que a su vez forman parte de una sociedad discursiva que es la Academia.

Lo que deriva de los discursos periodísticos retomados es la intención de respaldar una sociedad discursiva que apoya la perspectiva de género. Asimismo, con base en la vertiente de análisis de conjunto crítico, propuesta por Michel Foucault,  parece que las autoras  se han adherido  a dicha sociedad de discurso, puesto que sus textos parten de afirmaciones concretas que son sustentadas por sus fuentes; asimismo,  se interpreta que su condición genérica da derecho y poder de hablar con soltura del tema en cuestión- y de cualquier otros que tenga que ver con la mujer-,  por lo que se percibe un sistema de exclusión.

En tanto a la vertiente de conjunto genealógico, los tres discursos se remontan a que desde hace tiempo –no se precisa cuánto- la exclusión femenina en el quehacer científico, y en otros campos de la sociedad, se ha derivado de ser víctimas de la coacción durante siglos por su simple condición genérica; sin embargo, se tiene que tener presente que en su momento esta circunstancia fue parte de una voluntad de verdad que se  ha desplazado hasta el siglo XXI.

Foucault, Michel. El orden del discurso, México, Tusquets, 1999.

Mc Namara, J. ( 11 de febrero de 2017). “Falla en las ciencias ecuación de género”. Reforma, pp. 35.

López, G. (09 de febrero de 2017). “Hay más universiarias en España, pero avanzan menos que ellos en posgrado”. CIMAC Noticias. Recuperado de: http://www.cimacnoticias.com.mx/noticia/hay-m-s-universitarias-en-espa-pero-avanzan-menos-que-ellos-posgrado

Valdés, M. y Ruiz, L. ( 08 de febrero de 2017). “11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”. La Crónica. Recuperado de: http://www.cronica.com.mx/notas/2017/1009033.html

 

 

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