Agotamiento mediático

Por: Karina López Gaona

La cuestión que se ha planteado es conocer cuáles son los criterios de selección de los temas de agenda del sitio electrónico Pictoline, para comprender esto se cree pertinente conocer cómo funciona este medio; una vertiente que podría ayudar a entender lo anterior es el movimiento posmodernista, pues existen algunas convergencias entre el medio y la corriente en cuestión, tales como la superficialidad, la parodia y el consumismo ante la ausencia de puntos fijos de referencia.

El punto de partida para comprender los contenidos de dicha plataforma es que la dinámica de los medios de comunicación cambia en la medida en que las relaciones sociales lo hacen; por ende, su estudio debe tomar en cuenta el contexto y los intereses, así como la afirmación de que Pictoline -como enunciador- tiene una postura frente a la realidad.

El marco contextual de este medio informativo -que surgió hace menos de dos años- se aterriza en su inmersión en la era de la información y la sociedad del conocimiento, éstas derivadas del desarrollo de las tecnologías de la información, mismo que impactó en la manera en que los medios de comunicación producen contenidos, ahora guiados por la cultura de la velocidad e inmediatez.

Otro aspecto del contexto en el que se desarrolla Pictoline son las hipermediaciones, propuestas por Carlos Scolari, que delinean los procesos de intercambio; éstas tienen cinco características con las que se puede comprender el campo donde se mueve Pictoline: la digitalización, hipertextualidad (sistema de organización), interactividad, reticularidad  y la figura del prosumidor.

Robert Ferguson en su libro Los medios bajo sospecha. Ideología y poder en los medios de comunicación brinda un panorama general respecto al posmodernismo relacionado con las producciones discursivas mediáticas; según el autor, dicho movimiento cultural es el resultado del fracaso del modernismo, mismo que tiene origen en la toma de conciencia de que el ser humano podía controlar y moldear su vida y su destino.

Cuando se habla de posmodernismo, como analiza Ferguson, rechaza las explicaciones universales, totalizadoras y metanarrativas de cualquier aspecto de la realidad. Con base en lo anterior, Stefan Morawski, retomado por el autor, presenta lo siguiente:

“Entre la ausencia de objetos utópicos y el agotamiento artístico y político hay un solo paso …’el agotamiento se expresa en el énfasis sobre el pastiche y la parodia, el collage de citas y caricaturas, la idolatría de las tiras cómicas, la estrategia de satisfacer el hambre de imágenes del público…’” (1).

Si bien esta cita no se refiere específicamente al ejercicio de los medios de comunicación, la afirmación es aplicable a la manera en que trabaja Pictoline en tanto que el “agotamiento” puede reflejarse en que la plataforma retoma discursos mediáticos ya construidos y publicados que, bajo la máscara de la explicación, se atribuye como creación propia por la mera tarea ilustrativa, de síntesis y estructuración de la información.

En términos de Michel Foucault, se trata de un procedimiento interno del discurso, en donde los comentarios de Pictoline respecto a ciertos hechos, retomados de otros medios de comunicación, son un punto de partida para crear otro discurso explicativo.

Esta constante retoma de información y la manera en que se explica se interpreta como un acto de limitar el azar del discurso para perpetuar un mismo discurso de manera indefinida, pero no infinita.

Otro de los cabos que deriva del funcionamiento de Pictoline es la utopía de la totalización de la imagen que propuso Eliseo Verón -aunque el posmodernismo niegue existencia de utopías-, a partir de su crítica hacia Marshall McLuhan acerca de que la influencia de los medios no tiene que ver con la naturaleza caliente o fría (aquellos que desalientan y fomentan la participación respectivamente) de los mismos.

La cuestión es que Verón dice que dicha utopía implica la anulación de todo acto de enunciación para representar una realidad más cercana, menciona que trasladada al contexto actual se puede explicar el éxito de los ordenadores.

Por tanto, Pictoline parece que se rige por una política de casi totalización de la imagen como una estrategia discursiva para explicar ciertos aspectos de la realidad y así convertir a los interlocutores en receptores del imaginario; la plataforma funciona a través de la conjunción de explicar ciertos hechos con la ayuda de frases cortas e ilustraciones como eje rector, es decir como un acto de materialización de un aspecto de la realidad a través de la imagen como nivel principal de discursividad.

Lo aquí presentado es sólo una aproximación de la relación que existe entre la posmodernidad -a pesar de que se considere como la crisis de la modernidad- y el discurso mediático de Pictoline,

(1) Ferguson. Robert. Los medios bajo sospecha. Ideología y poder de los medios de comunicación, Barcelona: Gedisa, 2004.

Foucault, Michel. El orden del discurso, México, Tusquets, 1999.

Scolari, Carlos. Hipermediaciones. Elementos para una Teoría de la Comunicación Digital Interactiva, Barcelona, Gedisa, 2008.

Verón, Eliseo, Efectos de agenda, Barcelona: Gedisa, 1999.

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