Peña Nieto, de México para el mundo

Por: Arellano Cruz Adriana Cecilia.-

Hace cuatro años y medio, en el lejano 1 de julio de 2012, Enrique Peña Nieto resultó electo como el nuevo presidente de los Estados Unidos Mexicanos. A través del sistema electoral, los ciudadanos eligieron al candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) como su Jefe de Estado. Con una participación electoral del 63,14%, los resultados fueron los siguientes: 38.21% para Peña Nieto representante del PRI, 31.59% para Andrés Manuel López Obrador candidato del PRD, 25.41% de votantes para Josefina Vázquez Mota del PAN y 2.29% para el líder de Nueva Alianza, Gabriel Quadri de la Torre.

Los antecedentes más próximos de Enrique Peña Nieto eran visiblemente mediáticos en comparación con los de sus contrincantes. Anteriormente había sido Diputado Local del Congreso del Estado de México (2003-2005), y después fungió como Gobernador del mismo estado (2005-2011). En ese último cargo, su imagen se convirtió en un claro ejemplo de la eficacia del marketing político y sus repercusiones alrededor de todo el país.

Esa estrategia de medios englobaba su forma de gobernar en uno de los territorios más importantes a nivel metropolitano y nacional. Posteriormente, esa táctica fue reutilizada en la campaña política para llegar a la presidencia. El uso de spots en las cadenas televisivas más importantes, espectaculares en las zonas más transitadas de las ciudades, anuncios en periódicos y revistas en las publicaciones más relevantes, entre otros, fueron los principales elementos empleados en espacios publicitarios para potencializar la imagen de Peña Nieto a tal grado en el que los mexicanos se encontraban en una situación de bombardeo propagandístico de este personaje.

La construcción de su imagen, en forma de un metacuerpo, consistía en hacer ver a Peña Nieto como un hombre joven, sabio y maduro para ocupar un cargo político tan importante como la presidencia de México. Además, se basaron en explotar “el buen ver” del candidato para “seducir” a las amas de casa y mujeres con posibilidad de votar, para que se decidieran por él a la hora de ejercer el sufragio el día de las elecciones.

Entonces, la aceptación popular hacia el joven abogado mexiquense, que estaba a punto de ocupar la silla presidencial residía en un 54% de aprobación y apenas un 35% de desaprobación, según los números de la Consulta Mitofsky en el 2012. Posteriormente, conforme pasaban los meses, después de la llegada a los Pinos, los porcentajes subieron. De acuerdo a los datos oficiales, en el 2013, Peña Nieto obtuvo su mayor índice de aceptación: 57% de los ciudadanos avalaba su trabajo.

Sin embargo, con el transcurso del tiempo y las acciones, no todo surgió en color de rosa. El rechazo de los mexicanos y la desaprobación hacia su presidente fue en aumento. Aquella construcción de la imagen del hombre que fuera la promesa del cambio del “nuevo PRI” se venía abajo. Todo el esfuerzo destinado a la producción de la figura del “rockstar” de la política mexicana fue en vano.

Ahora los medios nacionales, por más que se esfuerzan en mantener fuerte y estable el perfil de Peña Nieto, no es suficiente. Se ve en apariencia a un hombre desgastado, frágil y quebradizo que va a hundirse en cualquier momento. Sin embargo, no todo está perdido para su equipo de comunicación, pues eso es a nivel nacional, falta ver qué es lo que sucede a una escala global en los reflectores de los medios internacionales más importantes.  ¿Qué exporta México para el mundo?

Eso, precisamente, lo trataremos en los próximos textos…

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