ETA, ejemplo de la propaganda terrorista

Por Eduardo Chamorro

Como ya se explicó anteriormente, los medios de información, bajo el precepto de su compromiso social, tienden a caer en la propaganda terrorista. No obstante, como lo indica Robert Ferguson en su libro del año 2007, Los medios bajo sospecha, el analizar el comportamiento de los medios requiere forzosamente poseer conocimientos históricos para así lograr comprender el tratamiento que actualmente les brindan a temas de interés público.

En este sentido, el terrorismo es una actividad que ha existido desde tiempos antes de Cristo y su auge en las últimas décadas ha tenido una amplia cobertura por parte de los medios tradicionales. Posteriormente veremos su actuación en las llamadas nuevas formas de información. Para el periodista Gabriel Sánchez Rodríguez, está lejos la defensa del denominado “apagón informativo” en cuanto a las noticias relacionadas con el terrorismo.

Un ejemplo del terrorismo regional en España y Francia es ETA (Euskadi Ta Askatasuna), organización terrorista independentista vasca nacida en el año 1959 por la fusión del EKIN –un grupo nacionalista universitario– y algunos sectores del Partido Nacionalista Vasco; su principal objetivo es la obtención de la independencia del País Vasco respecto del Estado español.

Por más de cincuenta años en los que la organización terrorista ETA ha realizado acciones en España, son destacables las políticas de los medios de comunicación. En las décadas de los setenta y ochenta, la prensa no prestaba interés en analizar el discurso de los representantes de ETA cada vez que cometían un atentado; de hecho, muchas veces se empleaban los términos del propio grupo para justificar lo acontecido. Según Arcadi Espada, con frecuencia se hallaban titulares en los que se daba cuenta del asesinato de un ciudadano, acusado de torturador y de haber pertenecido a la Guardia de Franco o a la Falange.

En octubre de 1983, tuvo lugar el secuestro y asesinato del capitán de Farmacia del Ejercito de Tierra, Alberto Martin Barrios. En el afán de conseguir la debida propaganda a través de los medios, en ese entonces el más instantáneo (televisión), el grupo político-militar de ETA se atribuyó el acto para forzar a la cadena Televisión Española (TVE) a emitir un comunicado en el que se denunciaba la situación por la que atravesaban nueve de sus independentistas (ocho de ellos miembros de ETA y otro más catalán). Los terroristas pedían la difusión del comunicado en los informativos de TVE a cambio de la vida del militar. La dirección de la emisora, por cierto, de carácter publica, se comprometió a emitir el dichoso comunicado cuando el elemento fuera puesto en libertad; no obstante, los terroristas no aceptaron el trato y el militar apareció́ asesinado a causa de un disparo en la nuca el 18 de octubre.

Según Sánchez Rodríguez, durante la privación de la libertad del militar, todos los diarios que se publicaban en el País Vasco, a excepción de La Gaceta del Norte, El País y el Avui, publicaron el comunicado; su justificación fue atender razones humanitarias. Una vez cometido el asesinato, El País publicó las declaraciones de un dirigente de ETA, oculto en el sur de Francia en las que justificaba la muerte del militar.

Del anterior ejemplo quiero destacar dos cosas que considero relevantes. La primera tiene que ver con el papel incrédulo de los medios de información de ese tiempo, pues pensaban que el problema vasco era meramente político y dejaban de lado la amanezca social que representaba ETA cada vez que exigían hacer públicas sus exigencias y ataques. La segunda cuestión es el deber informativo que vuelve a estar en debate con lo propagandístico; sin lugar a dudas, 34 años después El País, o cualquier otro medio de la prensa escrita, no pediría la valoración de un hecho terrorista de alguien que participó en él. A pesar de esto, la propaganda terrorista sigue mezclándose con lo meramente informativo.

Lo afirmado se ve reflejado con otro caso, pero ahora contemporáneo. El 16 de marzo de 2010, ETA asesinó a un policía francés, este hecho, según constata el investigador Francisco Herrero, constituyó toda una noticia, pues la banda terrorista no había matado nunca a un gendarme en territorio galo. La información tuvo difusión en toda la prensa. El día 3 de abril de 2010, ETA envió un comunicado a la redacción del diario Gara en el que se responsabilizaba. No obstante, en sus líneas el grupo señalaba que había sido contra su voluntad, una forma de justificar sus acciones a causa del provocamiento, aun así, el comunicado, con tintes exculpatorios, fue retomado por todos los diarios y medios audiovisuales. La prensa parece no haber aprendido.

Referencias

Ferguson, R. (2007). Los medios bajo sospecha. Barcelona: Gedisa.

Herrero, F. (1997). El cambio creativo en los medios de comunicación de los grupos terroristas. Tesis de grado de licenciatura. Universidad de Valladolid. Consultada el 27 de febrero de 2017 de https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/18138/1/TFG-N.462.pdf

Sánchez, G. (2010). Propaganda terrorista y medios de comunicación. Comunicación y Hombre, sin mes, 103-122. Consultado el 27 de febrero de 2017 de http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=129418690006

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