Comunidad LGBT ¿recurso en el discurso de los medios?

Por Ana Añorve Vidal

La comunidad LGBTTTI ha resonado de distintas maneras en la sociedad; posturas a favor de la diversidad sexual y de identidad, posturas en contra de lo no considerado como “natural” y en lucha por la preservación de la familia tradicional. Ambas han sido representadas en los medios de comunicación.

Es notable cómo se ha transformado de manera gradual el contenido de los mismos, en donde precisamente se ha buscado visibilizar al colectivo, no obstante, la pregunta que cabría en el análisis mediático es ¿por qué ahora? E incluso haría el atrevimiento de cuestionar ¿cuándo se le presta atención (es decir, es qué situaciones) a este grupo?

El periodista polaco Ryszard Kapuscinski señalaba en alguno de sus textos periodísticos una contundente y en gran parte cierta aseveración respecto a un suceso en América Latina: “[…] Y ambos gobiernos están satisfechos: por varios días Honduras y El Salvador ocuparon los titulares de prensa del mundo y fueron objeto de interés y preocupación. El único chance que los países pequeños del tercer mundo evocan un animado interés internacional es cuando derraman su sangre.”

En primera instancia, tal proposición pareciera no guardar una relación directa e incluso pertinente con esta reflexión, sin embargo, en esta premisa apoyo de forma parcial la interrogante principal que atraviesa el tema: ¿por qué ahora se ponen en la agenda de la prensa temas correspondientes al colectivo LGBT? ¿Es parte de una verdadera inclusión y cambio social, o de un discurso mediático que sólo busca conseguir mayor atención? Y sobre todo ¿qué se muestra de la comunidad? o precisamente ¿cuándo es considerada noticia?

Los medios de comunicación juegan un papel importante en las construcción y difusión de patrones culturales en torno a los subjetividades ligadas a las perspectivas de género. Esto es, se reproducen lógicas de significación consideradas como heteronormativas (del régimen social y cultural que impone la heterosexualidad bajo distintos mecanismos y en diferentes ámbitos), las cuales estigmatizan y estereotipan a los sujetos involucrados en las coberturas mediáticas de diarios, revistas, programas audiovisuales, en la red, etc.

Según Soldani, Giulio y Cuenca (2011) en su texto ¿Heteronormatividad o discriminación en los medios de comunicación?, se parte de que “la noción mediática de diversidad como aquel universo de aceptación y reconocimiento de aquello que se presenta como distinto, ‘pero válido’. […] lo distinto es aquí el desvió (lo perverso): ahora reconocido y aceptado, como algo propio de una evolución cultural democrática, rentable y constituyente de nuevos mercados de consumo (nuevamente simbólicos y materiales)”.

Es decir, el hecho de que el colectivo LGBT se haya presentado en los medios implica de alguna forma aceptación social, sin embargo, sigue existiendo ese límite entre el “nosotros” y “ellos”; esa percepción de otredad que se dice y constituye aparte de lo considerado como normal.

La noticiabilidad de una noticia le compete a aquello que escapa de lo cotidiano, que sale de las prácticas o acciones naturalizadas/normalizadas. Por lo tanto, cuando se trata de la comunidad LGBT son los sujetos actantes o participantes en el hecho quienes constituyen la noticia; como señala el análisis citado,  “la noticia parte del reconocimiento de lo diverso, lo distinto y se significa en tanto que respecto de una normativa”.

En ese caso y aludiendo a lo dicho por Kapuscinski, al consultar en la web, una gran parte de las noticias en las que se menciona al colectivo hablan de tres temas en especial: discriminación, la lucha por sus derechos y actos de violencia. Es en estas situaciones cuando se les presta atención con mayor frecuencia, lo cual manifiesta la concepción de alteridad sobre este grupo aún vigente, porque no se les incluye por completo en el entramado de lo social y normal, y si se le muestra en los medios, es apenas un paso de visibilización.

Aunque, asimismo cabe el debate de que si buscar exhibir y presentar a la comunidad LGBT mediáticamente implica una clase de exclusión o discriminación, por hablar de lo otro, de algo ajeno a la normatividad, o, precisamente porque es un grupo minoritario y vulnerable al sufrir la marginación social se debe mantener siempre presente en la agenda mediática y se le debe de cubrir con especial frecuencia para poder insertarlo en el seno de la naturalidad.

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