El correo que llenó de dudas

Por: Jacqueline Ponce León

“El “correogate” es un punto de inflexión para Cambiemos: parte de sus votantes le exige otras respuestas. El presidente que pedía “poner el hombro” ahora está siendo interpelado, dice Alejandro Grimson. Mientras el gobierno agota su estrategia comunicacional en la fórmula “todo lo malo es el pasado”, desde la gestión anterior responden: el pasado es el paraíso. Las preguntas por el acuerdo y los millones adeudados por la familia Macri al Estado hacen crujir el sistema político. Al mismo tiempo que se cocina un malestar que va de la antipolítica a la demanda de futuro”, resumen general de “Corregate y antipolítica” publicado en Revista Anfibia por Alejandro Grimson.

El autor retoma un episodio de la semana pasada vivido por el gobierno argentino. Lo sitúa en un tiempo y espacio determinado, ya que como indica Robert Ferguson, es necesario conocer el contexto para hacer una crítica adecuada sobre los medios de comunicación.

En el texto se habla sobre Elisa Carrió, una diputada que logró conseguir una figura como fiscal de la República, quien habilitó al candidato Macri para ir por más. Se realizó una investigación antropológica y sociológica para poder duplicar la inversión científica argentina.

Se hablaba de un “cambiemos”, en primera persona del plural. Sin embargo, es bien sabido que cuando a un político le va mal en los resultados de alguna encuesta, utiliza la frase: “Hubo problemas de comunicación”. Pero ¿acaso lo hubo? Quizá, el problema radicó en la estrategia comunicacional que se usó.

En el caso de Argentina, se hizo una estrategia comunicacional en diciembre: “No se gobierna gobierna para los ricos (“pobreza cero”), seguridad (“lucha contra el narcotráfico”) y cerrar la grieta (“unir a los argentinos”). Ese trío debía combinarse con una salida real del parate económico”, según Anfibia.

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Después se abrieron las sesiones ordinarias y se hizo un debate internos. Algunos criticaban la estrategia y otros no. Lo cierto es que, según Michael Foucault en El orden y el discurso, existen sociedades muy cerradas donde el discurso se forma en un cierto espacio y nivel, por lo que no se admiten todas las opiniones.

En marzo de del año paso, la prensa argentina denominó como “el relato macrista” a aquel discurso basado en la idea de que Argentina atravesaba por una crisis y se intentaría salir poco a poco. En términos comunicativos, ese término fue correcto para los intereses gubernamentales. Todos los temas políticos se convirtieron en un debate.

El autor menciona el término “espejo invertido”. Pero ¿en qué consiste? El propósito es aparentar lo que no se es, pero es necesario ser congruentes con lo que se aparenta, se dice y se actúa. Sin embargo, hay políticos que no lo hacen correctamente.

Lo cierto es que las sociedades de comunicación tienen un cierto límite pese a que es una práctica social que se ha instaurado a lo largo de la historia. En el texto, el autor no hace muy notable la diferencia entre la información y su opinión. Sí, en efecto, conoce del tema, lo hace suyo, pero encuentro muchos juicios de valor.

“¿Puede resolverse el problema del Correo? Veamos. La idea de que Macri (el padre, la familia, sus hijos, una confusión de macris) le debía 290 millones de pesos al Estado en 2001 quedó instalada. Y la gente de a pie más o menos sabe que un peso del 2001 ya no es lo que era. La ley de quiebras, los argumentos de la fiscal y los juicios de los macris contra el Estado, todo eso es más confuso y casi imposible de aclarar para el gran público.  El correo fue una cachetada: un sector de la sociedad que sólo tenía preguntas para la economía (…) Atención: el presidente pide que se paguen los impuestos. Hasta el correo, era el presidente quien interpelaba al resto. Pero desde ese momento el presidente está siendo interpelado.   No se trata de “la verdad”. Ni siquiera de una posición política o moral. Los opositores más decididos al macrismo encuentran con el correo más argumentos a una lista muy extensa. Pero el problema del gobierno aquí es con sus votantes, con su propia popularidad. Porque de allí emanan quienes ahora miran y dudan y preguntan (…) Todo depende del contexto”, plantea el autor en Anfibia.

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