En el ojo del huracán mediático

Por Ana Añorve Vidal

No es un secreto el hecho de que prácticamente todos los medios de comunicación tanto nacionales como internacionales han centrado el foco de su atención en el presidente de Estados Unidos, Donald Trump; sus acciones de gobierno, sus discursos, polémicas, su familia, sus relación con otros mandatarios y naciones, las reacciones de personajes famosos sobre él, etc., todo ha formado parte del acontecer mediático.

La cuestión por lo tanto, reside en si se presenta de manera deliberada, o porque en esencia, el magnate y todo lo que lo rodea siempre es de carácter noticioso. Tan sólo en el programa de ayer de Despierta con Carlos Loret de Mola, se le dedicaron 40 minutos a la cobertura del discurso de Trump dirigido al congreso de EEUU, de los 70 que dura en su totalidad el noticiario: http://noticieros.televisa.com/videos/despierta-loret-mola-programa-1-marzo-2017/

No sería la primera vez en la que Despierta le dedica una gran parte de su tiempo al presidente norteamericano, aunque en efecto, la mayoría de los medios nacionales han destinado sus portadas en los últimos meses a la relación bilateral entre Estados Unidos y México, y por ende a Trump.

¿Qué implica este ordenamiento de la información, de cómo se priorizan ciertas noticias en comparación con otras? Esto significa legitimación, es decir, naturalizar la manera en que se presenta la realidad, en este caso, el contenido y/o la forma de un mensaje mediático, por lo cual se podría hablar del “proceso por el que tales prioridades son aceptadas por las audiencias y los productores de los medios” de acuerdo con Robert Ferguson.

El analista de medios indica que este asunto circunscrito al ámbito de la ideología es de suma importancia ya que comprende la manera en cómo se construyen y perciben los hechos (respecto a la prensa), aunque no necesariamente hay un proselitismo explícito por parte de las compañías mediáticas. En ese sentido, alude a que el ordenamiento de las noticias puede responder también a un propósito ideológico (a favor de qué intereses actúa esa secuencia), en concreto, refiere a la línea editorial.

Había mencionado con anterioridad en otro texto, que precisamente Despierta había sido uno de los muchos noticiarios que se había ocupado en desdeñar y desestimar a Donald Trump como figura presidencial, desde la germinación de su campaña electoral hasta la actualidad, aunque de manera latente (la interpretación está abierta para que el lector mismo la connote revisando el contenido del link antes expuesto). No sólo es la cantidad de tiempo invertida en hablar sobre Trump, sino la manera en cómo este cometido se lleva a cabo.

El programa de ayer da cuenta de ello, hay varios prejuicios implícitos a la hora de mencionarlo e incluso de analizarlo. El problema con este modo discursivo es que se da por hecho que la opinión pública en general desaprueba al mandatario estadounidense y se le ve como un personaje voluble e iracundo; independientemente de si estas aseveraciones son verdaderas o no, de entrada se está erigiendo de manera ideológica y tergiversada la imagen de Trump, algo que sucedía en sentido opuesto con Barack Obama (es decir, se le mostraba de manera positiva).

El pasado gobernante de Estados Unidos fue el presidente que más ha deportado en los últimos 30 años, con aproximadamente 2.8 millones de inmigrantes expulsados del país hacia su lugar de origen, entre otras acciones de gobierno cuestionables por su carácter autoritario, lo cual es un aspecto que si bien se olvida o exime en los medios, es relegado por la forma en cómo se refirió a tal asunto. 

Es decir, Trump ha hecho desde el principio explícita su intención de deportar inmigrantes, por lo cual se le critica y ataca; no obstante, lo mismo sucedió en el sexenio de Obama, sólo que éste acudió a un discurso distinto e incluso contrario al de Trump, en el cual buscaba realizar una reforma migratoria efectiva y beneficiosa para los inmigrantes indocumentados. La situación con Obama era que él se pronunció en contra de la deportación masiva, por lo cual, se le premia la intención en su discurso, a pesar de que los hechos indiquen una inconsistencia.

En este contexto, Despierta ha sacado a relucir entrevistas con inmigrantes deportados con una considerable carga emocional (ejemplo: http://noticieros.televisa.com/videos/partido-democrata-lanza-campana-deportaciones-estados-unidos/), manifestando así un velado repudio hacia el novicio gobierno de Trump. Estados Unidos como gobierno y como nación está siendo igual de coactiva como lo ha sido casi siempre, sólo que ahora el discurso de su presidente no es de lo más diplomático que hay en la política, ni está reforzado por una retórica conveniente, y sobre todo se hace visible en los medios de comunicación.

Con lo que se ha señalado en esta reflexión, no se le invita al lector a ser adepto de Trump, no es siquiera una apelación para estar de acuerdo con sus ideas, sino que se desea destacar el hecho de que resulta más oportuno y pertinente otra clase de análisis discursivo y político del presidente de Estados Unidos en los textos mediáticos; uno que no se guíe del sensacionalismo que lo estigmatiza, ni se aboque en desprestigiar su figura e imagen, sino que sea ecuánime y se centre en develar las dimensiones de aquello que está diciendo, además de que logre observar y examinar con atención las estrategias realizadas en casa por el Estado mexicano y no se enfoque únicamente en el vecino.

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Un comentario sobre “En el ojo del huracán mediático

  1. Por Guadalupe Jimarez

    Me parece bastante destacable lo que mencionas: el fenómeno Trump nos empapa oídos, ojos y mente. Pienso, otra forma de enriquecer tu análisis es reflexionar ante la forma en la que se aborda a Donald Trump. Acompañado de risas, incredulidad, naturalidad. Sin embargo, cada acción realizada por el presidente merece que los medios de comunicación se sumerjan en el porqué hace tal cosa, porqué piensa y habla de tal manera. Así, nos ayudarían a comprender la figura Trump, puesto que a la vez se habla y no se habla de él. Se opina, mas no se analiza. Es interesante ver cómo la agenda mediática se ha llenado los ojos de EU por completo a tal grado que es digno de mediatizar los gestos que existen entre su esposa y él. A pesar de existir la probabilidad de que se tratasen de simples gesticulaciones no cuidadas. ¿Se estará forzando el tema Donald Trump para que sea noticia?
    ¡Buen tema y análisis! (:

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