VICE: Pornografía e Ideología

Munguía Hernández Aldo Jair

Si las relaciones, dice Foucault, implican un ejercicio del poder, ¿hasta dónde lo ideológico ejerce poder sobre las percepciones que VICE plasma sobre el sexo? En ese sentido, el portal en cuestión publicó “El porno lésbico vuelve a ser el favorito a nivel mundial”. Se tomarán fragmentos de lo allí escrito para analizarlo en función de la ideología  la normalidad, el deseo y el poder.

El artículo se basa en las estadísticas anuales del portal PornHub, el cual difunde contenido sexual explícito, es decir, pornografía, en lo inherente al año 2016. El sexo lésbico, como son catalogadas las prácticas sexuales entre dos o más mujeres, fue el más buscado en dicha plataforma de internet.

Se dice que el 86% de las mujeres en Norteamérica fueron más propensas a buscar lesbianas que los hombres. Aun cuando no hay clara consignación de lo que signifique la propensión de las mujeres para ver pornografía de dicho tipo, VICE realiza cinco pequeñas entrevistas a mujeres que se consideran “verdaderas” lesbianas sobre los datos ya planteados.

Amelia Abraham, autora del texto, se plantea un par de preguntas anteriores a la introducción de los testimonios de las cinco mujeres: “¿Es grotesco o halagador pensar en que los hombres se excitan con el acto especial y privado de dos mujeres que hacen el amor? ¿O acaso el porno lésbico tiene tan poca semejanza con el sexo real que no se pueden comparar?”

La primera cuestión direcciona, en una forma clara, las meditaciones sobre el porno lésbico, y ella recae en ¿qué piensan las mujeres sobre los hombres que se excitan con el porno entre lesbianas? La autora plantea una situación de normalidad que, sin embargo, puede ser cuestionada con sus propios planteamientos. ¿Por qué preguntar el rol del hombre en el porno lésbico si, como ella misma dice al inicio del artículo, son las mujeres quienes prefieren dicha modalidad de la pornografía?

Lo normal, según la opinión de Penny, una lesbiana de 27 años  es que  no hay una “verdadera” pornografía lésbica, pues ésta  “no puede mostrarle a los hombres cómo es realmente el sexo entre dos mujeres, porque el sexo lésbico no es para hombres.”

VICE, en tanto medio de comunicación, juega la suerte de una norma que fija o coadyuva a “medir la indeseabilidad de lo Otro”. Empero, no debe olvidarse que los medios figuran una realidad material presente en un medio social. Que Penny, por ejemplo, crea normal que el porno lésbico no es para hombres no quiere decir que VICE haya construido dicha aseveración, sino que Penny, en tanto ser social, tiene una ideología que responde a una mezcla cambiante de situaciones contextuales.

La naturalización es, en términos de Robert Ferguson, “el modo en el que nosotros hacemos las cosas.” O, lo que es lo mismo, el sentido común. Lo extraño, lo otro, cabe en lo exótico, aquello que no ha sido normalizado, pero que además, se opone no sólo al modo en que hacemos las cosas sino a cómo las significamos.

Desde el punto de vista de Penny, hay una división entre lo normal y lo exótico. Lo primero es que el sexo lésbico no puede ser para hombres; y lo segundo es que hay una población de hombres que visualizan dicho contenido pornográfico. Sin embargo, también se pueden invertir los papeles entre lo normal y lo exótico porque ambas categorías dependen de quién emita tales aseveraciones, así como la medida en que se cuestionen.

Sophie, de 30 años, menciona que “el porno lésbico en línea nunca es para lesbianas” porque no ha conocido a ninguna lesbiana que lo disfrute. Que no conozca a alguna que lo disfrute no quiere decir que no las haya y, sobre todo, ¿cómo se explicaría, entonces, la predominancia de mujeres que ven pornografía lésbica?

Si de parte de la idea que no el porno lésbico en línea no es para lesbianas puede llegar a naturalizarse dicha idea, que sin embargo, es cuestionada por los planteamientos de la autora. Lo que ocurre es que lo exótico está estrechamente a lo sexual y ello, en tanto situación de placer, confiere poder a quien lo ejerce, pero también arrebata el poder a quien le es negado.

El placer, como categoría ideológica, es decir, en tanto forma de relación entre individuos, expresa un ejercicio explícito de poder al cual le es inherente una situación de desigualdad.

Los planteamientos de las entrevistadas muestran que, al tratarse de pornografía, y ésta como manifestación de situaciones de placer, confiere poder, manifiesta situaciones de poder claras, en las que son importantes las modalidades de exclusión. Si el sexo entre lesbianas no es para hombres, ¿acaso ello implica un cerco que empodera a las lesbianas sobre el porno de la misma índole? Y, por otra parte, ¿cómo los heterosexuales, en especial los hombres, encabezan las situaciones de placer- poder?

En suma, hay un posicionamiento divergente en la sexualidad, puntualmente en lo que a pornografía lésbica se trata, porque ésta funge papeles diversos: por una parte, una forma para que las mujeres, en esta caso las homosexuales, puedan liberarse de los ataques ideológicos de otros sectores, por ejemplo, de los hombres heterosexuales; pero también una forma en que este último sector mantenga el poder que implica el placer.

 

 

 

 

 

 

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