De títulos y otros demonios

Por Guadalupe Jimarez

Medio: La Jornada

México, país de bemoles y sostenidos; donde cada habitante nace con un sentido del humor aunado a la tendencia a mofarse hasta de la muerte, ¿por qué no lo harían de la vida? Se burlan de la misma existencia, la retan y se proponen, minutos antes de entrar al Registro Civil, darle un “título” a su vástago que los represente, aunque ello signifique buscarlo en tierras donde el sarcasmo y la seriedad se toman de la mano y fingen amistad. 

No hay poder más absoluto que el de nombrar. Denominar a algo lo condena. Le traza destino. Por tanto, un nombre equivocado puede crear confusiones: resulta improbable llamarse Guadalupe y no poseer actitudes además de creencias tradicionales. De igual forma, sucede en el periodismo. Concretamente, en La Jornada, donde sus colaboradores habitan un mundo donde la objetividad y el sarcasmo son falsas camaradas. Dotan a sus creaciones de títulos invadidos por el espíritu de la creatividad.

Los periodistas son como padres, dispuestos a darle un título a cada uno de sus trabajos aunque ello signifique expresar la “mexicaneidad” de la cual están hechos. De a cuerdo con el Manual de estilo y ética periodística del diario argentino La Nación: “Un buen titular debe expresar el contenido del texto a que corresponde y atraer la atención del lector hacia su tema informando de forma sintética sobre el material que encabeza, sin exagerar el énfasis con la que la parte noticiosa está concebida”. No obstante, hacer uso de modismos y folclore mexicano es más importante, según los periodistas.

Ejemplos de títulos hallados en La Jornada

  • Ser esposa de Calderón, únicas tablas de Zavala: AMLO
  • Las espinacas de la rabia
  • Mexicanos que echa EU, jóvenes y con poco estudio
  • El odio y el miedo hacia AMLO es tan grande que llega hasta la Fepade
  • Soy ateo, pero rezo para que a Trump no se le ocurra mirar a Cuba: Enrique Acevedo
  • El gasolinazo cobra su primera factura al transporte
  • Comenzarán diputados a hacer limpieza en expedientes de juicios orales
  • La pensión de los expresidentes de México no la tiene ni Obama: AMLO
  • Si se van empresas, vendrán otras

Y es que sí, Alfonso Reyes asegura que el discurso acerca la información y traduce a ésta para poder ser comprendida por la clase no educada. No obstante, hay que recordar: los mexicanos deportados de EU no son objetos, por tanto, “echar” es un término que queda fuera de lugar.

Asimismo, quierse hacerse uso de declaraciones conformadoras del título; sin embargo, ¿a qué se refiere AMLO con “las únicas tablas”? La frase “no la tiene ni Obama ha sido objeto de burlas, de memes, ¿por qué perpetuar la imagen cómica del político? Quizás sea un medio para mantenerlo en la mente de posibles votantes.

Por su parte, Mar de Fontcuberta afirma: “los titulares expresan la información más importante, más pertinente o más sorprendente del relato de la noticia y así despertar el interés del público”, pero, en La Jornada hay títulos como “En el acto por los normalistas, apalean y queman una piñata de Trump” es necesario cuestionarnos: ¿realmente lo único destacable del ámbito de profesores normalistas es demostrar su ira por medio de un producto nacional? ¿Por qué no hablar del número de egresados, de su percepción acerca del rezago educativo del que son presas? Por tanto, el título puede normalizar o aumentar la importancia de un hecho.

Los periodistas son ambiciosos. Tienen que hacer treguas con el principio del periodismo: la objetividad (muy subjetiva) al informar para destacar su trabajo, el cual se basa en la repetición de hechos o eventos informativos por parte de los diversos medios de comunicación. Es una especie de batalla por la originalidad en un mundo donde las noticias dejan de serlo al momento de su existencia.

Un título dice más de la línea editorial que del mismo contenido de la nota informativa. La Jornada realiza un proceso de naturalización en la creación de sus títulos. Existe un deseo por connotar el porqué se elige cubrir esa noticia y no otra. Resulta evidente al apoyo de este medio impreso hacia la figura “Andrés Manuel López Obrador”, pues los títulos y contenidos periodísticos son positivos. Se habla de las denuncias al sector empresarial y gubernamental por parte de este personaje. Por tanto, este tipo de apoyos está concebido como una actitud “normal”. Aceptamos esta tendencia bajo la premisa: siempre ha sucedido de esta manera en este medio. No hay más.

Según Lorenzo Gomis, “el titular es la substancia de la noticia. (…) Sólo cuando se tiene el titular se tiene la noticia. O más exactamente, el titular es la noticia”. ¿En verdad necesitamos leer la concepción del hecho, evento o declaración en cuestión por parte del medio de comunicación al que acudimos? ¿No basta con el sesgo informativo derivado de la selección de noticias de todas las existentes?

Quizá lo mejor sería leer los datos y a partir de nuestro conocimiento y bagaje poder determinar nuestra interpretación y postura. No obstante, en un mundo de sociedades con vidas apresuradas, lo mejor es crear doctrinas, las cuales, perpetuarán ideas. En el caso particular, La Jornada tiene una doctrina de apoyo a Morena, así como una intención (pero del dicho al hecho hay mucho trecho) de darle voz a los necesitados, a pesar de hacerlo a través de organizaciones privadas o gubernamentales.

Fuentes consultadas

Fontcuberta, M (1993). La noticia. Pistas para percibir el mundo. Editorial Paidós. Madrid, España.

Gomis, L (1991). Teoría del periodismo. Cómo se forma el presente. Editorial Paidós Ibérica. Barcelona, España.

La Jornada impresa. Consultada el  26 de febrero 2017.

La Jornada impresa. Consultada el 27 de febrero 2017.

La Jornada impresa. Consultada el 28 de febrero 2017.

La Jornada impresa. Consultada el 1 de marzo 2017.

La Nación (1997). Manual de estilo y ética periodística. Editorial Espasa. Buenos Aires, Argentina.

 

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Un comentario sobre “De títulos y otros demonios

  1. Primero que nada, te felicito por tu título. No sé si tomaste en cuenta “Del amor y otros demonios”, pero me parece bien acertado porque resulta atractivo para el lector.
    Sobre el tema en cuestión, es clara la tendencia del periódico para apoyar causas de “izquierda”, justo lo que planteas respecto a los títulos es verídico. Finalmente son esos nombres los que le dan sentido a la información y si es que son buenos, se quedan para la posterioridad. Habrá que entender que no sólo pasa esto en la Jornada, sino en todos los periódicos, siempre hay una línea editorial y una carga ideológica marcada, aunque se diga que es totalmente imparcial y esto no quiere decir que esté mal. Cada medio trabaja sobre la misma realidad, la diferencia es desde dónde se abarca.
    Insisto, me pareció atractiva tu entrada, tiene bastantes recursos para echar mano y explicar tu percepción.
    Saludos.
    Sahian Cruz Arrieta

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