La iglesia católica y su ideología contradictoria

Por Eduardo Martínez Pérez

A estas alturas de las circunstancias, para nadie es un secreto que la iglesia católica mexicana de a poco ha intentado inmiscuirse en mayor medida en asuntos de interés social cuyo juicio, valoración y aplicación de medidas correctivas pertinentes están en manos única y exclusivamente del Estado. Sin embargo, la institución eclesiástica en nuestro país ha tomado el rol de “preservadora de los principios morales de la sociedad”, por un lado, condenando al aborto, considerándola, una práctica aberrante, pero por otro, excluyendo a toda persona con orientación sexual distinta a la relación hombre-mujer. Una contradicción total.

Justamente en la misa de mediodía celebrada ayer en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, fue posible apreciar esta dualidad ideológica presente en las altas esferas de la curia católica mexicana. En la lectura de las intenciones por las que el sacerdote pedirá, en búsqueda de intercesión divina ante situaciones adversas, se mencionó algo que resulta inverosímil e insultante para la apertura ideológica que han manifestado algunos líderes de esta institución como el papa Francisco y que pone al descubierto que las organizaciones religiosas no se diferencian mucho de los órganos políticos en cuanto a ciertas prácticas discursivas contradictorias, que encubren antivalores como la avaricia y la defensa de los intereses de unos cuantos.

“Por los gobernantes, legisladores y jueces de nuestro país, para que recuerden que el fundamento de la familia es la unión entre el hombre y la mujer con amor total exclusivo y fiel a lo largo de la vida”. De este calibre fue la “petición” que escucharon cientos de fieles que estaban atentos a la misa celebrada dentro del gran recinto enclavado en el centro histórico de la ciudad. Desde niños que aún no dimensionan la relevancia de las palabras que han de colarse en sus oídos, adolescentes que pueden encontrarse en un dilema de identidad, en donde la propia sexualidad suele estar en proceso de consolidación, hasta adultos que crecieron con ideas conservadoras, propias de la sociedad mexicana del siglo pasado y que vienen a reforzar el discurso homofóbico y machista que han repetido en sus mentes a lo largo de su vida.

Es interesante como el discurso clerical se ha convertido sigilosamente en una fuerza de considerable poder político. Quizás resulte exagerado, pero es posible comparar la relevancia que posee hoy la iglesia católica en México con el peso que llegó a tener hasta los años 30 del siglo pasado, aún con toda la pérdida de creyentes en los recientes años y la conciencia crítica gestada en sectores con mayor acceso a la educación, pues a pesar de haber perdido influencia social, se convirtió en una herramienta de orientación ideológica en aspectos políticos que retrasa e incluso imposibilita las acciones de corte progresista de gobiernos como el de la Ciudad de México, pues sus mensajes aún cargan con un gran sentido y significación para amplios sectores.

El obispo Norberto Rivera Carrera, quien fungió como oficiador de esta celebración religiosa, también mencionó lo siguiente: “pedimos ante nuestro Señor, por las familias de inmigrantes que sufren la separación por falta de oportunidades en sus países de origen para que reciban el apoyo necesario de todos los hermanos en Cristo formamos una sola familia”. En este enunciado encontramos la contradicción discursiva e ideológica manejada por algunos jerarcas católicos, pues mientras promueven la defensa de un grupo vulnerable como los migrantes ante políticas extranjeras, también incitan a la sociedad e incluso a instancias gubernamentales a no permitir las relaciones entre personas del mismo sexo. En síntesis, la iglesia católica enarbola la hipocresía, pues juzga la intolerancia de Trump para con nuestros connacionales, pero también cae en estas prácticas de conservadurismo extremo que rayan en lo absurdo. Dicen que “todos somos hermanos formando una sola familia”, pero rechazan a todos aquellos que no se adaptan a las normas que establecen en sus doctrinas. El discurso del clero es incongruente por donde se le aborde.

El último clavo en el ataúd es el siguiente y fue publicado en el semanario Desde la fe, publicación de corte religioso que rige la Arquidiócesis Primada de México: “A pesar de que se nos ha vendido la idea de gozar de un régimen de igualdades y respeto de la pluralidad, la verdad es otra”. Como se dice en el argot popular, la misma iglesia acaba de hacerse un autogol, resultando evidente que establecen que en nuestro país no se respeta la pluralidad, siendo que ellos han sido los primeros en quebrantarla, señalando a grupos minoritarios de actitudes herejes, indignas de Dios, mostrándose así hipócritas y faltos de la empatía que tanto proclaman.

Como punto final a destacar en este breve texto, encontramos un escrito publicado por el semanario mencionado en el párrafo anterior destacando, paradójicamente, la necesidad de que el Estado mexicano deje de inmiscuirse en los asuntos que involucren directamente la decisión de credo de los niños y jóvenes, en especial que se les permita acceder a una educación religiosa en institutos y colegios privados. Lo que sí nos queda claro es que entre constantes ataque al gobierno de Peña y estas nuevas exigencias, queda demostrado que los dos grandes aliados de toda la vida, al fin se han divorciado.

Referencias

 

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