Las decisiones de Trump, ¿dejan de ser noticia?

Por Montserrat Antúnez Estrada

Hace poco más de un mes que el empresario Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos de América (EUA). Las declaraciones del republicano fueron noticia en los medios mexicanos de mayor alcance desde que se encontraba en campaña presidencial.

Conforme las semanas de su mandato transcurren en los titulares, las notas,  editoriales y demás artículos de opinión se habla acerca de las decisiones que ha tomado Trump y que, se prevé, incidan de manera negativa para los mexicanos; principalmente las referentes a políticas migratorias restrictivas como la amenaza de deportar a más inmigrantes y construir un muro fronterizo con México.

Si bien en las semanas anteriores la agenda de medios como los periódicos El Universal, La Jornada, Excélsior y Milenio; así como los noticiarios transmitidos en cadena nacional como el de 10 en punto y Hechos se caracterizó por reproducir una percepción del presidente estadounidense como una persona imprudente. Es importante resaltar que dichas representaciones no han correspondido a inventos de los coordinadores de los medios, sino que pueden entenderse como el uso de términos que poco a poco han sido adoptados por la sociedad mexicana -Robert Ferguson se refiere a dicho proceso como la “naturalización” de ciertas percepciones sobre diferentes temas en su libro Los medios bajo sospecha-.

Sin perder de vista lo anterior resulta pertinente identificar cuáles son algunos de los términos más recurrentes por las y los periodistas para referirse a la relación entre México y Estados Unidos en sus notas periodísticas.

Del 6 al 12 de marzo los temas de los que más se habló fueron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) y las políticas migratorias del mandatario estadounidense que inciden directamente en México.

Para referirse a las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), las cuales se llevarán acabo en junio, según informó el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo en febrero pasado, se dijo que funcionarios públicos e integrantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) trabajarán “de cerca” y “en conjunto” con los gobiernos de Canadá y Estados Unidos. Para alcanzar medidas que “beneficien” a las y los ciudadanos principalmente a través de la economía y el comercio.

En las notas se retoman citas de funcionarios en las que califican a las acciones del gobierno federal al conducir las relaciones con la nueva administración de EUA como “firmes”, “oportunas” porque han “respetado la soberanía nacional”.

Se mancionó también que México busca un “acuerdo integral” y se recalcó la tranquilidad del gobierno federal ante el tema con expresiones como las de “no se tiene prisa por renegociar el TLC” y el énfasis en que no se ha “forzado” ninguna negociación.

En contraste con lo afirmado por el gobierno mexicano se publicaron notas sobre la opinión de mandatarios estadounidenses, en ellas las personas retomadas afirmaron que se prevé un “retraso” en el inició de las negociaciones porque el presidente Donald Trump debe avisar 90 días antes en caso de solicitar cualquier tratado comercial internacional. Las declaraciones de este tipo no tuvieron la misma difusión ni ocuparon el mismo espacio que las opiniones mexicanas.

Con ello se entiende que las noticias con ese tipo de comentarios contradicen el discurso de defensa del nacionalismo y fuerza política mexicana, por lo que se les asigna menor cobertura.

Es importante recordar que antes de la presidencia de Donald Trump las críticas hacia el gobierno federal en los medios nacionales eran constantes, incluso se retomaban artículos de medios estadounidenses de gran alcance que compartieran la perspectiva crítica. Sin embargo, y aún cuando es claro que las deficiencias del Estado mexicano no fueron resultas de un día a otro, la similitud en la defensa de los medios por la “soberanía y orgullo mexicano” se entiende en un contexto en el que, al parecer, dichos conceptos son más valorados o aceptados. Para comprobarlo basta con remontarse a la enseñanza del respeto a los símbolos patrios desde la educación básica.

Se da por hecho que la soberanía nacional y el respeto a lo mexicano es esencial para la nación, por ello, cuando algunos discursos amenazan esa estabilidad se producen otros discursos para contrarrestar su efecto. A esto Michel Foucault lo explica, en su libro El orden del discurso, como la prevalencia de lo que es o no considerado como “locura” en determinados momentos de la historia de las sociedades; según sus afirmaciones la definición de la “locura” es cambiante.

Respecto a las políticas migratorias se recuperaron opiniones de funcionarios y funcionarias cercanas al gobierno estadounidense, por ejemplo el de la ex tesorera de Estados Unidos, Rosario Marín, para asegurar que son “inhumanas” porque ignoran las condiciones sociales de los inmigrantes deportados.

También se citaron opiniones que califican los protocolos que buscan separar a las familias de “políticas inadecuadas” al buscar la separación de las familias porque promueven el deseo de inmigrar en busca de reencontrarse; por lo tanto se instó al gobierno estadounidense a “revisar sus protocolos”.

En el discurso periodístico las sugerencias al gobierno estadounidense  se acompañan de los adjetivos identificados (“inhumanas”, “inadecuadas”) y así se reafirma la postura en contra de todo aquello que amenaza a la nación mexicana.

Destaca que, a diferencia de las semanas anteriores, cada vez menos notas abordan el tema de la relación bilateral entre los países mencionados. Esto puede explicarse porque la producción de información respondió al contexto del Día Internacional de la Mujer, conmemorado el 8 de marzo, por ello el tema de violencia de género predominó del 6 al 8 de marzo. Los días siguientes en diversos medios solo se publicaron de dos a tres notas al respecto.

La relación entre EUA y México también se abordó desde la afirmación de que los “bad hombres”, no solo residen en EUA y son migrantes, como lo ha afirmado Trump en sus discursos, sino que también se encuentran en México inmigrantes estadounidenses prófugos de la justicia en su país.

Este tipo de afirmaciones no se hacen de manera aislada, basta recordar que, desde enero de 2017, en los medios abundan las historias de migrantes mexicanos deportados o en riego de serlo que trabajan y cuyo principal objetivo es “dar mejores condiciones de vida” a sus familias. Por lo tanto, invertir el uso del termino “bad hombres” para referirse a estadounidenses con antecedentes criminales refuerza la idea de que, aparentemente, no solo las y los migrantes mexicanos son, según el concepto del gobierno de Trump, “bad hombres” y con ello se defiende la imagen positiva de las personas mexicanas en general.

Pese a que cada vez se encuentran menos noticias referentes a la relación bilateral entre México y EUA es evidente la importancia que aún tiene porque no ha desaparecido del todo y, al menos con una nota referente, se mantiene presente en los medios. Resulta pertinente cuestionar si la postura de Donald Trump hacia el contacto con el Estado mexicano se ha ablandado o el cambio de agenda responde al despertar de otros intereses de las y los consumidores de los medios.

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