¿Humor del campo?

Tema: el campo en México

Por Guadalupe Jimarez

Los domingos por las tardes, el programa Noches de humor se transmite en Guadalajara a través de TELEVISA. El contenido del programa se basa en la participación de comediantes mexicanos, tales como Javier Carranza “El costeño”, Edson Zúñiga “El Norteño”, Jorge Falcón, Carlos Rico, Teo González, Memo Ríos, entre otros. Por otro lado, la presencia femenina se traduce en la aparición de bailarinas con poca ropa entre cada corte comercial y segmento de comediante.

Edson Zúñiga “El Norteño”, con sombrero, camisa a cuadros, pantalón de mezclilla y chalecos de cuero, se denomina como “persona del campo”. Originario de Monterrey, hace uso del acento y modismos de su lugar natal para ejercer su trabajo: la comedia. Él junto con  Javier Carranza “El costeño” son los únicos comediantes que poseen un personaje “extranjero” al denominado “chilango”, siempre presente en este tipo de programas.

El discurso de “El Norteño” comienza entre aplausos y gritos femeninos. Él contesta: “viejas revoltosas, celosas, pedorras, gordas, enfermizas. Señores, ¿sí hablo de las mujeres?”, ante ello, el público másculino afirma dicha aseveración. Los chistes, en su mayoría, hacen alusión a mujeres y su constante deseo por ser atractivas. Básicamente, de acuerdo a estos, el anhelo de ser bellas se reduce a la apariencia física. Atributos físicos prominentes, extensiones, uñas de acrílico son las metas del sexo femenino.

¿Por qué es importante analizar a Edson Zúgiña? La respuesta sería que es el único comediante cuya imagen consolida una imagen del campo en este ámbito. De igual forma, este tipo de contenidos tienen como finalidad ser entretenimiento de masas, pues no hay un evidente deseo por dirigirse al “publico élite” ni a aquellos que busquen reflexionar acerca del programa.

Vale la pena cuestionarse por qué siguen presentes las mujeres en su público si las referencias a ellas son de índole machista. Jünger Habermas afirma que existe algo denominado como acción regulada por normas, esta se refiere al comportamiento de los miembros de una sociedad concreta que orientarán las acciones de un individuo al estar en contacto con ellos a través de valores comunes.

Habermas conceptualiza a la acción comunicativa como “una interacción mediada por símbolos” . Tiene como núcleo fundamental las normas o reglas obligatorias de acción que definen formas recíprocas de conducta y han de ser entendidas y reconocidas intersubjetivamente. Este tipo de acción da lugar al marco institucional de la sociedad en contraposición a los sistemas de acción instrumental y estratégica.

Por tanto, Zúñiga basará su show en el público ante el que se presenta, aunque esta percepción represente un sesgo. Pues resulta difícil creer que su contenido no sean sátiras del gusto de sus receptores, por ello, esa misma “sociedad”, conformada por sus adeptos, le marcará la pauta a seguir dentro del show. Ahí, las risas serán un factor indicativo del éxito del chiste y lo oportuno que resulta. Sin embargo, “El norteño” no representa a todos sus adeptos, pues, existe la posibilidad de que sus acciones no sean machistas. Ante ello, sería necesario cuestionarse acerca de la ética del consumo realizado a los contenidos multimedia: ¿Por qué me río ante chistes mosóginos si no lo soy?

Y es que la figura del campesino se deforma conforme el paso del tiempo. No obstante, el estigma de concebirlos como “hombres machos”, violentos hacia la mujer sigue alimentándose a través de los medios de comunicación masiva. El orgullo, ignorancia y el nacionalismo son factores que contribuyen a la construcción de la imagen de este.

Por otro lado, Habermas incluye en su Teoría de la acción comunicativa el concepto de acción dramatúrgica, por medio de la cual, el sujeto transmitirá a sus receptores una imagen de sí mismo cuando manifiesta lo que desea. Por tanto, les dará a conocer su propia subjetividad. De esta forma, su trabajo connotará la concepción que Zúñiga tiene de sus iguales, y por tanto, de él, y, empleará la comedia como un medio no agresivo para dar a conocer estas particularidades negativas, pues, tal y como lo afirma el autor, una de las funciones de la sociedad es la represión y canalización de tendencias agresivas que resultan disfuncionales para la propia conservación colectiva de la sociedad.

Una parte de los contenidos culturales se transforma funcionalmente y sirve a la legitimación del sistema de dominio;  y sobre el grado de represión, decide el marco institucional, así como sobre el grado de emancipación e individualización, por ejemplo, fijando la oportunidad de satisfacción de necesidades específicas del estrato, así como las necesidades  generales.

Por tanto, este tipo de contenidos televisivos reafirman concepciones ya establecidas por la misma sociedad. No se trata de una imposición, pues el consumidor decide qué programas ver; no obstante, mientras esta clase de programas continúen siendo vistos, el contenido de estos será legitimado y por tanto, incluído en las normas sociales como parte de un acuerdo entre los individuos de una sociedad.

Fuentes consultadas 

Habermas, J (s.a) Teoría de la acción comunicativa. Disponible en dianlet.unirioja.es

Noches de humor: El Norteño. (2012). Disponible en youtube.com (link www.youtube.com/watch?v=sogd-3Y0vR0)

Martel, F (2014). Cultura mainstream: Cómo nacen los fenómenos de masas. Editorial Taurus. México.

 

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