La educación nos hace libres

Por: Jacqueline Ponce León

Esta semana, la educación en Argentina fue un tema que tuvo impacto en las redes sociales de la Revista Anfibia, ya que Alejandro Grimson y Emilio Tenti Fanfani hicieron un texto titulado: “La educación pública y privada. Caer en la pública”, en el cual retoman la declaración hecha por el presidente de Argentina, quien dijo que quienes no pueden acceder a la educación privada deben “caer” en la educación pública. Los investigadores se dieron a la tarea de reunir datos suficientes para destrozar los típicos clichés sobre los colegios públicos y privados.

caer_docencia_der_05En “La educación pública y privada. Caer en la pública”, los investigadores retoman algunas de las críticas que los ciudadanos suelen hacer a la escuela pública, ya que la mayoría considera que el acceso al conocimiento y la cultura es una cuestión de derecho y no de mercado. Pese a que no hay quejas de que en la educación pública “se aprenda menos”, otros padres opinan que las escuelas privadas se ven más ordenadas y la calidad de la educación va garantizada.

En Argentina, la educación es un derecho y con el paso del tiempo se fue edificando como una tradición de educación pública, gratuita y laica. Estas tres cualidades se convirtieron en un discurso de lo público. También hay escuelas religiosas. Para entender mejor los clichés sobre los colegios públicos y privados, es necesario conocer que desde fines del siglo XIX, se consideró a la educación como una obligación del Estado y luego se convirtió en un derecho. Con el crecimiento de las clases medias se implementó la educación privada.

Los padres tienen diversas opiniones sobre las escuelas públicas y privadas; sin embargo, de acuerdo con el texto publicado en la Revista Anfibia: “No hay una base científica que permita afirmar que las escuelas privadas son mejores, en términos de aprendizaje, que las públicas. Pero cuando los padres hablan de “la calidad de la escuela” de sus hijos no utilizan la expresión tal como la entienden las pruebas estandarizadas, ya que en sus valoraciones son muy importantes el estado del edificio, la amplitud de criterios de los directivos, la riqueza de las actividades extracurriculares y/o las características generales del alumnado”.

Si analizamos detenidamente la cita anterior, nos podremos percatar que existe un juicio de valor en el que la calidad de la escuela se refiere a las instalaciones de los colegios y no tanto a la naturaleza de los contenidos educativos. Esto es sumamente preocupante porque los padres se ocupan más por mantener un cierto estatus que por el aprendizaje de sus hijos.

caer_docencia_izq_04Este discurso se refuerza con las declaraciones que brindó el presidente provisional del Senado en Argentina, Federico Pinedo, quien consideró que “la educación en la Argentina es una catástrofe” al referirse a la Marcha Federal Docente que se realizó el miércoles en la Plaza de Mayo desde diversos puntos del país y tras varias jornadas de paro.

“El 98% no tienen comprensión de texto, el 70% no hace las operaciones matemáticas básicas. Es una catástrofe y hay que resolver este tema. Nosotros queremos cambiar la educación argentina porque esa educación hace que los chicos no tengan proyección. Hay que revolucionar esta situación”, afirmó Federico Pinedo.

Otro de los discursos manejados por los padres es la cuestión de los presupuestos, ya que muchos deciden enviar a sus hijos a los colegios públicos por una falta de poder económico. Es probable que este análisis sea una cuestión de las circunstancias en las que se encuentre cada persona, ya que en algunas provincias es frecuente llevar a los hijos a una escuela pública y encontrarse con que no pueden entrar porque no ha llegado el profesor titular, ni el maestro suplente. Se maneja que no existen los recursos necesarios para hacerse cargo de los niños.

“Y por otro lado, y es central, el informe no deja claro en ese punto si se llega a esos resultados luego de aislar la influencia del factor socioeconómico. Cuando este nivel no se aísla estadísticamente, la escuela privada, con alumnos de mayor capital sociocultural, suele rendir mejor como efecto de ese capital y no como resultado de mejores procesos pedagógicos. Y, al revés, una escuela estatal puede estar haciendo muy bien su trabajo pedagógico, pero en general, sus resultados serán peores en la medida en que sus alumnos llegan peor surtidos de capital cultural. Sólo controlando la variable socioeconómica es posible concluir cuál es el efecto diferencial que una escuela, privada o pública, les aporta a sus alumnos no importa de qué condición económica sean”, se mencionó en una nota publicada por La Nación el día miércoles en Argentina.

En los comentarios de las redes sociales, así como en los del texto en el sitio oficial de Anfibia, las opiniones de los lectores están divididas. Hay quienes argumentan que es mucho mejor pagar por aprender, mientras otros aseguran que las escuelas públicas son las mejores. Sin embargo, coinciden que lo más importante es el conocimiento porque nos hace libres.

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