Inseguridad: un problema nacional

Por Karina López Gaona

El pasado 23 de marzo ocurrió el asesinato a una periodista, el cuarto que ha sido  registrado en lo que va del año; la víctima fue Miroslava Breach, quien laboraba como corresponsal de La Jornada en Chihuahua. El día 19 del mismo mes, el homicidio ocurrió en Yanga, Veracruz a Ricardo Monlui que trabajaba en El sol de Córdova y el El político y el 2 de marzo la víctima fue Cecilio Pineda en Guerrero.

Uno de sus trabajos más recientes de Breach fue sobre cómo ciertos grupos del crimen organizado desterraban a familias chihuahuenses de la sierra para poder establecerse ahí y poder sembrar amapola. Diez días antes de su asesinato, la profesional reportó en una nota el posible hallazgo de fosas clandestinas en dicha región. Por lo anterior, el deceso de Breach se ha vinculado con su actividad periodística, pues desde el 2008 comenzó a documentar la oleada homicida en Chihuahua.

Como parte de una comunidad laboral, se esperaría que diversos medios nacionales se pronunciaran respecto a lo sucedido. En el caso del editorial de El Universal se habla de la inseguridad en general que se vive en Chihuahua provocada por los grupos criminales (no se menciona cuáles), se dice que el fin de semana pasado ocurrieron 14 homicidios dolosos en la entidad, además del asesinato de Breach. Cabe mencionar que no se profundiza sobre el caso de ésta última.

El Universal  atribuye la responsabilidad al gobernador Javier Corral, quien antes de tomar el cargo había acusado al entonces dirigente del estado, César Duarte, por participar en actos de corrupción y ahora Corral es señalado como incumplidor de sus promesas de campaña, ya que vendió “una imagen de político congruente, austero y recto”.

Se enuncia que con el gobierno de Corral ha repuntado la violencia; sin embargo, el balance está en que la situación de Chihuahua no es nueva, sino que “durante muchos años fue rehén de los grupos criminales”. El diario dice el problema de inseguridad de la identidad necesita atención permanente y el gobernador no la ha brindado.

Bajo el título “¡Ya Basta!”, La Jornada expresa a detalle lo sucedido con Miroslava Breach en su editorial; se detectan varios rasgos empáticos como: “nuestra corresponsal” o “expresamos nuestra solidaridad”.  La responsabilidad de los hechos se atribuye a la guerra contra del narcotráfico impulsada por Felipe Calderón porque fue ahí cuando se acrecentaron las olas delictivas; asimismo, se menciona que desde el comienzo de la administración de Javier Corral ha rebotado la disputa de los cárteles por el territorio, las rutas y los mercados de la droga. Se acusa al gobernador de  no cumplir con su función al referir a la fotografía donde aparece Corral en un campo de Golf en Mazatlán, acción que El Universal también retoma.

Se declara que el asesinato de  la mujer muestra a un gremio periodístico desprotegido ante los criminales y que la impunidad de las autoridades perpetran estas prácticas delictivas. “La violencia que sufren provoca que no se pueda informar lo que verdaderamente está pasando en este país. Prácticamente no hay entidad que escape a ella. Cada vez es más peligroso decir la verdad”. Después se generaliza el problema de la seguridad como una situación a nivel nacional.  Hacia el final del escrito sólo se exige “justicia y verdad” para el caso de Miroslava Breach.

En Milenio fue Ricardo Alemán quien abordó el hecho en un escrito donde enuncia que la intención del delito fue intimidar a otros periodistas que laboran en Chihuahua. Menciona que las razones de lo sucedido se acotan a la actividad profesional de la mujer “el periodismo de investigación, crítico e independiente”. Se dice que la mataron por hacer pública información de ciertos círculos de poder.

El tratamiento que se da a este texto es similar al de los editoriales anteriores, pues se enuncia y atribuye la responsabilidad a Javier Corral. La conclusión a la que llega el opinador es que la muerte de los periodistas no interesa a ningún ámbito, ni a las autoridades porque no es un tema rentable, ni a la ciudadanía porque diversas figuras políticas se han encargado se sembrar indiferencia hacia los profesionales.

Para establecer el ethos en estos discursos, se recurrió a un tema común: la inseguridad, la cual apela a su opuesto –la seguridad- que refiere a un valor dominante en la sociedad mexicana, que al menos es común para la mayoría de los habitantes. A pesar de que cada texto retoma este tópico de diversas maneras, la reiteración de que no se trata de un tema exclusivo de Chihuahua es constante. Por otra parte, otra convergencia detectada fue que la situación delictiva –especialmente en regiones donde actúan los cárteles de droga– es el principal impedimento para el ejercicio periodístico en el país, pues son los criminales quienes en aras de no hacer públicas sus acciones, recurren a la intimidación, amenaza, secuestro o asesinato de los comunicadores.

Para establecer el logos, los argumentos centrales que sustentan la narrativa anterior son la vinculación de Javier Corral con el despunte delictivo en Chihuahua, así como la impunidad de las autoridades penales en el tratamiento de los casos de periodistas asesinados en el país. También, se generaliza y se atribuye el problema de inseguridad no sólo a la entidad norteña, sino que se refiere a una práctica en todo el país, en diferentes grados y maneras.

La expresión del pathos más que dirigirse al propio gremio periodístico, apunta a la ciudadanía nacional, ya que se enuncia que la producción de información veraz y crítica, sólo devendrá de un escenario que brinde seguridad a los profesionales y libertad para practicar la labor informativa; esto se interpreta como una apelación a exigir a las autoridades de manera colectiva un país seguro. También se percata un intento de reforzar el lazo de solidaridad entre la ciudadanía y este gremio al enunciar que el problema no es privativo de los periodistas, sino de los ciudadanos en general, lo que incentiva la rendición de cuentas a las autoridades federales y estatales.

La coyuntura que se identifica en las conclusiones de los discursos es la reiteración de la importancia de que las autoridades asuman sus cargos con responsabilidad para poder permitir que los ciudadanos vivan libres de las amenazas de los criminales y que los periodistas forman parte de la ciudadanía e importan de la misma manera que todos los demás.

En los discursos emitidos por estos tres medios de comunicación, se identifica una retórica judicial en la medida en que se recrimina el tema de la seguridad a un personaje, que es el caso de Javier Corral; curiosamente sólo se menciona que los autores de los delitos son figuras de ciertos grupos criminales vinculados con las drogas; sin embargo, los grupos delictivos no son culpabilizados como se hace con el gobierno estatal de Chihuahua.

Uno de los argumentos para recriminarlo es la apelación a una doble moral durante la contienda electoral, cuando acusaba a César Duarte de no cumplir su función como gobernador y ahora se imputa al mandatario chihuahuense  de hacer lo mismo, con el sustento de su visita al club de Golf en Mazatlán sin importar la ola de violencia que se vive en el estado que dirige.

 

 

 

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