El disimulado discurso epidíctico de Despierta

Por Ana Añorve Vidal

¿Aprenderá la lección?”, dice uno de los enunciados que se exhiben en una pantalla de fondo, mientras en la mesa de debate se hayan los conductores de Despierta (Ana Francisca Vega, Enrique Suárez y Javier Tello), conversando sobre la resolución del congreso estadounidense respecto a la Ley de Salud Asequible, nombrada como Obamacare, la cual brinda atención médica a sectores de la población menos favorecidos. Por lo cual, el tema en el noticiario, es una vez más, el presidente Donald Trump.

Hay un asunto en relación a Trump, más allá de sus propias acciones políticas e iniciativas, sobre su persona, él como sujeto, que se ha instalado en la opinión pública auspiciada por los medios de comunicación tanto internacionales como nacionales: se le critica con una vehemencia sin precedentes. Como se mencionó en entradas anteriores, razones para enjuiciar su discurso hay muchas, pero el problema ahora es que la prensa ha tomado un papel parcial y antagonista respecto al magnate estadounidense.

El noticiario de Despierta ha sido más severo con el mandatario norteamericano, que con su propio homólogo mexicano hasta ahora; gran parte de los programas se los ha dedicado a la cobertura y opinión en torno a él, como el del viernes pasado, en el cual se presentó un reportaje especial sobre Europa frente a Trump, en donde se insinuó que su llegada al poder ejecutivo de EU, es prácticamente la señal de un cataclismo, la punta de un iceberg, puesto que hay varios personajes políticos en ese continente que apoyan y buscan seguir su ideología (http://noticieros.televisa.com/videos/despierta-loret-mola-programa-24-marzo-2017/).

“El fracaso de Trump”, designan los conductores ante el fallo de la asamblea de no retirar el Obamacare y relegar el nuevo proyecto de salud propuesto por el presidente. No obstante, Obama estuvo 8 años frente al país, y varias de sus proposiciones iniciales o de su campaña (como la que buscaba beneficiar a inmigrantes), tampoco fueron aprobadas por el congreso. Sus detractores eran calificados como conservadores y tradicionalistas, y al final de su cargo, ante la inminente victoria de Trump, los medios de comunicación festejaron y alagaron cada una de las acciones de gobierno que tomó.

¿Qué se distingue u oculta a través de estos dos discursos dispares? Sería por lo tanto, oportuno analizar el tema desde la retórica, que se halla en los mensajes, pero sobre todo en el discurso habitual empleado por el noticiario. Es necesario entonces, partir de la noción de que la retórica de acuerdo con el escritor inglés Sam Leith es “el intento de un ser humano de influir en otro mediante palabras”, conocida popularmente como el “arte de la persuasión”. Las partes de la argumentación retórica son el ethos, el logos y el pathos; el primero refiere a cómo el orador se posiciona y crea un vínculo con el público, el segundo al uso de argumentos razonables y convincentes, el tercero recurre a buscar estimular las emociones de su auditorio.

En este caso, al suponer que Despierta busca convencer a su audiencia de que Donald Trump es una amenaza para el mundo, pero sobre todo de que su administración es incompetente (con énfasis en su persona), habría que aludir a la denominada retórica epidíctica o demostrativa, la cual, señala Sam Leith “Tiene coincidencias sustanciales con la retórica judicial en la medida en que las razones por las que elogias o recriminas a alguien estarán influidas por lo que esa persona ha hecho en el pasado”

Es decir, la retórica epidíctica versa sobre el presente al apelar al público (el cual no tiene la capacidad de influir sobre los hechos y tan sólo puede asentir o disentir en torno a cómo está presentándolos el orador) sobre lo que está pasando en el aquí y el ahora, en función del pasado. En ese sentido, Trump es criticable por su discurso xenofóbico y discriminatorio (el cual ha conservado desde su campaña electoral hasta su actual mandato), ya que ha hablado de forma negativa sobre los inmigrantes mexicanos, los refugiados de países árabes, la prensa, entre otros grupos.

Despierta ha vituperiado y desaprobado de manera tácita a Trump (al no calificarlo directamente), y justo al ser los mexicanos uno de los principales objetivos de su discurso antimigración, el noticiario presenta la información a sus espectadores recriminándole al presidente norteamericano un sinfín de asuntos, cuestión en la que el público mexicano es capaz de concordar, asentir y aceptar.

Asimismo, los conductores reafirman su ethos al reconocerse como parte del país a quienes también les pueden afectar las medidas de Estados Unidos para con México; el logos de esta forma se enfoca en desmentir o evidenciarlo (“El fracaso de Trump”) y el pathos a través de las historias de determinados inmigrantes deportados o en riesgo de, las cuales se abordan desde una mirada meramente emocional porque buscan conmover a su auditorio y demostrar lo que está provocando que Trump se encuentre en el poder.

El punto es, que se trata de un discurso retórico por parte de Despierta que desacredita y condena, pero no critica y analiza. No se reprueba el hecho de que el noticiario juzgue sus acciones, sino que se convierta en un embate personal. Hace ruido que quienes ahora se pronuncian en su contra, no hayan mostrado esa faceta en sexenios anteriores del mismo país, de México, o de otras naciones, en las cuales sus mandatarios también han tenido ideas polémicas y muy cuestionables.

Habría que comprender que Donald Trump por estar separado del discurso políticamente correcto y de la corriente progresista y liberal que ahora prevalece en gran parte del mundo (en especial en países desarrollados y propagado por la anterior administración estadounidense), no es uno de los jinetes del apocalipsis. Sin embargo, sí es necesario retomar, examinar y comprender desde dónde se construye su discurso.

Es posible que la elección de Trump haya provocado una coyuntura política en cuanto a la propensión de seguir esa corriente ideológica nacionalista y a la vez xenofóbica, pero en el sentido de haber conseguido legitimidad. Dicho de otro modo, el simple hecho de que Trump se convirtiera en presidente no es la razón determinante por la cual otros personajes hayan tomado posturas políticas similares (aunque sí fue relevante al ganar notoriedad y legalidad), sino que deviene de esta tendencia que se vislumbraba desde eventos como el Brexit y el fortalecimiento de la derecha en América Latina (y/o debilitamiento de la izquierda), entre otros. No obstante, se le atribuye directamente el rumbo actual por el cual se ha orientado el mundo.

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3 comentarios sobre “El disimulado discurso epidíctico de Despierta

  1. Hola, Ana.
    Me parece que en principio das un buen contexto del tema a tratar. Es interesante, pero no nuevo, la forma en cómo los medios han atacado a Trump, pero no dices nada nuevo. En principio te centras en la crítica y hasta ahí. Por lo que tengo entendido, son varios personajes hablando de un tema (o varios). Como una mesa redonda que emite una editorial dentro del noticiario.
    Creo que seria un buen análisis el ver como cada personaje habla de Trump y después en conjunto. Televisa ha sido un medio que muchas veces, podríamos decir, carece de análisis o de críticas realmente fuertes. Por lo menos en la parte superficial que en algún momento varios han criticado. Como si fuera un medio oficialista.
    Por otro lado, terminaste el texto antes de que realmente agotaras el tema. Porque justo cuando ibas a empezar a hablar de Sam Leith, te declinaste por sólo poner una definición que nunca termino de entrar en el texto. Creo que si de ahí hubieras partido para un análisis de unas cuantas líneas más, podías tener un texto más completo y no un resumen de lo que ese día salió en la agenda.

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  2. Qué tal, Ana.

    Me hubiera parecido adecuado puntualizar qué es el discurso epidíctico y analizarlo gradualmente desde sus elementos con situaciones del noticiario.
    Fue adecuado contextualizar cómo esta conformado el programa, así como la forma en que lo has abordado en anteriores entradas para tener mayores nociones de lo hablado.
    Asimismo la pregunta de la parte final puede brindar un punto de partida para entradas posteriores.

    En general la idea es buena, tomas en cuenta la situación del programa en torno al tema y el seguimiento que le has dado. Sólo es cuestión de afinar algunos detalles y abordar más al autor que tomaste en el análisis de la parte final.

    Johan Corona Trejo.

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