El mañanero en el terrorismo de catástrofes

Por Eduardo Chamorro

“Estamos posiblemente ante el parteaguas histórico del terrorismo del mundo del siglo XXI”, era como el conductor Víctor Trujillo, a través de su personaje “Brozo”, calificaba los atentados terroristas del 11 de septiembre en su programa El mañanero que se transmitía, en ese entonces, por la señal CNI Canal 40. El mañanero es quizá uno de las emisiones por televisión abierta mexicana más recodadas del ataque hacia las torres gemelas del World Trade Center, es por ello que conviene retomar extractos recuperados de aquella emisión del martes 11 de septiembre de 2001.

CNI Canal 40, como otras televisoras en el mundo, retransmitía las imágenes que le llegaban a través de CNN. La escritora Laura Esquivel se encontraba en la ciudad de Nueva York, en sus palabras la cobertura era “impresionante”, además de confirmar que, gracias a la inmediatez de la televisión, el choque del segundo avión fue visto en tiempo real por millones de personas alrededor del mundo.

Es posible identificar diversos aspectos que motivaron a la televisión mexicana a parar sus transmisiones normales y brindar cobertura a lo sucedido en ese momento desde los Estados Unidos. Parte de esto se debió por tratarse de un atentado perpetrado en el país más poderoso del mundo, que en aquella mañana estaba siendo vulnerado política y militarmente; por otro lado, fue un hecho trágico originado en el país vecino de México; y, por último, claramente contaba con las características del llamado periodismo de catástrofes.

Para Francisco Herrero Grande, el 9/11 fue un acto terrorista que reunió todos los factores para que un hecho informativo se convirtiera en noticia y resultara atractivo para integrarse en los medios de comunicación. En este sentido, no debe pasarse por alto la cuestión de que no todos los actos terroristas se tratan de la misma manera. Es decir, Herrero Grande hace énfasis en que un atentado en un país subdesarrollado no es abordado por los medios de la misma manera como se haría en occidente. “Todo cambia según la relevancia para el receptor”, afirma.

El enlace vía telefónica en El mañanero con Laura Esquivel forma parte del discurso en el periodismo de catástrofes. Para Rosa Rodríguez, la información se organiza sobre la base de testigos, supervivientes, agencias informativas, estimaciones extraoficiales, rumores, policías, bomberos, protección civil y, obviamente, otros medios de comunicación. Como resultado, se entrelazan todos los discursos informativos como un reflejo de la situación caótica, en El mañanero con “Brozo” las imágenes en vivo con vista privilegiada hacia las torres gemelas eran las predominantes, tal y como sería también después en Hechos noche con Javier Alatorre o en El noticiero con Joaquín López-Dóriga.

Asimismo, cabe añadir que otra característica del periodismo de catástrofes es la marcada tendencia en los medios de comunicación por ocupar espacios importantes en las portadas de los periódicos, las transmisiones radiofónicas o los informativos televisivos; de ahí que en no sea en vano que El mañanero destinara los últimos 90 minutos del programa a la cobertura de lo que sucedía en Nueva York.

Como asegura el investigador Herrero Grande, otra parte que engloba, comunicativamente hablando, a un acto terrorista, es lo que surge alrededor de este para la aparición del acto terrorista durante varios días y semanas en los catalogados mass media. Parte de esos aspectos, diferentes a otros sucesos, son las declaraciones o posicionamientos políticos que condenan al terrorismo públicamente. En México, y específicamente durante la transmisión de El mañanero, fueron difundidas las palabras del expresidente Vicente Fox, quien rechazó tajantemente toda forma de violencia y expresó su solidaridad a los familiares de las víctimas.

El catedrático Robert Ferguson afirma que el realismo de los medios “involucra convenciones con reglas que se han de seguir”, debido a que “se trata de un modo de representación que, lejos de ser obsoleto, está vivito y coleando en los medios contemporáneos, en particular en las películas y la televisión”, por ello las transmisiones del 9/11 otorgaron percepciones directas por tratarse de piezas auténticas de la realidad enlazadas con la credibilidad en tiempo real.

Por último, como indica el académico e investigador Manuel Torres Soriano, el terrorismo ofrece violencia, dramatismo, espectacularidad y, sobre todo, garantiza la atención pública. Los medios no son inmunes frente a atractivos así. La difusión de “los sufrimientos, los dolores, los fuegos y los ataques que ellos (los Estados Unidos) han propinado con alegría y generosidad”, es una descripción, ahora recordada, del posicionamiento de Trujillo al aire ese día.

 

 

Referencias

Ferguson, R. (2007). Los medios bajo sospecha. Barcelona: Gedisa.

Herrero, F. (1997). El cambio creativo en los medios de comunicación de los grupos terroristas. Tesis de grado de licenciatura. Universidad de Valladolid. Recuperado el 27 de febrero de 2017 de https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/18138/1/TFG-N.462.pdf

Torres, M. (2007). La dimensión propagandística del terrorismo yihadista global. Tesis de grado doctoral. Universidad de Granada. Recuperado el 5 de marzo de 2017 de https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/18138/1/TFG-N.462.pdf

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