Las palabras importan

Márquez Chora Xareni

¿De cuántas formas se puede hablar sobre un mismo acontecimiento? Se ha dicho que en cuestión del tema que compete a estos análisis: el feminicidio y la violencia de género, hay por lo menos tres vías: la oficial que comprende a las secretarías y los órganos jurídicos; las de las organizaciones sociales no gubernamentales y los medios de comunicación que toma en cuenta algunos aspectos comprendidos por las anteriores, pero que de igual forma los critican, y por último, está el discurso que no se ha enmarcado en ningún ámbito, pues es opuesto a los anteriores, en estos se ubican las respuestas a los informes y noticias e incluso, aquellos enunciados en los que se agrede y violenta a la mujer.

Si bien, a través de los análisis realizados se ha logrado dilucidar esta división, también es posible identificar que estos grupos discursivos se trastocan y conforman un sólo texto contenido en los medios de comunicación. Estos casos son los de las noticias que se han ubicado en las páginas principales de los diarios o en su caso, a los que se les dedican múltiples entradas en las plataformas informativas.

Hablo puntualmente de los últimos casos difundidos a escala masiva que versan sobre la violencia contra la mujer: el acoso sexual reportado por Tamara De Anda y el amparo otorgado a Diego Cruz “El porky”. Notas informativas, columnas, artículos de opinión, análisis y recuentos, son algunos de los recursos periodísticos a los que se acudió para informar y fijar o guiar posiciones.

El amparo otorgado a Cruz, suscitó docenas de las anteriores. En cada una, sin excepción, se cita el fallo de Juez Tercero de Veracruz, quien argumentó que el tocar los senos y penetrar con los dedos la vagina de Daphne Fernandez, sin su consentimiento, fue circunstancial y que como el doloso no tenía intención de satisfacer su deseo sexual con eso, no puede condenarse como delito por pederastia, además de que la entonces menor de edad, no estuvo completamente sometida, por lo cual pudo haberlo impedido.

Animal político, Desinformémonos, Proceso, Milenio, El país, Nexos, The New York Times en español, Plumas atómicas, La Jornada y El Universal  fueron algunas de las plataformas que reprodujeron  lo antes mencionado. Aunque la información, que según Proceso se filtró, fue la misma,  la forma de abordarla fue, en algunos casos, distinta.

Animal político, Desinformémonos, El país, Proceso y The New York Times en español profundizaron en ella y se encargaron de contextualizar, vincularla, buscar antecedentes, especialistas y testimonios para abarcar todas las aristas del acontecimiento.

En Animal Político se publicó: “Juez ordena liberar a otro acusado de violación en Veracruz porque no hubo actitud dolosa”; “Tocó a Daphne sin lascivia y sin intención de copular: razones de juez para amparar a Diego Cruz”; “Consejo de la Judicatura suspende al juez que amparó a Diego Cruz”. Evidentemente, todas tratan sobre el mismo hecho, pero en estas se encuentra un cruzamiento de datos que contempla los antecedentes del caso y del sujeto amparado, también se cita el Código Penal del estado de Veracruz y se pone atención en la forma en la cual se que aplicó.

En el primer post señalado,  se dedica una serie de enunciados a cada uno de los aspectos por los cuales el fallo resultó polémico, entre ellos se cuenta: el contenido literal del amparo, la cuestión de la resistencia y la lascivia del acto ejecutado por Cruz, así como lo extraordinario del suceso, pues no es común que esta clase de asuntos se resuelvan sin un juicio previo.

La forma en la cual dicho medio trató la noticia provoca al lector plantearse algunas preguntas con miras a cuestionar la afectividad de la justicia o el modo en el cual esta se flexibiliza, no obstante, contemplar estas respuestas no es el fin del presente análisis, lo que si lo es, es pensar en cuáles fueron los elementos distintivos que llevaron al receptor a considerar aquellas posturas.

Lo que se piensa, es que las palabras y los términos empleados ejercen una coacción que guía determinada interpretación. Entonces se tiene que en el portal, se colocó el siguiente subtítulo: “Penetración sí, resistencia quién sabe”. También se encontró “Error, que no se llegue a juicio: experta”, de igual modo, se identifica “Es un grave retroceso: padre de la víctima”.

Una cosa similar ocurrió en Nexos con el ensayo (o especie de ensayo)  en el que Estefanía Vela, abogada con maestría en Yale, explica y reflexiona sobre el hecho jurídico, en un lenguaje no académico mediante el que cuestiona la interpretación o empleo de la ley por parte de Anuar González. Las oraciones colocadas como subtítulos, no dan pie a una interpretación como la sugerida en el primer caso.

“No se acredita el abuso sexual”; “No se acredita el estado de indefensión”; “El problema de los testimonios”, pero en “Reflexión general de la sentencia de actuación del juez”  queda explicitada la opinión de la abogada, quien concluye: “Si no hay pruebas para demostrar lo que ocurrió, ni la participación de Cruz en todo ello, perfecto. Pero hasta que ese no sea el argumento del fallo, para mí no hay cómo rescatarlo”.

En cambio, en el resto de los medios antes mencionados se realizó una cobertura que consistió en responder a las preguntas básicas del periodismo, lo cual, dio como resultado una serie de notas informativas similares entre sí, pues las diferencias entre ellas consisten en el orden de la información. Muchas de las palabras y oraciones se repitieron, pues la intención de estás era reportar el acontecimiento, por lo que la forma de referirse a él fue genérica.

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