“Lo políticamente correcto”

Márquez Chora Xareni

La controversia que suscitan los casos de violencia contra la mujer y feminicidio no ha terminado. En semanas anteriores dos sucesos dieron pauta a pronunciamientos y conversaciones:  la denuncia que Tamara De Anda interpuso contra el taxista que le grito guapa en la calle y  el amparo que el juez  Anuar Gonzáles Hamedi dio a Diego Cruz, uno de “Los porkys” que en 2014 fue acusado por pederastia.

Un comentario hecho en el marco de estos, provocó una respuesta y cobertura de igual magnitud a la que se le dio a los anteriores. El día 28 de marzo, el locutor, catedrático de la Facultad de Ciencias de la UNAM y ex líder del movimiento estudiantil de 1986, Marcelino Perelló se pronunció en lo que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), el Inmujeres y  el escritor y director de Radio UNAM Benito Taibo encontraron reprobable por naturalizar la violencia de género y por considerar a la violación como una conducta que las mujeres disfrutan.

La revista digital “La que Arde” destacó y clasificó los comentarios de Perelló en 5 rubros: 1) La normalización de la violencia sexual contra las mujeres 2) La disculpa para violadores y feminicidas, la culpa para las sobrevivientes 3) La misoginia 4) La invisibilización de los agresores y la misoginia galopante 5) la defensa de sus pares.

En Animal Político, Proceso, La Jornada, Reporte Indigo, El país, Emeequis, Sin Embargo, Plumas Atómicas y La que Arde se mencionó el siguiente comentario dicho por Perelló en su programa Sentido Contrario: “La violación implica necesariamente verga, si no hay verga no hay violación, o sea, con palos de escoba, dedos y vibradores no hay violación. Hay violación a la dignidad si tú quieres, pero de esos hay de muchos tipos, igual que si te embarran la cara con mierda de caballo; eso es obvio, pero el delito de violación está bien especificado y no contempla eso. Plumas Atómicas, Proceso, El país y Sin embargo cabecearon sus notas citando al catedrático: “sin verga no hay violación”.

A partir de esa declaración comenzaron las críticas.. Algunos medios como La que Arde, Proceso y Reporte Índigo hicieron referencia al artículo 265 del Código Penal Federal vigente en que se estipula que “Comete el delito de violación quien por medio de la violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo.

(…)

Se considerará también como violación y se sancionará con prisión de ocho a veinte años al que introduzca por vía vaginal o anal cualquier elemento o instrumento distinto al miembro viril, por medio de la violencia física o moral, sea cual fuere el sexo del ofendido”.

El día 7 de abril, el entonces locutor del programa Sentido Contrario, respondió en su cuenta de FB a quienes lo increparon, reconoció que comentar que Daphe Fernández estaba “metible” puede “considerarse una broma de mal gusto”, pero al mismo tiempo reivindicó “el derecho al piropo y al requiebro”.

Las respuestas a las declaraciones de Perelló se contaron por miles, el mismo viernes 7 de abril, su nombre figuró entre los más mencionados en Twitter, así mismo, las notas se reprodujeron al igual que las peticiones por destituir al locutor. Como resultado del eco mediático, Radio UNAM publicó un comunicado en el cual se informó sobre la cancelación “inmediata” de Sentido Contrario, pues lo dicho por el ex líder estudiantil va en contra de los preceptos de la máxima casa de estudios “al normalizar la violencia y oponerse al concepto de equidad e igualdad de género”.

Perelló cerró su respuesta vía FB diciendo: Ya sé que mis opiniones no son populares en los tiempos que corren ni son “políticamente correctas”, pero no por ellos renunciaré a ellas. Ni modo, esa es mi cruz.” Con esa declaración, el catedrático, se adelantó a responder a los argumentos que la UNAM dio para cancelar su programa. El argumento recae en lo extra técnico, en aquellas herramientas sin sustento que completamente alejadas de la rigurosidad de la lógica, son empleadas por los oradores para defender su posición.

Lo ocurrido el 28 de marzo pone algunas cuestiones sobre la mesa, entre ellas: ¿Cómo es entendida, en la idiosincrasia del mexicano, la violencia de género con respecto a la normatividad y legalidad? ¿Cuáles son las diferencias entre dichas nociones  y las definiciones oficiales? Lo que dijo Perelló  comienza a dar una respuesta del cómo es que se entiende la violación y las agresiones de las que son víctimas las mujeres, así como de la forma en la ellas son vistas cuando estas ocurren.

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