Equívoca sospecha

Por Ana Añorve Vidal

En Despierta invitamos a debatir a los que piensan distinto y entrevistamos a los protagonistas de la noticia al tiempo que ofrecemos investigaciones y análisis sobre las noticias más importantes para el acontecer nacional e internacional. Conducido por Carlos Loret, Ana Francisca Vega y Enrique Campos, en Despierta empezamos por decir el qué, cuándo y dónde, para llegar al cómo y, sobre todo, al por qué. Y a partir de ahí… despertar” enuncia el perfil del noticiario de Televisa.

Hay una premisa, de la cual parte el presente texto para poder llegar a comprender la línea editorial de este medio: la cobertura en este programa es desigual. Despierta, como ya se ha mencionado en anteriores entradas, se ha planteado de manera táctica (como se puede vislumbrar en el párrafo anterior) el propósito de ostentar la mayor objetividad periodística posible debido o en función a los precedentes que han perseguido constantemente a la compañía, por lo cual han sido cuidadosos a la hora de presentar las noticias.

No obstante, a partir del seguimiento que se le ha dado, el noticiario se ha caracterizado por mantener su agenda mediática centrada en cubrir el acontecer internacional, sobre todo la relación bilateral México-Estados Unidos. Sin embargo, la cuestión está en que los sucesos nacionales y las noticias del país son relegadas a segunda instancia; lo cual no significa que se les suprima del todo, pero no se les analiza.

Gran parte del tiempo del noticiario se le dedica a mostrar los acontecimientos ocurridos en el mundo, pero sobre todo -como se comentó- se enfocan en cubrir la relación diplomática entre México y Estados y a Donald Trump (éste último, eje de varias entradas pasadas). Los temas más recurrentes de la agenda de Despierta y a los que se le ha prestado más atención desde las últimas semanas son: la relación bilateral (el muro, medidas o políticas, declaraciones de los secretarios de Estado y de los presidentes Trump y Peña Nieto), la guerra en Siria, los atentados terroristas (en Inglaterra, Egipto, Suecia, Alemania), la crisis en Venezuela, y asuntos relacionados con los mandatarios de países como Rusia, China y Corea del Norte.

Por otro lado, los hechos nacionales a los que más se les ha dado seguimiento en Despierta son: el choque del BMW en Reforma, la violencia en Veracruz, las campañas electorales en el Estado de México, los inmigrantes deportados en el gobierno de Trump, declaraciones de funcionarios y secretarios de Estado respecto a la relación bilateral, y la detención de Tomás Yarrington.

El lunes de esta semana, el centro del análisis fue llamado “Reporte Trump” (el cual se realiza a menudo en varias ediciones del noticiario), en donde se habló sobre las iniciativas y políticas que ha propuesto o implementado desde su mandato, en donde se le acompañó a la charla con algunas caricaturas del personaje. El martes se analizó la crisis de Siria y el bombardeo de Estados Unidos. El miércoles se discutió sobre el escándalo de United Airlines. Y el jueves se presentó un reportaje especial nombrado “Violencia de género en Veracruz”.

Normalmente son muy pocas las ocasiones en donde se suscitan en la mesa de debate temas nacionales que han sido de gran trascendencia, o incluso otras cuestiones de talla internacional que no involucren a Estados Unidos, sólo se presentan notas informativas que relatan de manera muy superficial los acontecimientos acaecidos en México.

“Sigue la violencia en Guerrero” dice uno de los encabezados de las noticias expuestas, de forma génerica y aludiendo a un hecho que continua ocurriendo desde su gestación de manera constante, pero al que no se le presta la misma atención que a la guerra en Siria en el mismo noticiario, o al mismo Donald Trump y sus acciones políticas.

No se duda en absoluto que éstas últimas noticias no sean lo suficientemente relevantes como para no mostrarlas y reportearlas, pero es así como aparece una leve conjetura sobre cómo se desarrolla la línea editorial en Despierta a diferencia de cómo ellos lo indican. Cuando se analizan los asuntos nacionales se abordan desde la superficie, no se ve ni se habla de la raíz, del verdadero problema.

Basta como ejemplo el reportaje sobre violencia de género en Veracruz, el cual se abordó con un tono meramente sentimental. Hubo poco cuestionamiento hacia quienes gobiernan en distintos niveles la entidad, y se enfocaron en darle mayor enfásis a los casos de las mujeres y sus familias, pero no se señala (o sólo de manera implícita y escueta) el papel de las autoridades en este asunto.

Lo mismo ha sucedido con los reportajes sobre migrantes mexicanos que son deportados de Estados Unidos, en donde no se mencionan las razones por las cuales dejan en primera instancia México (que suelen excluirse en general cuando se habla del tema, pero que no son menos importantes para poder comprender el fenómeno en su totalidad), pero sí centran en mostrar que todo es obra de la llegada de Trump a la presidencia.

Lo cual lleva a pensar, sobre si este posicionamiento ideológico del noticiero (o incluso de la empresa), el ordenamiento de la información y el tiempo que se le dedica a cada noticia, responde [aún] a intereses políticos mayores, puesto que justo con el seguimiento del programa expuesto anteriormente, junto a las temáticas recurrentes, no hay un señalamiento directo hacia las autoridades o funcionarios públicos (hasta que después se ven envueltos en actos de corrupción), en especial existe una carente (casi nula) crítica hacia el presidente mexicano en comparación de su homólogo estadounidense.

Si Despierta buscaba desligarse del periodismo oficialista que había caracterizado a Televisa desde siempre, puede que el camino que estén seguiendo sea otro porque la cobertura, el análisis y la crítica que dicen realizar es tan sólo una apariencia bien construida, aunque esto es tan sólo una mera suposición, una equívoca sospecha.

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Un comentario sobre “Equívoca sospecha

  1. Anita, creo que haces muy bien en señalar algunas contradicciones de la nueva barra de noticiarios de Televisa, específicamente del programa que te toca analizar. Sin embargo, parece que esta tendencia a favorecer, en la jerarquización de la información, los hechos acaecidos en suelo ajeno al mexicano, especialmente en EE.UU., y presentar como el gran villano mundial a Donald Trump y deslindar de responsabilidades a los gobernantes nacionales, no es exclusiva de Despierta, sino que puede hacerse extensiva a toda la programación de Noticieros Televisa (sic) porque, de acuerdo con lo que ha estado escribiendo mi gran amigo Eduardo, también sucede en 10 en punto, conducido por Denise Maerker. Así que aquí podríamos hablar de la construcción de conocimiento colectivo por parte del grupo, si aunamos los trabajos de ambos.

    Por lo demás, a mí me queda claro para quién juegan Televisa y todos sus empleados. Gracias a tu orientación he descubierto que, a pesar de su pretendida nueva imagen basada en la “objetividad”, siguen siendo parciales y presentando información con un sesgo ideológico, con un claro de afán de omitir las falencias y la corrupción de los funcionarios mexicanos, a cuyos intereses sirven desde los tiempos inmemoriales del abuelo Emilio Azcárraga Vidaurreta. No ponen los puntos sobre las íes y deliberadamente se abstienen de señalarlos por su nombre para crear una versión distorsionada de la realidad en la que son amables querubines que se dedican a hacer su trabajo. Es evidente que ésa es la línea editorial de Televisa. Me parece muy acertado que lo exhibas de esta forma.

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