Erotismo y Tecnologìa

Munguìa Hernàndez Aldo Jair

El desarrollo de Internet ha propiciado la ruptura de barreras físicas e intelectuales. La vertiginosa realidad es presentada mediante los medios de comunicación en Internet ha propuesto nuevos paradigmas éticos. La innovación tecnológica propicia nuevas circunstancias de fenómenos sociales ya presentes: comunicarse con el otro, pilar no solo de la vida en sociedad sino de las principales formas de destrucción de la vida gregaria, se ha desplazado a nuevas plataformas que, sin embargo, tienen otras características.

La sexualidad es una forma de relacionarse con los otros, pero es, ante todo, una posibilidad de aprehenderse, de conocimiento propio que, en algún momento, implica un reconocimiento en los otros y de aquellos en nosotros. En este sentido, aléjese el término sexual de toda intención reproductiva. Es menester identificar que el término crucial es el placer sin fines de reproducción, lo que en términos del escritor francés Georges Bataille es conocido como erotismo.

Si se toma a los medios como representadores de la realidad, asumiendo que la representación implica, en sí misma, una construcción simbólica de fenómenos materiales, ¿cuál es la posición de VICE frente a la innovación tecnológica en términos eróticos y cómo las relaciones eróticas son transformadas?

A lo largo de las entradas anteriores se ha dado un panorama sobre la forma y el fondo en que son tratados dichos temas en VICE. Tomemos un elemento constante: la interacción erótica tiene un nuevo orden, el cual implica una ruptura con una forma anterior de relacionarse.

 El paradigma ahora fisurado consistía en una interacción de contacto físico con el otro como un acto erótico o, consigo mismo, en el caso de la masturbación. El cuerpo como productor, dador y receptor del placer, ello en términos someros. Nicholas Carr menciona, en su libro Superficiales (2010) que la tecnología tiene, entre sus características, una forma mimética humana, de extensión del cuerpo humano.

Esta semana VICE publicó el artículo “Cada mañana despierto con un orgasmo”: Así es trabajar probando juguetes sexuales, en donde se da cuenta de los instrumentos eróticos que son utilizados para obtener placer, comúnmente de índole fálica (he allí la vertiente mimética de la tecnología y un argumento para los detractores de la humanidad de la innovación tecnológica).

En uno de los párrafos de la entrevista con Venus O’ Hara, quien cuenta con un laboratorio para probar juguetes sexuales, la entrevistada menciona que los juguetes sexuales permiten la educación de las mujeres en torno al orgasmo; y una líneas después sentencia: “Desde que tengo mi vibrador nunca más he vuelto a estar con ningún cabrón”.

Hay una representación de una forma de pensamiento influido, en mayor o menor medida, por el desarrollo (tecnológico) de juguetes sexuales. El pensamiento de una sola entrevistada presenta matices no necesariamente coincidentes. En un primer momento se objeta que los juguetes sexuales permitirán, si son utilizados, conocidos, popularizados, una educación del orgasmo femenino.

En la entrevista se subraya, por O’ Hara, que la masturbación, en este caso gracias a los juguetes sexuales, permite el desarrollo de la independencia emocional femenina. Visto desde esa perspectiva, se puede establecer que, desde la respuesta de la entrevistada, existe un fuerte vínculo entre la actividad erótica y aquella emocional, característica presente como un prejuicio, pero que no debe ser denostado porque ello guía la actividad erótica propiamente dicha.

Si O’Hara ve en los juguetes sexuales una posibilidad de no relación con otra persona y, por ende, el nulo componente afectivo, ello permite una ruptura con aquello que la ataba y, en el tenor de sus reflexiones, la liberación proveída por la masturbación.

Habría que cuestionar, desde el terreno de lo ideológico, hasta qué punto la masturbación con juguetes sexuales rompe con la idea del amor relacionado con el sexo. Sirva en el terreno del lenguaje la constante en varias lenguajes romances en donde, para referirse al acto sexual se utilizan frases como “hacer el amor”, faire l`amour , fare l`amore.

Entonces la tecnología, en el campo de lo erótico, no sòlo ha planteado nuevas formas e instrumentos de obtención de experiencias placenteras sino que ha puesto a debate la forma en que las personas se relacionan con las otras. Al menos desde el punto de vista presentado por la entrevistada a través de VICE, la propuesta es clara: evitar a toda costa el contacto erótico con el otro si ello implica una relación afectuosa o ¿defectuosa?

En suma, a medida que los horizontes de la tecnología se inmiscuyen en las relaciones eróticas pareciera que el contacto físico, directo languidece. Al contacto erótico a través de una pantalla, pornografía por ejemplo, debe sumársele la forma, ahora, material que ofrecen los juguetes sexuales para la obtención de placer sin la intervención propia de otro.

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