No todas las miradas apuntan a Medio Oriente

Por Eduardo Martínez Pérez

En los últimos días, los medios de comunicación nacionales e internacionales nos han dado cuenta de la complicada situación en la que se encuentra el panorama geopolítico mundial, en especial por los atentados terroristas que al mostrarse como una amenaza latente para las potencias de occidente, han generado una respuesta bastante hostil de parte de los Estados Unidos de América principalmente. Es así como ciudades de Siria y Afganistán han sido blanco de ataques contundentes como la llamada “madre de todas las bombas” con el objetivo de destruir cuarteles e integrantes del Estado Islámico.

Con respecto a estos sucesos, la opinión pública se ha dividido e incluso se ha gestado una tensión diplomática entre las naciones, en especial aquellas que enarbolan los principios de la democracia en contra de quienes defienden históricamente la doctrina comunista y que por tanto, suelen ser indiferentes e incluso apoyar todos aquellos movimientos que buscan el derrocamiento del sistema capitalista, o bien de gobiernos y movimientos religiones occidentales, sin importar las pérdidas humanas que esto conlleve, aplicando el célebre precepto que dicta “el enemigo de mi enemigo es mi amigo”.

Ante semejante coyuntura, los noticieros, portales de noticias y diarios han enfocado su agenda mediática a dar cuenta en tiempo real todo aquello que de referencia de la situación política y social de esta eventualidad que incluso ha llegado a mencionarse sobre la posibilidad de que explote una Tercera Guerra Mundial. Es casi imposible pues, encontrar algún medio de alto prestigio que no maneje una cobertura amplia sobre el tema y que no tenga una postura definida respecto a este, sin embargo, parece ser que el programa de Televisa, 10 en Punto, al cual hemos dado puntual seguimiento, no ha manejado como prioritarios estos hechos, en su lugar, manejando una política de información de corte nacional.

En medios de tendencia liberal y progresista como La Jornada, publican notas informativas con tendencia a un artículo de opinión acerca de los recientes bombardeos estadounidenses en el país afgano, emitiendo juicios morales acerca de estos actos y promoviendo también pronunciamientos en contra violaciones de los derechos humanos, dejando evidente su repudio hacia este tipo de actos, algo que difícilmente se nota en otros medios, incluyendo el que conduce Denise Maerker, pero que esta semana fue presentado por Iván González. Incluso no se mencionan de manera profunda temas de pertinencia como el asesinato de periodistas, siendo el más reciente el de Miroslava Breach en Chihuahua.

En entradas anteriores, se ha mencionado que las estrategias informativas del noticiero 10 en punto se enfocaban mucho a denunciar agentes específicos de la esfera política, en especial escándalos de corrupción o bien la agenda del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, así como priorizar los temas que repercuten de manera directa en la vida social cotidiana del país, siendo los prioritarios aquellos que denuncian la inseguridad reinante.

En las más recientes emisiones, el noticiero ha realizado un seguimiento de la detención del ex gobernador del Estado de Tamaulipas, Tomás Yarrington, sin embargo, no se menciona una postura definida ante este hecho, es decir, no se busca orientar al espectador a la desaprobación de tal acto, sin embargo, sí se crea una retrospectiva de los acontecimientos, rememorando los hechos, datos y denuncias que delataron el nexo con grupos delictivos del político priista, por lo que el juicio final es dejado al espectador.

Retomando el tema de la tensión en Medio Oriente, no se volvió a informar acerca de la situación en Siria tras el lanzamiento de misiles de largo alcance por parte de Estados Unidos. Solamente se destinó una breve sección de menos de cinco minutos a la detonación de la “MOAB” en Afganistán, sin embargo no se detalla el porqué de esta decisión, el juicio se queda en lo meramente superficial, pues solo se acusa a Trump de llevar a cabo actos “bárbaros e inhumanos” sin aclarar que la aprobación también debe darse por parte del congreso estadounidense y de un consenso internacional, por lo que no se descifra el panorama completo al televidente, promoviendo una generación de juicios sesgada y desinformada. Entonces, se busca seguir generando la antipatía exacerbada hacia la figura del mandatario norteamericano, dejando de lado las atrocidades que sufre el pueblo sirio y dando poca relevancia a las acciones del Estado Islámico.

Más allá de este escueto panorama, la información internacional es casi nula en este programa noticioso. A diferencia de notas nacionales, se muestra poco seguimiento a eventualidades que ocurren fuera de nuestras fronteras, incluso si se trata de crisis humanitarias, siendo un factor importante los recortes presupuestales en la televisora que dirige la familia Azcárraga tras las crisis económica que le agobia en el presente, lo que ha llevado al recorte de personal en la empresa, incluyendo corresponsales internacionales, de los cuales su ausencia ha comenzado a ser notoria tras la renovación de los esquemas de trabajo de Noticieros Televisa y la salida de Joaquín López Dóriga del aire. Ante este nuevo horizonte, la información brindada por sus diferentes plataformas se ha visto reducida a una cobertura más local.

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