¿Estado laico?

Por: Eric Ramírez

Un hombre semidesnudo cargando una cruz pasa por algunas avenidas en la ciudad, casi siempre estás calles van hacia arriba. La cara le sangra, la una corona de espinas es la culpable, las rodillas se le ven raspadas pues en su andar se ha caído varias veces a causa de la cruz que lleva en la espalda y aun así sigue su camino. Si esto fuera poco, dos hombres detrás de él vestidos de romanos le dan ánimos con latigazos e insultos; sin embargo, estos no son necesarios, pues los ojos del desdichado reflejan decisión. No es una carga.

Durante años el viacrucis es una tradición en México, existen múltiples representaciones y con mucho presupuesto. Una de las más importantes es la que ocurre en la delegación Iztapalapa, pues muchos medios le dan seguimiento en vivo, en crónicas o en la sección cultural del periódico. Resulta curioso que esto se dé justamente en la sección cultural cuando bien podría ser en espectáculos o en ciudad al ser un acto público y que afecta el transcurso de la misma. Así que, ¿es por cultura o por tradición?

Helena Beristáin define la cultura como: “Un sistema fundado en una herencia, es una tradición, como una virtualidad, una posibilidad de producción de cambio y producción de objetos culturales concretos que pueden ser ideas, valores, sistemas, procedimientos, hábitos y bienes, toda clase de instrumentos y artefactos. La complejidad de esto radica en que el proceso de la cultura es un producto individual y social, una tradición.”

Visto desde el punto de vista de Beristáin, se puede afirmar que es un tema completamente cultural, pues la tradición está implícita en la definición de la misma. Con ello se concluiría que esta bien el hecho de que los periódicos manejen el hecho desde el punto de vista cultural, al ser una tradición dentro de la cultura mexicana.

Pero al afirmar esto, la religión queda de lado y se da por sobre entendido que la catolicidad es la religión de todos los mexicanos, lo cual sería un error afirmar. De acuerdo a datos del INEGI presentados en febrero del año pasado el ochenta y dos por ciento de los mexicanos son católicos; nueve punto ocho tienen una religión diferente a esta, y el cuatro punto seis por ciento es ajeno a alguna creencia, o sea es ateo.

Por otro lado, hay que explicar la religión como: “el resultado del esfuerzo del ser humano por contactar con el “el más allá”. La experiencia religiosa proporciona explicaciones globales e interpretaciones acerca del mundo. Las religiones tradicionales se basan en una intensa ceremonia de intercambio de los vivos con sus ancestros y a su vez con el mundo espiritual que les rodea”, de acuerdo a la redacción de National Geographic.

De acuerdo con esto y sumándolo a la definición de cultura, hoy en día en México la religión sigue siendo en un estado laico. La muestra se da cada semana santa cuando los medios llenan sus plataformas con reportajes de este tema. Es una cuestión cultural ver o saber de la procesión. O simplemente el hecho de saber por qué hay vacaciones en semana santa.

Uno de los reportajes fue del periódico El Universal, donde este defiende y da argumentos a favor de la procesión como una práctica cultural e incluso dentro de la nota, en el discurso hay cierta tendencia a casi recalcar en que la religión no muere y que es improbable que lo haga.

Esto se da desde el título que dice así: “La pasión de Iztapalapa resiste a la modernidad”. Después de esto, comienza dando argumentos sobre porque es cultura. Es cierto que esta procesión fue declarada Patrimonio Cultural por la Ciudad de México y está a la espera de que la UNESCO haga lo propio. Lo que no hay que perder de vista es que no deja de ser un acto religioso y de fe, que va más allá de los interese culturales, pues la institución a la que pertenece (Iglesia) no deja de ser privada.

El Universal en ningún momento menciona a la iglesia como una de las responsables de esta tradición o siquiera como la influencia. Ni siquiera da la mención de que en 1833 (año en que inicio la tradición de la procesión en Iztapalapa), el 100% de la población era católica (de acuerdo a datos del INEGI)

El reportaje termina por ser una defensa al catolicismo que hoy en día sigue vigente pero que no deja de ser parte de una institución privada ajena al estado. En este sentido, es lógico que los medios lo incluyan en su sección cultural, más no que defiendan a la religión como una norma a seguir para todos los mexicanos.

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