¿Cómo se interpreta la violación?

Márquez Chora Xareni

Uno de los aspectos a los que han apelado los analistas y los expertos en el tema de violencia contra la mujer y feminicidio es a “educar” a la población pare evitar los brotes de cualquier tipo de caso en el que se ponga en peligro la integridad física o moral de las mujeres. En materia jurídica federal se ha establecido lo que es la violencia contra la mujer así como el feminicidio, esto es aras de que se comprenda y juzgue sin ningún tipo de interferencia subjetiva o indeterminada.

En los primeros análisis sobre el tema se mencionó que existen acuerdos internacionales a partir de los cuales se han fijado las directrices de las políticas informativas, de prevención y atención a las vejaciones de las que son víctimas las mujeres, de igual forma, se dijo que en estos acuerdos se hallan las definiciones promovidas por las instituciones, así como por las organizaciones no gubernamentales internacionales.

Es decir, se ha establecido la forma en la que se debe tratar y por lo tanto comprender, qué es la violencia de género, el acoso sexual, la violación, el feminicidio, la mutilación genital etc. Pero entonces es debido preguntarse por los últimos acontecimientos que se convirtieron en noticia por la forma en la que abordaron o se refirieron a la violación.

Se habla particularmente del amparo que fue concedido a Digo Cruz por Anuar Gonzáles Hermadi, el ahora conocido #JuezPorky, así como de las declaraciones emitidas por Marcelino Perelló en el programa de Radio UNAM, Sentido Contrario, en donde externo que “sin verga no hay violación”.

En ambos casos, algunas de las críticas se abocaron en la forma en la que estos dos sujetos interpretaron la ley o en su caso, la ignoraron, pues Perelló, durante la transmisión del programa del 28 de marzo, argumentó que “la ley es muy clara en ese aspecto”, el que versa sobre el tipo de penetración tipificada como violación.

El lingüista y analista del discurso Teun A. van Dijk, en su texto “El estudio del discurso”, sostiene lo postulado por psicólogos y especialistas en lingüística cognitiva, quienes afirman que los textos o los discursos “no tienen un significado intrínseco, sino que el sentido es algo que los usuarios del lenguaje le asignan. Este proceso de asignación de sentido es lo que todos conocemos como ¨comprensión ¨ o ¨interpretación¨”.

Entonces, cabría preguntarse por la forma en la que se está interpretando qué es la violación, pues si como dice Van. Dijk, son los usuarios del lenguaje los que significan los discursos, y si estos discursos han sido enunciados por múltiples instituciones, en variados espacios y temporalidades, por qué las muestras de su desconocimiento o violación son actuales.

Y estos dos casos no sólo prueban la existencia de discursos discontinuos, sino que ellos mismos coaccionan otros en los que se distinguen marcas discursivas que apuntan a una interpretación similar de lo que se ha explicado es la violencia contra la mujer.

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Un comentario sobre “¿Cómo se interpreta la violación?

  1. El argumento que expresas en el texto puede ser motivo de un análisis más profundo, pero los tintes que ahora tienen son interesante. El punto que retomas de van Dijk constituye la esencia del giro lingüístico: las palabras no tienen una relación directa con los objetos sino que constituyen acciones arbitrarias, humanas. Que la palabra violación sea utilizada para designar una hecho toma relieve porque se trata, en un modo jurídico, es decir, ligado a la verdad y al castigo, de un delito. Y es allí en donde las palabras toman un sentido de mayor relevancia porque en ellas recae, lo que en el mismo lenguaje, y desde el lenguaje, es denominado verdad.
    Sin embargo, se pueden distinguir dos formas de las cuales el delito de violación es interpretado: Pelleró su vulgaridad y discriminación no son lo peor del caso, sino el juez que ha amparado a Diego Cruz. Penosamente, no se ha considerado un componente igualmente arbitrario pero que escapa al lenguaje pero se sirve de él: el juez amparó al implicado no sólo porque la forma de interpretación de la ley se lo permitiera, lo realizó como un acto de complicidad y corrupción, pues éste, se presume, tiene vínculos de amistad con la familia cruz. Entonces, ¿hasta dónde pueden las palabras (leyes) evitar los hechos (corrupción) y permiten castigar a quien así lo merece (justicia)?
    Munguía Hernández Aldo Jair

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