Pedro Infante, ídolo nacional del cine mexicano

Por: Jacqueline Ponce León

A 60 años del fallecimiento de Pedro Infante en México se le sigue rindiendo homenajes para recordarlo como lo que fue: un ídolo popular mexicano. Hasta la fecha, este actor sigue siendo un producto de las industrias cinematográfica, discográfica y televisora. Se le considera como un fenómeno mediático porque en el imaginario colectivo se suele confundir su condición como un intérprete profesional con los atributos estereotípicos que se le atribuyen a los personajes que encarnó en sus películas.

pedro-infante-11.jpgPedro Infante era un tipo talentoso, carismático y con una gran capacidad actoral intuitiva, por lo cual, muchos productores y directores fabricaron varias obras con él. Sus películas tuvieron bastante éxito comercial. Con sus actuaciones, Infante tenía la capacidad de entusiasmar a las multitudes. Quizá por eso hasta la fecha se siguen vendiendo sus cintas cinematográficas e incluso es muy común verlas en algún canal de televisión a lo largo de la semana.

Como resultado del trabajo del productor, director y guionista Ismael Rodríguez, en 16 películas con las que se le recuerda, Pedro Infante logró colocarse como un ícono de la cultura mexicana o la mexicanidad. De tal modo, su rostro pudo reconocer las distintas realidades económicas, sociales, geográficas, culturales e históricas de ser mexicano e integrarlas todas en un conjunto de imágenes que hicieran alusión a lo nacional para que el imaginario colectivo se identificara con él.

Es importante destacar que Pedro Infante también es conocido gracias al talento de Pedro de Urdimalas, quien al lado de Rodríguez es coautor de los guiones de varias de las películas protagonizadas por este ícono nacional. Urdimalas parece ser un asesor lingüístico en temas de la cultura popular. Es por ello que hizo una buena mancuerna con Rodríguez, ya que éste por su condición social no hubiera podido penetrar en los códigos del pueblo y los relatos cinematográficos no tendrían una verosimilitud para todo el público.dvd-nosotros-los-pobres-1947-ismael-rodriguez-infante-D_NQ_NP_14269-MLM20084689771_042014-F.jpg

Por ejemplo, en Nosotros los pobres, película que Rodríguez quería que fuera un retrato de la realidad, Urdimalas es autor de tema musicales como “Ni hablar mujer”, “Amorcito corazón” y la adaptación de “Las Mañanitas”, por lo que a él se le atribuyen los discursos pintorescos como los letreros en las placas de los camiones, apodos de los personajes, el caló manejado en las películas, el tono usado en la enunciación, algunos errores o vicios de dicción, rasgos de los estereotipos y por supuesto, el diálogo acompañado con chiflidos.

“Toda nación es un acto de fe”, alguna vez dijo Borges. Las identidades se reconocen a través de imágenes, por lo que una identidad nacional habrá de reconocerse por los símbolos patrios que representan a un país. Pero ¿qué pasa cuando no existen? Se deben construir, difundir e imponer para que se establezca un código para todos.

Lo cierto es que nadie nace con una identidad bien definida. Como se menciona en Los medios bajo sospecha: ideología y poder en los medios de comunicación, Robert Ferguson plantea que los individuos se encuentran en una constante búsqueda de identidad, por lo que ésta no se termina de construir nunca. Si lo aterrizamos al caso de Pedro Infante, en medio de las diversas vertientes culturales que existen, se logró posicionar al actor como identidad nacional.

El cine es un medio de suma importante para la promoción de procesos de identificación. Sin embargo, es necesario destacar que la aportación cinematográfica más importante a la identidad nacional no estuvo dada por los relatos de la historia patria, sino por la producción de símbolos que todavía forman parte de un imaginario de lo mexicano a partir de la promoción de ídolos que representan las experiencias, valores, hábitos y modos de vestir del pueblo.charro_mexico-movil

De la mano de la industria cinematográfica, la televisión mexicana también ha ayudado a la producción, distribución y venta de bienes simbólicos que ayudan a los habitantes de diversas regiones del país para que se sientan identificados con los ídolos mexicanos. En especial con Pedro Infante.

Como decía Néstor García Canclini: “La identidad es una construcción que se relata”. De modo que la identidad nacional mexicana está fuertemente influida por las imágenes producidas por la industria cinematográfica, específicamente a la correspondiente a la Época de Oro (1936-1957), ya que son imágenes que fuera de las fronteras que puedan existir, hasta la fecha se mantiene la idea de un charro mexicano o de la mexicana como una Adelita.

 

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