Esclavos financieros, la tendencia de la industria sexual

Munguía Hernández Aldo

Las alusiones al erotismo y a la pornografía son una constante en las grandes urbes del siglo XXI: para todo producto, la publicidad echa mano de imágenes de cuerpos torneados, estilizados en donde el cuerpo es un elemento  predominante aun cuando  se trate de vender una fragancia, un auto o un reloj de pulsera.

VICE ha publicado una serie de videos que tienen como principal objeto el desarrollo de industrias ligadas al sexo, al erotismo. La propuesta de los documentales permite vislumbrar elementos que no están en la agenda de los medios tradicionales.

“Esclavos del dinero: Dentro del distòpico fetichismo de la dominación financiera” es el nombre de uno de los documentales de VICE que permiten analizar la actualidad de las industrias relacionadas con el sexo. A propósito de ello se esgrimirán algunos puntos para analizarlos en relación a la visibilidad que se propone en El ojo absoluto (2011) de Gérard Wajcman.

“Vacía tu cartera, tu vida me importa un mierda”, así opina una de las mujeres dedicadas a la dominación financiera, la cual se basa en el otorgamiento de sumas de dinero de hombres a mujeres mediante sitios de chats en línea, tales como findom.com, cuyos usuarios rebasan los 2 millones.

Findom propone un servicio de esclavitud financiera. A cambio de video chats, los cuales no necesariamente tienen escenas de sexo explícito, los usuarios, en su mayoría hombres, son obligados a enviar dinero a las cuentas de las mujeres que prestan sus servicios.

El objetivo del intercambio es la dominación económica: los usuarios ofrecen los números de tarjetas y sus contraseñas a cambio de que las mujeres las utilicen a placer, sin ninguna medida. Un australiano llegó a depositar 42 mil dólares como parte de la dominación financiera.

Pero, ¿cuál es la razón para derrochar fuertes sumas de dinero? En palabras de uno de los usuarios, el fetiche radica en la bancarrota. A los usuarios les erotiza dar dinero, comprar teléfonos móviles a las dominadoras financieras a cambio de que ellas les dicten órdenes, los encaminen a realizar depósitos vía internet cada que así lo deseen.

Wacjman menciona en El ojo absoluto que todo es observado, la existencia de una necesidad de ser visto y ver, en ello radica la verdad. Lo oculto no tiene presencia, es necesario mostrarse ante los otros para ser. Alguien que contempla no sólo hace aquello sino que también es visto. El panóptico del que Foucault teoriza se ha concretado en una cámara conectada a la red

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