Proceso, a la caza de los ex gobernadores priistas

Por Raúl Parra

Si algo ha quedado claro en las últimas semanas en el seguimiento de Proceso es que el semanario dirigido por Rafael Rodríguez Castañeda ha enfocado su agenda a la corrupción de los ex gobernadores priistas, ya que las portadas de sus dos últimos números están dedicadas a ellos.

Duarte

La primera (No. 2110) exhibe a un César Duarte ―ex gobernador de Chihuahua― pensativo y cabizbajo sobre un fondo negro y reza: “César Duarte vive en Texas tan campante”. La segunda (No. 2111) presenta una fotografía de Tomás Yarrington con la leyenda: “El cártel de Yarrington. Narcopolítica, de Tamaulipas a Edomex”.

De esta forma se corrobora en cierta medida la teoría del establecimiento de la agenda, ya que la información considerada por Proceso como la más relevante coincide con la que ha prevalecido en el resto de la prensa nacional, sobre todo a raíz de la detención de Yarrington en Italia.

No hay ningún rastro del tocayo de apellido del ex gobernador de Chihuahua en el semanario, el último gran bombazo mediático de México. Sin embargo, esto se explica debido a que su detención en Guatemala se dio la noche del sábado 15 de abril, cuando la edición de Proceso ya estaba cerrada y hasta seguramente impresa, lista para distribuirse, pues hay que recordar que sale cada domingo por la mañana.

Por tanto, no es descabellado conjeturar que el semanario hilará tres portadas consecutivas sobre la corrupción de los ex gobernadores priistas, ya que lo más probable es que la próxima sea para el tristemente célebre Javier Duarte de Ochoa, quien desfalcó a Veracruz y lo dejó sumido en una crisis de violencia e inseguridad, además de no ofrecer ni las mínimas garantías para el ejercicio de la libertad de expresión y ser señalado, incluso, como asesino de periodistas.

Pero volviendo al tema de este análisis, sobre los dos últimos números de Proceso,  en el primero de ellos César Duarte es el protagonista. Y es que el semanario denuncia ―a través de una nota firmada por el reportero Luis Chaparro― que el ex gobernador chihuahuense se pasea y vive “campante” en al menos tres res residencias de la ciudad texana de El Paso: una ubicada en el número 343 de Crimson Cloud, otra en el 6476 de Snowheights y la última en el 7741 de Oak Landing.

Chaparro es cribe, no sin ironía y jocosidad, que, a pesar de que la Policía Interrnacional (Interpol) ya haya emitido una ficha roja en su contra por el delito de Peculado, ni la Policía de El Paso, ni el Buró Federal de Investigaciones (FBI), ni la Oficina del Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos ni la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza lo buscan, y en cambio, se han limitado a decir: “Sólo si lo vemos por ahí lo detendremos”, tal como se titula la nota.

El segundo texto alusivo se titular “El sector salud chihuahuense, mina de oro para César Duarte”, y exhibe el modus operandi del ex gobernador para enriquecerse ilícitamente: “crear escasez de medicamentos y luego comprarlos a particulares (es decir, a él y a sus amigos), además de subrogar, con sobreprecios, muchos otros servicios”.

Sin embargo, lo más destacado e interesante del texto es que no está firmado, únicamente está fichado en el estado de Chihuahua, pero no aparece el nombre de ningún reportero. El semanario lo explica de la siguiente forma en un aviso a los lectores incluido en la siguiente página:

“El crimen organizado continúa imponiendo su ley en prácticamente todo el país. Proceso asume la política de proteger a sus reporteros y corresponsales presentando ―de manera excepcional― ciertas notas y reportajes relacionados con la corrupción y los grupos criminales sin su firma. Del contenido de esos trabajos se hace responsable nuestra casa editorial”.

Esto definitivamente es una consecuencia natural del asesinato de Miroslava Breach, corresponsal de La Jornada en Chihuahua que fue recientemente asesinada. Tal como ya lo había señalado el director de Excélsior, Pascal Beltrán del Río, en el documental Silencio forzado ―producido por Artículo XIX―, ésta es una estrategia para arropar al periodista y protegerlo de un posible atentado en su contra. Y el hecho de que Proceso tenga una sección específica dedicada a la corrupción es sintomático de la situación actual del país.

En el siguiente número (2111), más allá de lo que podría conjeturarse a partir de la portada, se exhiben los delitos que se les imputan a los ex gobernadores priistas de Tamaulipas Manuel Cavazos Lerma, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández: lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, además de los presuntos vínculos de Yarrington con el Cártel del Golfo, a través de un alto funcionario de su administración, Baltazar Hinojosa Ochoa, quien a su vez es pariente de Armando Hinojosa Cantú, ligado. De este funcionario se dice que  recibió sobornos del grupo delictivo.

En el siguiente texto, que versa sobre la detención del Yarrington en Florencia, la corresponsal Irene Savio plantea algunas dudas sobre el ex gobernador: “¿por qué eligió Italia y, precisamente Calabria, tierra de la ‘Ndrangheta’?, ¿tuvo cómplices?, ¿ hay nexos con las mafias italianas?, ¿cómo pudo vivir tanto tiempo en Europa sin que nadie se percatara?” Esto debido a que antes de su aprehensión el domingo 9 de abril, vivía en Paula, la cuna de la mafia calabresa.

Addenda: El presagio fue certero y, efectivamente, la portada del siguiente número (1112, que comenzará a circular a partir del 23 de abril ) está dedicada a Javier Duarte.

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Un comentario sobre “Proceso, a la caza de los ex gobernadores priistas

  1. Hola, Parra. Me ha parecido interesante el análisis que planteas en tu entrada. El correcto monitoreo de tu medio te permitió hacer una “predicción” acerca de la portada y el tema principal de lo que sería el próximo número. Que aunque parecería obvio, es importante destacarlo, ya que marca una línea editorial dentro de la Revista Poceso.
    Tal vez, sólo para construir una mayor visualización de estos asuntos y cómo lo manejan los diferentes medios, hubiera resultado provechoso una comparación entre esta revista y otra que pudiera ser de tendencia contraria.
    Una cosa más, como es un blog para que más gente lo vea y lea las publicaciones, sería correcto corregir algunas faltas de ortografía o quizá dedazos que se te fueron por ahí.

    Es todo.
    Saludos.
    Adriana Arellano.

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