Internet: la otra entrada del terrorismo

Por Eduardo Chamorro

Para el estadounidense Nicholas Carr, internet se convirtió en el medio universal, un conducto a través del cual fluye información en cantidades que tan solo hace dos décadas era inimaginable. No es para menos, al fin de cuentas nadie puede negar el papel de la red al permitir el acceso inmediato a fuentes de informaciones esenciales para el trabajo, estudios o vida social. Claro está que, en la sociedad contemporánea, la web se ha convertido en el medio de comunicación preferido. No obstante, ¿qué papel tiene la famosa World Wide Web en las prácticas terroristas?

La periodista Rosa Rodríguez señala que, en los atentados del martes 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, la televisión —como ya se analizó previamente— fue el medio de mayor presencia ante una audiencia que demandaba inmediatez en la información; seguido de este, el internet tuvo un notable incremento, pues alcanzó en días después de los hechos terroristas un récord de visitas en los espacios informativos.

Si el 9/11 provocó una concepción muy diferente del terrorismo existente hasta ese entonces, la informática también marcó un antes y después en las prácticas de esta actividad condenable alrededor del mundo. No solamente ha permitido la propagación de sus ideales a todos los lugares en donde la red llega, sino también pasó a ser un arma más que, como tal, posee un valor estratégico para las organizaciones terroristas.

Al Qaeda, principal grupo arcaico, ha evolucionado en sus medios propagandísticos. Para la licenciada en Derecho Tania Rodríguez, aunque el grupo continúa utilizando videos para enviar sus comunicados, sus franquicias ahora hacen uso de redes sociales y una amplia variedad de páginas subidas en internet para difundir sus mensajes, conseguir nuevos adeptos y reclutar incautos. Por el contrario, Rodríguez explica que los sitios oficiales de Al Qaeda han servido a organismos de inteligencia occidental e incluso a medios de comunicación globales, para constatar y confirmar hechos como la muerte de Osama Bin Laden.

El internet como herramienta de comunicación, pero en general, los avances en materia tecnológica, provoca en los grupos terroristas una necesidad de regenerar su conducta delictiva, para Tania Rodríguez esto explica que Al Qaeda no se abstenga de participar en los adelantos tecnológicos, debido a su interés por conectarse con futuros candidatos terroristas. En cambio, el uso de nuevas herramientas como la web, también ha aportado debilidad al terrorismo, pues sus páginas son blanco del seguimiento de inteligencia internacional.

Podríamos extraer más conclusiones sobre la utilización terrorista del internet, pero como lo indica el académico e investigador Manuel Torres Soriano, estas se pueden agrupar en categorías. En primer lugar está la financiación, entendiéndose el uso de la web para realizar fraudes económicos, utilizar códigos de tarjetas de crédito robadas para el pago de dominios y hosting o desviar fondos por parte de organizaciones caritativas musulmanes y donantes privados de Oriente Medio.

Como segunda categoría está la planeación de atentados a través de información proveniente de fuentes abiertas, datos de contacto, documentos, etc., en aras del acceso abierto y libre. Las acciones ofensivas es otro punto, en donde la red puede convertirse también en un lugar donde se generan movimientos agresivos del terrorismo yihadista, mejor conocidos como ciberterrorismo, que no solo toman como objetivo grandes ataques cibernéticos: también se manifiestan contra páginas de mandato religioso a través del hackeo.

El cuarto grupo es el de las comunicaciones y control, Torres Soriano lo explica como un recurso para la encriptación de datos en software y que permite cifrar información, como los llamados “semáforos electrónicos” para transmitir órdenes y significados. Por otra parte, dado que la ideología yihadista pretende convertir a la red en una plataforma para diseminar conocimientos, el compartir información es otro uso a través del cual el depósito de miles de documentos describe técnicas de guerrilla, utilización de armamento, fabricación de explosivos, tácticas de espionaje, etc.

Pero sin duda, la propaganda es el uso más importante, por ser más real y efectivo. El bajo costo, la facilidad de acceso y el anonimato, proporciona volúmenes propagandísticos para el contacto directo e ilimitado con una audiencia global.

En definitiva, Al Qaeda y el movimiento yihadista global continúan representando una amenaza en escala mundial a más de 15 años después del 11-S, a pesar de las reacciones seguidas como respuestas de los atentados, como la muerte de Bin Laden en mayo de 2011. La ideología del yihadismo sigue captando adeptos, sin importar los esfuerzos de inteligencia cibernética: la propaganda terrorista se extiende globalmente gracias a la proliferación de foros y sitios extremistas en internet; tema a tratarse más adelante.

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