Ataques políticos y videovigilancia

Por Ana Añorve Vidal

El pasado lunes 24 de abril, el periódico El Universal publicó un vídeo en donde se ve a Eva Cadena Sandoval, diputada local y ex candidata de Morena a la alcaldía de Las Choapas, Veracruz, recibiendo dinero (medio millón de pesos en efectivo) de desconocidos, el cual estaba destinado para el dirigente nacional del partido Andrés Manuel López Obrador.

No faltó más. La explosión mediática y las reacciones del caso no se hicieron esperar. Lucía como una cloaca destapada más de corrupción en el país, pero lo novedoso y noticioso fue que ahora provenía ni más ni menos que del partido encabezado por AMLO de reciente creación y que se denominaba a sí mismo como el partido “distinto” y honrado; asunto que involucró a su vez a éste personaje.

El noticiario Despierta entrevistó a Eva Cadena sobre el suceso, en donde ella declaró que todo era parte de una trampa bien planeada. En la sección de análisis de este mismo medio, en la cual además de Loret de Mola, participaron los especialistas sobre el tema Alexandra Zapata, Francisco Martín Moreno y Roy Campos, se abordó el hecho.

Para los analistas era condenable el acto, sin embargo la situación en su totalidad parecía circunscribirse al entramado de la “guerra sucia”, desatada en primer lugar por las elecciones del Estado de México, y en segunda instancia por la amenaza de las próximas elecciones presidenciales en 2018. 

Esta clase de filtraciones son una práctica común en la política, sobre todo en contextos electorales, con el fin de desprestigiar a una figura o a un partido o grupo al exhibirlos y ponerlos a la vista del escrutinio público, a la del ojo mediático. Pero ¿qué hay de quienes están detrás del lente?

La videovigilancia es un elemento inherente a las naciones democráticas; es admisible. Porque se trata de un acto que busca desenmascarar algo que se encuentra escondido, oculto, y que como sociedad hipermoderna es inaceptable no transparentarlo. Pero ¿es algo que debería ser normalizado? ¿Acaso no la filmación misma del vídeo guarda consigo intenciones latentes?

Según el psicoanalista Gérard Wajcman en su libro El ojo absoluto: “El problema de la política de vigilancia es la idea de que los proyectos criminales contra los Estados y los pueblos libres no son sus únicas causas ni sus razones últimas. La vigilancia misma es sospechada de disimular las razones que la inspiran. Parece exceder a los peligros que efectivamente amenazan.”

En este caso, Despierta más que tomar una postura predilecta por un partido, está viendo de forma más global el tema. Sí reprueba la corrupción, pero como se ha mencionado en entradas anteriores, en aras de la objetividad y para mejorar su imagen como programa periodístico, ha sido [muy] imparcial en sus juicios y en algunos aspectos de la cobertura (sobre temas nacionales, cabe aclarar). No se vio el hecho como un acontecimiento aislado sino que se contextualizó y se le atribuyó a todo el ambiente político propiciado por las próximas contiendas electorales.

No obstante, la videovigilancia es normalizada por el noticiario como lo es en general por la sociedad. Está bien espiar y exponer a las personas porque se trata de actos de corrupción, son denuncias. Sólo se ve al mirado pero no se voltea la mirada hacia aquel que lo está mirando, al que tuvo la intención de vigilarlo y exhibirlo; no se le cuestiona. Son puntos que no son considerados ni por los ojos civiles y ni por los de los medios de comunicación, ya que se encuentran inmersos en el mundo de la imagen, le rinden tributo a ésta, y en especial los noticiarios televisivos como Despierta que se sirven de ella.

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2 comentarios sobre “Ataques políticos y videovigilancia

  1. Ana
    Encuentro acertada la forma en la cual contextualizas la información y resumes la noticia sin necesidad de hacer de ella el cuerpo de la entrada, además la lectura que propones del tema rescata uno de los puntos principales de El ojo absoluto, la carga política del vídeo vigilancia y su normalización.

    Pensando en que según Wajcman nos ubicamos en la hipermodernidad en donde todo se ve porque todo es visible y en uno de los puntos de tu entrada que sobre cómo en Despierta con Loret se ha dado tratamiento a los temas nacionales con el objetivo de acreditarse como un programa periodístico, cabría preguntarse por cómo ha sido recibido por su público, quizá esta vertiente del análisis sea un tanto aventurada, pero bajo está idea en la cual lo que se mira tiene múltiples receptores en diversos niveles que sustraen lo real de lo que es visto, entonces se podrían sacar algunas inferencias sobre cómo se aplica la vigilancia en un sentido inverso que está ligado al concepto de medio de comunicación tradicional.

    De la misma forma, podrías dilucidar en qué sentido y cómo se aplica el poder a través de esta visión del “todo”.

    Márquez Chora Xareni

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  2. Hola, Ana.

    Oye, me parece muy bueno el abordaje que haces a propósito de este nuevo videoescándalo y la forma en que lo vinculas con el texto de Wajcman, el cual, no está demás decirlo, es brillante. Sólo tengo algunas discrepancias. Yo no creo que la videovigilancia y el espionaje sean admisibles en sociedades democráticas, creo que eso es lo que quisieran hacernos creer los gobiernos y las empresas que se dedican a proveer
    dichos servicios, pero considero que evidentemente se trata de un mecanismo de control social que redunda en un beneficio para sus intereses. Yo enarbolo los derechos a la intimidad y a la privacidad, Creo que debería haber por lo menos un resquicio de nuestras vidas en el que no pudiera entrar el Estado.

    Y sobre los postulados de Wajcman, aunque en una primera instancia pudiera parecerlo, no creo que los videos de Eva Cadena los ejemplifiquen a cabalidad, ya que es notorio que se trató de un acto premeditado. Creo que él vivía obsesionado con Londres y sus miles de cámaras de vigilancia y me parece que es una diferencia sustancial el hecho de que en este caso no se trate de un video de un circuito cerrado, sino que, a ojo de buen cubero y con base en la calidad de la imagen, me aventuraría a decir que fue capturado con una cámara réflex digital (DSLR), es decir, tiene mucha mayor resolución. Para mí la diferencia radica en que en los sistemas de videovigilancia las cámaras están emplazadas en lugares públicos y, como decía Wajcman, todos somos criminales potenciales, mientras que aquí se eligió a la delincuente de antemano y se le fue a grabar dolosamente en privado.Quizá los de Bejarano correspondían un poco más con lo que plantea Wajcman. Como bien señalas, es un bombazo mediático en tiempos electorales. Se trata, evidentemente, de una filtración editada con un fin específico.

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