El uso de redes sociales y las webs yihadistas

Por Eduardo Chamorro

Desde los atentados terroristas a las Torres Gemelas en 2001 hasta los más recientes ataques perpetrados en países del continente europeo, ha quedado en la obviedad que el terrorismo yihadista mantiene su influencia y actividad en la sociedad contemporánea: su éxito se debe en parte a una exhaustiva campaña propagandística y un modelo de comunicación que, como ya se explicó en la entrada anterior, migró a las tecnologías de la información ofrecidas a través de la internet.

Para el relacionista público Javier Herrero Grande, en los últimos años el objetivo de la estrategia comunicativa ha cambiado con los logros en la tecnología y en los medios de comunicación, como lo son las redes sociales. A través de ellas, el yihadismo encontró una plataforma más para difundir su mensaje y conseguir la atención de nuevos adeptos: “Debido a su preparación, han conseguido franquear algoritmos de Twitter o acceder a las webs del gobierno para difundir así sus videos”, señala Herrero Grande.

De acuerdo con el psicoanalista y profesor de la Universidad París VIII, Gérard Wajcman, “La hipermodernidad es el apocalipsis de lo visible”, ante ello, la sociedad envuelta por estos tiempos hipermodernos idolatra a la imagen y el terrorismo yihadista ha encontrado en ella la manera más rápida para transmitir miedo y captar nuevos seguidores: primero a través de la televisión a partir del 9/11, ahora a través de las redes sociales y otros medios de la web destinados para esos fines.

La transmisión de mensajes e informaciones a través de internet ha crecido exponencialmente. Javier Herrero señala que los grupos yihadistas han sabido aprovechar este medio a través de dos maneras: una activa y otra pasiva. Se habla de una parte pasiva para hacer referencia al mero uso del internet como medio para difundir información sobre sus ideales y transmitir mensajes a la sociedad en general; por el otro lado, es activa en cuanto a su uso para el intercambio de información con posibles adeptos a su causa, de ahí que se expliquen los mensajes de apoyo a través de plataformas sociales como Twitter, Facebook, Instagram o YouTube.

En definitiva, el terrorismo ha tenido claro que, si de inyectar temor en la sociedad se trata, la manera más efectiva es por medio de los recursos visuales. Si bien es cierto que Al Qaeda es precursor en ello, la utilización de imágenes migró de soporte: la televisión ya no fue suficiente ante las censuras. Por otra parte, internet permite dirigirse a un público definido, con seguidores atentos a publicaciones, como en YouTube con el video “From the Darkness to the light” del 2015, material que hubiera sido imposible de ver por televisión.

Aunque es difícil lograr citar una cifra exacta sobre la presencia yihadista en internet, el académico e investigador Manuel Torres Soriano, reconoce la necesidad de establecer una tipología a partir de lo propuesto en el año 2006 por la noruega Hanna Rogan, desglosada en tres diferentes grupos de webs: sites oficiales, foros y sites de distribución.

En los sites oficiales se encuentran todas las páginas creadas y administradas de manera directa por integrantes de organizaciones terroristas e ideólogos. Está considerada menos numerosa, pero sí la más importante por su vinculación directa con los responsables de atentados, así como por ser fuentes para acceder a videos, grabaciones sonoras y hasta libros originales de las organizaciones. Su permanencia en servidores es breve por la persecución cibernética.

Como segundo grupo están los foros, populares entre la comunidad yihadista. Son el espacio idóneo para compartir puntos de vista e interactuar con otros interesados, lo que obliga a definir parámetros de seguridad como contraseñas y moderadores. Ante la inestabilidad de las webs oficiales, los foros son destacados entre miembros de grupos terroristas para “colgar” comunicados y enlaces a nuevos materiales.

Por último están los llamados sites de distribución. Estas páginas tienen el objetivo de servir sustento a la infraestructura yihadista en internet. Torres Soriano define que son “un poderoso instrumento para que los usuarios de contenidos yihadistas no queden desenganchados de la umma virtual, como consecuencia de las actividades de hackeo de los servicios de inteligencia y ciberactivistas individuales”.

En conclusión, a pesar de que cada web catalogada en los anteriores grupos —y tomando en cuenta también a las redes sociales— la interacción entre ellas es activa y no es un logro único de sus administradores o moderadores, sino resultado de un plan de comunicación en donde el yihadismo por internet resulta relevante para grupos afines con el objetivo de seguir logrando la mayor prolijidad posible del terrorismo.

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