“Un adelanto de la ley de cultura”.

Por: Eric Ramírez

La Ley de cultura, en la que durante meses ha estado trabajando la comisión de Cultura de la cámara de diputados, la noche del viernes por fin tuvo su primer asomó al ojo público. El viernes ante la LXII Legislatura, se presentó el texto que cuenta con doce páginas, cuarenta y dos artículos y seis transitorios que conforman el documento.

La espera fue más ambiciosa que la presentación, pues entre los puntos a destacar esta:

  • Las disposiciones generales.
  • Derechos culturales y mecanismo para su ejercicio.
  • Base de coordinación.
  • Participación privada y social.

Este último punto es clave, pues uno de los temas discutidos durante la presentación de la Ley General de Discurso, es justamente lo volátil del presupuesto y, sobre todo, cómo se ayudará al sector a cumplir estas leyes aunado a un plan de trabajo en el que la búsqueda de que el sector privado se involucre, es cada vez más real.

A esta ley hay que sumarle la iniciativa que la semana pasada presentó la Secretaría de Cultura, guiada por María Cristina García Cepeda, en donde habrá una mutua cooperación con España para el intercambio y protección de la cultura de ambas naciones. En dicho plan se incluye: la protección de derechos de autor, el intercambio de artesanos, así como un mejor dialogo entre ambas naciones, enfocándose en este sector.

Durante la presentación, el presidente de la Comisión de Cultura y Cinematografía, Santiago Taboada, menciono en varias ocasiones que la ley no es para festejar, sino para tener una base de lo que será “ahora si” la ley terminada.

Entre excusas y venalidades, fue presentado el avance de ley, al que muchos diputados argumentaban que faltaron cosas de los avances anteriores y borradores. Además, entre los artículos, hay algunos propuestos por la cámara del Senado de la Republica y la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal.

Este último dato es revelador, pues no están dejando trabajar del todo a la Comisión del Cultura. Las pruebas son: el discurso cortado de Santiago Taboada en donde justificaba el porqué de las pocas páginas, la confirmación de que revisaron antes las instituciones antes mencionadas el documento y por último las páginas nulas, que de acuerdo a diversos diarios (Milenio, La Jornada, Reforma, Excélsior, El Universal, entre otros), que argumentaban tener una copia de la ley, eran más páginas, más artículos y estaba estructurada en más ámbitos. No sólo los cuatro presentados.

Una de las iniciativas que presentaron también ante la Cámara y que no fue bien recibida del todo, es el de los presupuestos, en el que había abundado anteriormente de una manera un poco superficial. Cabe recordar que al iniciar el año y con la transición de CONACULTA a la Secretaría de Cultura (SE), también vino un recorte considerable en el presupuesto para esta índole.

Este punto, el económico, es uno que además de no quedar claro por tantas banalidades dichas en la presentación del avance de ley, pues se plantean apoyos entre privados y públicos para que los ajustes al presupuesto no le cuesten tanto a las instituciones.

Este movimiento se había intentado apenas en febrero de este año, en la Ciudad de México, cuando una iniciativa propuso dar apoyos a empresas y pequeños difundidores de cultura privados, así los proyectos no iniciarían de cero y tendrían una base sobre la cual actuar.

Puede que no lo digan, pero con esto el peso de lo cultural se lo quieren dejar a los privados. Es cierto, este año uno de los sectores más afectados por los múltiples recortes del presupuesto ha sido este y además la transformación de CONACULTA, pueden ser demasiados cambios en poco tiempo.

Sin embargo, no es nuevo esto. Todos hemos escuchado o vivido el cómo Slim compró Teléfonos de México y lo convirtió en una empresa privada, TELMEX y o transformo en una de las empresas que más recaudan. Pero el punto es que todo esto quedó relegado al sector privado, no al público, donde se perdió una gran cantidad de oportunidades. A la vez, se ganó en inversión en infraestructura y en servicio. De igual forma sería una contradicción del PRI, quién durante el mandato del PAN criticaban duramente las privatizaciones.

Por otro lado, si los presupuestos son pocos, el apoyar al sector privado parece una opción viable, ya que las inversiones se hacen en porcentajes pequeños y con proyectos ya establecidos. No quiere decir que el gobierno sólo entregue cheque, pues necesita un proyecto serio y en donde sea recuperado el público para la cultura. No por trabajo, sino por necesidad.

Por tanto, la presentación del avance de ley dejo más dudas que certezas. No hay un proyecto claro todavía, no hay un discurso unido, pues en la misma exposición varios integrantes de la Comisión de Cultura contradecían lo dicho o simplemente mostraban su enojo.

 

 

 

 

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