El Estado vs. los huachicoleros: el combustible en la agenda

Por Raúl Parra

A diferencia de lo que había venido pasando con Pemex, el petróleo, los hidrocarburos y la cuestión energética en general en los medios, esta semana (1 al 7 de mayo) sí formaron parte de la agenda de la prensa mexicana, y no en cualquier posición, sino en una preponderante; incluso llegaron a ocupar varias primeras planas y hubo un día en el que todos los diarios nacionales le dedicaron ‘la de ocho’ (5 de mayo).

Como decía el profesor Robert Ferguson, hay una realidad objetiva que presente al tratamiento mediático; los periódicos se ocupan de reflejarla en sus páginas. Y eso fue lo que sucedió la víspera del emblemático 5 de mayo también en el estado de Puebla, sólo que en esta ocasión no se trató de una batalla entre el ejército encabezado por Zaragoza y el ejército francés, sino una entre el propio ejército mexicano ―ahora comandado por el general Salvador Cienfuegos Zepada― y un grupo de huachicoleros ―ladrones de combustible.

Como es ampliamente conocido ―y según lo informó el periódico Excélsior―, Puebla es el estado donde se roba más combustible, ya que se estima que entre enero y febrero de este año el llamado “Triángulo del Huachicol” contaba con mil 762 tomas clandestinas.

Los días 3 y 4 de mayo se dio una incursión en la que participó un millar de policías y militares en la comunidad Palmarito Tochapan, municipio de Quecholac, Puebla, contra supuestos huachicoleros.  Los dos enfrentamientos que tuvieron dejaron un saldo de 10 personas fallecidas (cuatro soldados y seis civiles), 12 heridos y 14 detenidos.

Sin embargo, lo importante a destacar en este análisis es que, tal como lo afirma Olivier Reboul en su libro Lenguaje e ideología, el discurso ideológico crea su referente o lo dota de un sentido falso.

Y eso es justamente lo que pasó con los medios al día siguiente pues, a pesar de la preexistencia de un hecho ‘objetivo’ ―en palabras de Ferguson―, no hubo una versión unánime por parte de los medios que aspiran a ser neutrales e imparciales.

Y la creación del referente inicia desde la designación del término para referir a los implicados, pues mientras que para Milenio, La Jornada y El Sol de México son ‘huachicoleros’, para El Universal son ‘chupaductos’ y para Reforma, ‘ordeñadores’. Excélsior fue un poco más prolijo y los definió como “delincuentes dedicados al robo de combustible”.

No obstante, lo más relevante del tratamiento mediático disímil es la narrativa, ya que para los medios ocurrieron hechos distintos. Para Milenio, Excélsior y El Universal ―los tres, diarios marcadamente oficialistas y progobiernistas― está claro que los huachicoleros “atacaron” a los militares; Reforma dice en su titular que los ordeñadores “retaron” a las Fuerzas Armadas, aunque en el cuerpo del texto dice explícitamente que los atacaron y mataron a cuatro militares; El Sol de México le otorga el protagonismo al ejército y pone que los militares “repelieron” a una banda de huachicoleros; mientras que para La Jornada ambos “chocaron”, y fue el único diario que presentó las dos versiones y no únicamente la emitida por el gobierno del estado de Puebla.

Como se ha constatado, el discurso ideológico también está presente en los medios de comunicación, a pesar de que quieran disimular al emisor, ocultarlo, y presentar esos encabezados como si fueran una verdad absoluta, cuando hay una inmensa connotación detrás de cada palabra. En esta ocasión ningún medio puso dos puntos después de los titulares y atribuyó la información a la entidad que la emitió, que fue el gobierno poblano. Intentaron hacer pasar por verdadero algo que fue extraído de un comunicado.

Asimismo, como se habrán percatado, este tratamiento mediático emanado de información oficial no es inédito, sino que se inscribe en una creciente tendencia que tiene por lo menos 10 años de antigüedad y sigue el mismo patrón replicado por los medios: en un ‘rondín de reconocimiento’, militares ‘fueron atacados’ por ‘delincuentes’, ‘repelieron’ la agresión ―El Sol de México lo sigue a pie juntillas― y  ‘abatieron’ a los civiles. Esta estrategia de comunicación, en la que la semántica es fundamental, tuvo su punto álgido en 2014 luego de la masacre perpetrada por el Ejército en Tlatlaya.

Ahora, por esta situación y durante esta semana, el tema de los hidrocarburos estuvo presente en la agenda. No se sabe a ciencia lo que pasó, los señalados como agresores y ladrones de combustible tienen otra versión, pero los medios se empeñan en instaurar una narrativa hegemónica mediante el discurso ideológico.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s