Golpes ocultos a la izquierda mexicana

Por Eduardo Martínez Pérez

Si bien, la postura ideológica había estado más alejada del noticiero estelar de Televisa, parece que la ola de descalificaciones hacía la candidata por Morena a la gubernatura del Estado de México, Delfina Gómez, les ha devuelto esa vitalidad para presentar noticias tendenciosas y darles ese aire de verdad absoluta como lo han hecho en anteriores procesos electorales en los que las fuerzas predilectas de los medios, PRI y PAN, han estado en severo riesgo de verse despojados del poder que detentan con tanto cinismo, preocupándose por todo, menos por los más desprotegidos.

Desde medios impresos como El Universal o La Razón hasta portales en línea como El Financiero, informaban entre sus noticias destacadas, los supuestos descuentos impuestos a los trabajadores del municipio de Texcoco, así como la aseveración sin fundamento acerca del desvío de fondos por 36 millones de pesos. A su vez, Carlos Loret de Mola, otro cacique leal a la televisora más poderosa del país y por supuesto a los gobiernos de centro y derecha, dio voz en su programa de radio Contraportada, a Enrique Ochoa Reza, dirigente nacional del PRI, quien aseveró que tanto Delfina como Morena y Andrés Manuel López Obrador, son un peligro latente para la economía y estabilidad nacional.

No es de sorprender que medios de la relevancia de Televisa, en especial su programa conducido por Denise Maerker, no hayan informado por ejemplo, que el PRI ha llevado al Estado de México a convertirse en la entidad con mayor número de feminicidios y en general de homicidios dolosos durante los últimos veinte años de sus gobiernos (1997-2017, Conapo) ni tampoco que son precisamente los estados gobernados por el PAN (Puebla y Guanajuato) los que presentan mayores índices de robo de combustible en el país.

Es normal entonces, que se dediquen por ejemplo a presentar noticias tan “relevantes” como los tuits de un ex presidente que desató la peor ola de violencia en décadas y que además ha sido señalado como implicado en actos de corrupción con empresas petroleras brasileñas. Evidentemente siempre y cuando el blanco sea Morena o su líder, el macuspano López Obrador. Aparentemente, se busca la igualdad en el espectro informativo, sin embargo, tampoco se mencionan los traspiés del actual mandatario, Enrique Peña Nieto.

Pero hay algo más interesante dentro de esta coyuntura electoral. En las últimas cuatro semanas, Maerker se ha enfocado de manera breve pero muy evidente en sus intenciones, al caso de las revueltas sociales en Venezuela. El enfoque discursivo de las notas audiovisuales que se presentan siempre tienen en común al mismo villano, Nicolás Maduro. Y por supuesto que no se trata de defender a un líder que ha demostrado con creces su incompetencia, el problema es las palabras que emplean los reporteros y la conductora para emitir sus críticas.

Términos como “represión”, “intolerancia”, “inconstitucional”, pero sobretodo, “riesgo”, “inestabilidad”, “agresión” y una frase que saltó de inmediato, “un peligro para Venezuela”. Un enunciado que sin duda nos recuerda mucho al candidato mexicano que ahora mismo encabeza las encuestas para las elecciones presidenciales del año próximo en nuestro país y que bajo un slogan similar fue desprestigiado de manera sucia, llevándole a ser derrotado, incluso así, de manera dudosa por Felipe Calderón.

Pero retomando los términos más empleados por los reporteros en cuanto a la situación venezolana, llama la atención que son precisamente estos, los que en su momento se le han achacado en la crítica en contra de la izquierda mexicana, equiparando de manera absurda dos contextos totalmente  opuestos, haciendo creer al espectador que si algún día Morena llegara a la presidencia, eso sería la ruina para nuestra nación, similar a Cuba o Venezuela.

También es destacable que opaquen los logros que tuvo “el peje” durante su mandato al frente de la Ciudad de México, que para nada se equipara al desastre que tiene Eruviel en el Estado de México o que tuvo Duarte en Veracruz y que hasta su captura no fue juzgado con la misma vara que Andrés Manuel. Incluso, se habló más del burdo video que “evidencia” la recolección de fondos de Eva Cadena para Morena, que de Yarrington o el ya citado Duarte. Al parecer el rumbo toma el mismo cauce que hace casi 12 años, cuando se buscó a toda costa evitar que el progreso no llegará al mandato de la nación.

Andrés Manuel ha sabido sortear las balas en esta ocasión y la prueba es que su candidata a la entidad más poblada y problemática de nuestro México, muy probablemente le arrebatará su bastión al priismo por primera vez en casi 90 años de hegemonía. Lo preocupante viene para dentro de un año, cuando posiblemente una nueva “guerra sucia” haya causado estragos. Por el bien del nuestro país esperemos no suceda así.

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