¿Una nota es la excepción?

Márquez Chora Xareni

EL PAÍS ha publica la primer nota en la cual no se desdeña la gestión de Puigdemont ni se menciona que la consulta que se proyecta para septiembre es ilegal, en cambio, cita al presidente de la Generalitat cuando en un almuerzo declaró que hará un “último intento” por establecer un diálogo con Mariano Rajoy para acordar el referéndum, pero la alusión destacable que EL PAÍS colocó en el cuerpo de la nota es:  ‘(Puigdemont) ha lamentado que de momento el Gobierno central se haya “borrado de la lista de la solución y solo está en la lista de los problemas”’.

En la última semana de abril, en la Tribuna: El poder imaginado del secesionismo, EL PAÍS denunció que la Generarlitat no podía quejarse de que no existiera un diálogo entre ellos y el Gobierno de Rajoy para discutir el asunto de la consulta, pues lo que ellos querían hacer era imponer sus condiciones a través de desafíos y quien se pone en esa posición “puede ganar o perder, pero no negociar”.

Los dos párrafos anteriores son contrastables, en el primero se muestra la intención del president y en el segundo el rechazo que EL PAÍS manifestó  antes las estrategias a políticas que los independentistas (Junqueras y Puigdemont) planearon debido a los conflictos con los que se han enfrentado para llevar a cabo el prometido referéndum.

Pero más allá del tema de las anteriores publicaciones del diario español, es preciso preguntarse por qué después de las múltiples editoriales y colaboraciones que se dedicaron a criticar al órgano de gobierno catalán y a sus integrantes por promover la violación a las leyes en aras de un proceso separatista que no es aprobado por la mayoría de la población, se presenta una nota que carece de las constantes señaladas en otras entradas, tales como: la referencia al referéndum y de inmediato la aclaración de que es ilegal.

Quizá, la explicación más simple sería que se decidió  no agregar dichas marcas a la nota en cuestión, pero eso también da señales de un posible cambio de paradigma ideológico de EL PAÍS en cuanto a la pugna secesionista, pues si las palabras importan por ser la huella ideológica que se deja ver en los medios de comunicación, también los son las palabras que no se escriben.

No obstante, plantear que el periódico cambió su línea editorial a cuatro meses de que se celebre el cuestionado referéndum, sería realizar una deducción a partir de un caso aislado, pues en las demás notas informativas del día, se continúa poniendo énfasis en las inconsistencias de los separatistas.

Pues en las entradas se lee: “Junts pel Sí y la CUP han vuelto a pasar este jueves su rodillo independentista en el Parlament”; “La CUP solo aceptará como salida al proceso independentista el referéndum. Lo reiteró ayer con una conferencia política en la que dejó claro que solo teme las dudas del Gobierno catalán, al que advirtió que no aceptará “ni planes B” —declaraciones unilaterales— ni “avances electorales”; “El tribunal declara ilegal también el drecreto por el que se creó el comisionado para la Trasición Nacional”.

Las omisiones en el primer caso podrían ser el indicio de un gradual movimiento hacia el extremo contrario de la línea editorial que se maneja, pero las demás lecturas no dan muestra de un cambio sustancial que prediga dicha transición.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s