El Estado vs. los ‘huachicoleros’: el combustible en la agenda vol. II

Por Raúl Parra

Tal como se asentó en la entrada anterior sobre este tema, a diferencia de lo que había venido ocurriendo durante los últimos cuatro meses con la cuestión del combustible y los hidrocarburos, estas últimas dos semanas sí acapararon la agenda mediática de la prensa mexicana, pues al menos una vez ocuparon la nota principal de un periódico de circulación nacional.

Aunque no versa directamente sobre la empresa productiva del Estado, el llamado ‘huachicol’, o la ‘ordena’ o ‘chupa’ de ductos sí roza tangencialmente a Pemex, al ser este último el ‘afectado’, la ‘víctima’ de tan funesto ‘delito’. Eso es lo que ahora puede leerse asiduamente en los medios nacionales: ‘delincuentes’ ‘ordeñaron’ ductos de Pemex, hicieron ‘tomas clandestinas’ y causaron explosiones o derrames por los que la empresa no debería hacerse responsable o,  ‘atacaron’ a las fuerzas de seguridad del Estado y tuvieron que ser ‘repelidos’ y ‘abatidos’ por las diversas policías y el ejército, como sucedió el pasado 4 de mayo en Palmarito, Puebla.

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Al margen de que el estudio geopolítico revele que se está llevando a cabo un procedimiento de fabricación del enemigo interno con estos ‘huachicoleros’, que ahora, en el discurso político ―y por ende, en el mediático, dado que la mayoría de los medios nacionales adolece de la declaracionitis― son equiparables a los narcotraficantes o a los grupos insurgentes, lo que concierne a este análisis dilucidar cómo los medios han abordado a Pemex en medio de todo este embrollo.

En primer lugar es necesario señalar que sí el combustible y los hidrocarburos volvieron a la agenda mediática es por dos razones: la violencia y las declaraciones de los funcionarios de alto rango. Stuart Hall ve a la prensa como una gran arena en la que se reproduce la ideología dominante debido a la tendencia de los periodistas a consultar perennemente las mismas fuentes de información: los definidores primarios. Se trata de personas con altos cargos institucionales ―o de gran poder económico o mediático, véase Carlos Slim y Mark Zuckerberg― que orientan su trabajo por ser fuentes conferidas de una ‘legitimidad’ institucional que valida su testimonio. Por eso, después de las jornadas de violencia, cuando el presidente de la República sale a anunciar un plan militar contra los ‘huachicoleros’, al día siguiente el 85 por ciento de los diarios le concede la nota principal a sus declaraciones. Y lo mismo sucede con José Antonio Meade o Salvador Cienfuegos Zepeda. Ese es el periodismo que se practica en este país.

En lo que respecta a Pemex, se le ha instado desde el bando oficioso de la Cámara de Diputados que indague a cuánto ascienden las pérdidas por el robo de los ‘huachicoleros’, pero una vez más se trata de la teoría de los definidores primarios, ya que la nota de El Universal en que se aborda eso está hecha a partir de las declaraciones del diputado panista Jorge Ramos. Lo mismo sucede con la ―al menos supuesta― oposición, pues el perredista Julio Saldaña Morán exigió que las autoridades vayan “por los rateros que desde el Consejo de Administración y la Dirección General de la petrolera propician su saqueo y quebranto en Pemex”.

En el mismo diario hay una denuncia, por parte de los columnistas Mario Maldonado y Carlos Loret de Mola, de que Carlos Romero Deschamps y el sindicato que encabeza podrían estar relacionados con el robo de combustible, ya que han opuesto resistencia a comprar equipo tecnológico de última generación para vigilar el 95 por ciento de los poliductos y oleoductos, para seguir usufructuando con el hidrocarburo hurtado.

También hubo una solicitud del gobernador de Guanajuato, Miguel Márquez Márquez para que Pemex coadyuve en el combate al robo de combustible en su entidad que fue replicada tanto por medios locales ―Correo y am― como nacionales ―El Universal y Milenio―, en la que una vez más se confirma la teoría de los definidores primarios.

Por último, el exgobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle ―que tiene toda la República mexicana tapizada con su rostro con la excusa de la promoción de su libro, pero en realidad se trata de proselitismo político― expresó en un comunicado que hay complicidad de Pemex en el robo de combustible y que durante su mandato en el estado con mayor número de tomas clandestinas del país “se detuvieron a centenares de personas” y se “recuperaron miles de litros de combustible”.

En conclusión, podría afirmarse que todas las notas relativas a Pemex se hicieron a partir de los definidores primarios, ya que los medios únicamente se limitaron a reproducir las declaraciones de funcionarios de alto rango, líderes sindicales, disidentes y legisladores.

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