Guardia a Cultura

Por Eric Ramírez.

La cultura en México parece estar sólo al alcance de las elites, pero en realidad es más sencillo que eso, esta y brinda la mano para quien decida acercarse a conocer un poco. Tanto secretaría como independientes buscan un mayor alcance en su púbico. Y ese es el problema, el discurso con que se manejan ambas instancias que acercan las artes como un imán a la gente.

Durante estos meses he observado un discurso, que viene directamente de instancias gubernamentales en distintos ámbitos, donde la esencia del mensaje es acercar a la gente a los teatros, operas, festivales de cine, ferias de libros, entre otras. Pero nunca busca incentivar la participación del público, sólo el consumo de lo que ya está establecido.

Incluso en el discurso de sus redes sociales fueron un tipo de publicidad a sus obras. Fueron adelantos de lo que se puede ver si la gente asiste a los eventos. Era programación tras programación. Imágenes, invitaciones, eventos. Pero no va más allá. Establecen su posición de sector oficial, su jerarquía y a partir de ahí le hablan a la gente, no como un artista que le habla a un fan, sino como un gobierno invitando a conocer los avances en los proyectos. Eso sí, sólo algunos estados del país son dignos de promocionarse en redes sociales.

La Secretaría de Cultura (SC) bajo el mando de María Cristina García Cepeda, también ha establecido un discurso de víctimas, donde los presupuestos no los dejan trabajar y por ello apoyar proyectos privados saldría más barato. Esta lógica dentro de la capital está teniendo sus primeros frutos.

Por tanto, dentro del discurso oficial, las instancias gubernamentales y en especial la encargada de la SC utilizan el discurso epiléptico (que se basa en atacar o defender una postura de acuerdo al libro de Sam Leith, “¿Me Hablas a Mi?”), para defender su postura, que es, comenzar a privatizar el sector cultural por falta de presupuesto, infraestructuras, una ley, entre otros. La cultura es el nuevo Telmex, pues llama a mucha gente, diversos festivales son testigo de ello. A la vez, buscan recobrar la confianza en la gente.

¿Qué confianza?, la misma que los medios han destacado para que haya un desapego entre cultura y público. Los medios recrean la realidad, de acuerdo con Ferguson en su libro, “Los Medios Bajo Sospecha”. Pero no de forma maliciosa, ni siquiera conspiración donde hay una persona entre las sombras controlando todo. No, más bien de forma en que cada medio intenta transmitir su ideología y que alguien la compre o se vea reflejada en ella.

El mismo Fergursos menciona que los públicos son inventados a través de una ideología que busca ser transmitida y comprada por cierto público. Estos lectores reproducen la idea, la compran y no se cuestionan a menos que conozcan otra idea, sin que choquen del todo con la que ya tienen.

También explica cómo es que los medios manejan la información cultural en sus secciones. A diario hay algún museo en remodelación, alguna conferencia, algún teatrero ensayando, o alguna presentación de algún libro. La regla básica en el periodismo es nunca llegar sin nota.

Sin embargo, he notado que los medios le hacen el feo constantemente. Por lo menos una vez por semana tanto El Universal, Excélsior, Reforma y Milenio, por mencionar algunos de los más importantes, reprimen esta sección del periódico del día. Los días varían, puede ser en lunes como en viernes, no todos los mismos días, desde luego, pero si constantemente. Hasta pareciera que se turnan.

Esto sin duda, es un factor para el alejamiento de las personas con la cultura, pues los mismos medios legitiman esta falta de interés. Podría afirmar de forma arriesgada que el alejamiento a las artes se debe incluso a la falta de información de la misma. Y no sólo como un programa de actividades, porque se puede confundir, sino como una falta de imaginación de los mismos medios, que evitan que la información salga de forma fluida y robusta a diario.

Ferguson lo dijo, los medios legitiman. Es un proceso de naturalización en el que los lectores y público aceptan poco a poco una ideología sin cuestionarla. Sólo es una reproducción constante. Por eso, otra afirmación arriesgada es: si uno no sigue constantemente los diarios o cierto tema, es difícil darse cuenta de lo que dicen o lo que no dicen los medios. Cuál es la agenda y cual no. En este caso, la cultura en su mayoría está muy alejada de una agenda prioritaria.

Pero, ¿es asunto comercial o simplemente un asunto de ideología globalizada? Si basó esta pregunta en Ferguson, podría decir que influye sobre todo en que la ideología ha orillado a los medios a no hablar tanto de cultura. Ha sido una práctica que se ha reproducido y ahora regresar a eso parece arriesgado. Hay que recordar entonces, como cada medio maneja la información al respecto.

  • Reforma: Más descriptivo, pocos juicios de valor y prácticamente se dedicaba a dar la nota del hecho. Es crítico, pero de manera un tanto superficial, en esa nota se dedicaban a decir lo que no se hará en el sexenio.
  • Excélsior: Me parece que en su nota fue el medio más duro, pues desde el inicio al dar una postura en contra completamente de cómo se gestiona la Secretaría de Cultura desde la llegada de María Cristina García Cepeda, titular de dicha secretaría. Fue una crítica más que una nota donde destacaba, al igual que reforma, lo que no se hará, pero desde el discurso: No hay cambios, más que de nombre.
  • La Jornada: Este medio destaca pues es, o era, uno que se enfocaba en la cuestión de cultura como prioridad y siendo un medio a veces crítico. En esa nota, sobre la presentación del plan de trabajo, fue un medio completamente cuadrado y enfocado a dar la información, sin siquiera un cuadro de contexto o algo más por el estilo. Pareciera un medio más oficialista.
  • El Universal: este medio en la mayoría de las notas acerca del tema Gestión de Cultura, ha recurrido a un discurso oficialista y hasta aburrido. Se ha dedicado a la descripción de los hechos y da poco énfasis en hacer alguna crítica al respecto.

Hay que agregar que El Universal a la hora de sus críticas fuertes, recurre a terceros y es un medio que constantemente tiene algún reportaje acerca de algún hecho cultural, ya sea en la ciudad o en algún estado. Muchas veces también son un tanto oficialistas y en estos refuerzan el discurso oficial acerca de la cultura. No es el medio que más complementa el discurso oficial, pero si, de los que más. De hecho, en cierta medida, cada medio lo ha hecho.

Por ideología no pasa. Cada medio tiene una postura y por ello tendría que destacar sobre los otros, sin embargo, es una costumbre general. Una naturalización implantada y difícil de romper. El escaso seguimiento a la cultura es producto de la reproducción: una que no la pone y el otro lado que no la exige. No le hace falta, no del todo. Le basta con saber lo demás, pues mientras no sea algo comercial o algún hecho no ajeno a la agenda, las noticias  a veces no saldrán.

 

 

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