¿Seguir el ejemplo estadounidense?

Por Eduardo Martínez Pérez

En materia de laicidad, hemos comentado que el Estado mexicano no es precisamente el mejor ejemplo de cumplimiento de las normas que establecen esta separación entre las instituciones gubernamentales y las religiosas, pues desde siempre, y a pesar de los intentos de Juárez con sus Leyes de Reforma o de los constituyentes de 1917, la iglesia católica mexicana ha sabido sortear esta barrera de lo que no debe manifestar, incluso, sometiendo a sus peticiones a diferentes personajes de la vida política mexicana.

En días recientes, Donald Trump, actual mandatario estadounidense, en una evidente muestra de sus ideas conservadoras, clásicas de las sociedades imperialistas, ha decidido flexibilizar  las restricciones incluidas en la llamada “Enmienda Johnson”, la cual impedía hasta ahora, la participación activa en temas de incumbencia política, a las organizaciones exentadas de pagar impuestos, en especial las religiosas. Con esto, es evidente que el magnate planea adquirir a un poderoso aliado de cara a una posible reelección tras la culminación de su primer periodo presidencial.

El caso mexicano por su parte, aún mantiene al clero fuera de toda participación directa en beneficio de un miembro partidista o de una asociación política en general, aunque como se mencionó al inicio, los representantes de la Iglesia han sido astutos y han hecho que estas restricciones no jueguen en su contra, ya que apelando a la libertad de expresión y enarbolando la defensa de los derechos humanos, han conseguido la aprobación de una buena parte de la sociedad mexicana y han puesto en jaque esta disposición oficial que data de más de siglo y medio.

Pero, ¿Cuáles son las similitudes de la medida de Trump con las que el gobierno mexicano adopta para con la iglesia católica? Por una parte, la postura del mandatario estadounidense es abiertamente con una intención política que le proporcione una ventaja en sus futuras aspiraciones, manejando a este organismo como un medio de propaganda. Algo similar a lo que ocurría con el Partido Acción Nacional (PAN) en décadas pasadas en el ámbito político de México, cuando se buscó asentar como una oposición fuerte ante el dominio único del PRI, esto con el apoyo de la moral y poder de influencia del catolicismo.

En la administración actual de Enrique Peña Nieto, la iglesia católica ha intentado ser silenciada, quizás de maneras sutiles y no precisamente represivas. De hecho, es el gabinete encabezado por el nativo de Atlacomulco, el que se ha visto superado en la estrategia por la cúpula del clero mexicano, el cual, se ha servido de la desaprobación en la que se ha desenvuelto el sexenio actual, lleno de dudas, malos manejos y pésimas decisiones, haciendo evidentes estas fallas ante los millones de fieles que siguen con fervor casi ciego su religiosidad.

Los medios para lanzar su estrategia fueron variados, desde el semanario Desde la fe, hasta las homilías y discursos de parte de sus representantes, así como el guiño sutil a ideales políticos conservadores, siendo más evidentes en los estados de Guanajuato, Jalisco, Veracruz  y Estado de México, en donde las fuerzas de izquierda han ido ganando terreno y se corre el riesgo inminente de acabar con paradigmas asentados en el imaginario colectivo que quiten a la iglesia su poder de dominación social, es decir, se ataca toda idea progresista.

Sin embrago, llama la atención que paradójicamente sean la institución eclesiástica como los partidos de izquierda, en especial Morena, los únicos agentes de peso en la sociedad que se atreven a denunciar irregularidades en procesos legislativos, judiciales o problemáticas que afectan de manera directa y descarada a grupos vulnerables. De hecho, ha habido ciertos guiños de sacerdotes y jerarcas católicos, en especial en la capital del país, hacia el proyecto que encabeza Andrés Manuel López Obrador. ¿Será que de a poco, el clero capitalino está generando una conciencia propia y totalmente opuesta a lo que piensan sus colegas en estados conservadores?

Ante esta situación alarmante para el priismo, cuya crisis puede agudizarse con la inminente derrota en la gubernatura por el Estado de México, se comienza a vislumbrar el acercamiento de los mandos tricolores con los peces gordos de la religión en nuestro país. Más allá de los guiños tradicionales de cualquier representante del ejecutivo mexicano, que incluyen casarse frente a las máximas autoridades, como lo hizo Peña Nieto con Angélica Rivera, o bien, traer al sumo pontífice Francisco a nuestro país, y que sirvieron de poco ante el apoyo del presidente a los matrimonios entre homosexuales, lo que ha intentado es conciliar estas diferencias con el clero, no al grado de su par estadounidense que ya hizo legal lo que aquí aún no es, ese sería el acabose para un gobierno, sepultando así toda esperanza de llegar a Los Pinos, pues haría permisible que la iglesia con el poder que aún tiene para manejar masas, se aliara con fuerzas políticas emergentes, logrando así un amplio espectro de votantes. ¿Qué sigue para el PRI?

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Un comentario sobre “¿Seguir el ejemplo estadounidense?

  1. Efectivamente, estimado Eduardo. Si los gobernantes siempre han tomado como modelos a seguir a los mandatarios estadounidenses, no me sorprendería que en esta ocasión hicieran lo mismo, tal como lo sugieres en tu entrada. Sin embargo, creo que la injerencia de la Iglesia en los asuntos públicos y políticos es mayor en México que en el país vecino del norte, a pesar de que en aquella nación los gobernantes suelan ser muy religiosos y usar un sinnúmero de referencias bíblicas. No sé a quiénes te refieras con “ciertos sacerdotes y jerarcas católicos” de la capital que le han guiñado el ojo al proyecto alternativo de nación que encabeza Andrés Manuel López Obrador. El único padre que conozco que se ha pronunciado abiertamente a favor de Morena es Alejandro Solalinde, pero hasta donde tenía entendido, él está radicado en Oaxaca. Sin embargo, yo no diría que el clero capitalino en general está adquiriendo una conciencia propia que contraviene los dictámenes de sus correligionarios en otras demarcaciones del país, sino más bien, en caso de que hubiera prelados que favorezcan esta metamorfosis, se trataría, indudablemente, de garbanzos de a libra, agujas en un pajar, ya que la Iglesia católica es una institución sumamente dogmática y autoritaria, que tiene una estructura jerárquica y en cuyo seno por antonomasia el librepensamiento está proscrito.

    Ahora bien, considero que según las directrices que dieron en clase -especialmente Luis-, no deberías analizar los hechos per se, sino más bien la cobertura informativa que han hecho los medios al respecto. Saludos.

    PD. Librepensamiento: Corriente filosófica que reclama para el ejercicio de la razón individual independencia absoluta de todo dogma religioso.

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