¿Terrorismo en México?

Por Eduardo Chamorro

El 26 de noviembre de 2013 el diario Excélsior publicó una entrevista realizada al entonces presidente de Israel, y hoy difunto, Shimon Peres; la atención se generó gracias a una declaración de Peres usada como cabeza: “Narco es terrorismo”. En las primeras semanas en este blog, la primera pregunta para abordar el tema del terrorismo fue el cuestionamiento de qué tanto se conoce sobre el terrorismo, considero que es prudente llegar al final del análisis de este tema con la interrogante: ¿existe terrorismo en México?

Shimon Peres —quien fue una figura internacional reconocida por su papel relevante en la situación de Oriente Medio— aseguró que la violencia generada por el narcotráfico es terrorismo: “Todo mundo que mata gente inocente es terrorista. No importa cómo se le llame en la academia. Si su motivación es no respetar la ley y no respetar la vida humana, para mí eso es terrorismo, en cualquier lado que ocurra”. Asimismo, Peres dijo para Excelsior que las motivaciones de los terroristas se deben a que “tienen algo mal en la cabeza” y aunque cada grupo tiene sus razones, para él en México eran los narcotraficantes.

Las declaraciones de Shimon Peres son una postura que el abogado Ingmar Barrañón Rivera contrasta al considerar que México nunca ha tenido el tipo de problemas relativos con el terrorismo por diversas razones; pues si bien es cierto que en América Latina se vivió una situación similar a la ocurrida en Europa al final de la Segunda Guerra Mundial, cabe señalar que pocos fueron los movimientos catalogados como terroristas por parte de los gobiernos de los respectivos países.

De acuerdo con Barrañón Rivera, México padeció una etapa de levantamientos por parte de grupos guerrilleros: ejemplo representativo fue el de los encabezados por Rubén Jaramillo, Lucio Cabañas y Genero Vázquez, además de haber sido en el seno rural. Sin embargo, otros grupos como el Instituto de Intercambio Cultural México-Ruso o el Partido Comunista Mexicano, nunca representaron peligro en cuanto al tema del terrorismo dado el paso pacífico al socialismo propuesto por estos.

Una de las principales situaciones de esas guerrillas urbanas que apenas podrían considerarse como terrorismo, fue la del 8 de noviembre de 1972 cuando cuatro jóvenes de la Liga Mexicana de Comunistas Armados secuestraron en Monterrey un Boeing 727 que tenía como destino la Ciudad de México. No obstante, las exigencias de los secuestradores (liberación de seis compañeros, 4 millones de pesos y amas) fueron atendidas y el avión aterrizó en la noche del mismo día; las armas y el dinero fueron regresados después al gobierno de México.

Lo anterior abre la discusión si históricamente han sido solo las guerrillas y la extorsión política lo más cercano a la vulnerabilidad social inyectada por el miedo, es decir, lo más cercano al terrorismo; aunque también está el planteamiento en torno a si el narcotráfico cumple con las características de grupos terroristas o únicamente es materia de posturas políticas como sucedió también con las expresiones del exministro de interior del gobierno de España, José María Aznar, al apuntar en noviembre de 2015 para El Economista que “México padece también de terrorismo, no provocado por grupos extremistas como en Europa, sino por el narcotráfico”.

En consecuencia, si aun así pudiese considerarse al narcotráfico como el terrorismo de México a causa de la violencia y miedo imperante en diversas regiones del país, no hay que dejar de lado el hecho de que en el territorio mexicano no existe un grupo comparable como lo sería Al Qaeda, con sus características, ideología, armamento, ni la intención de ser un referente radicalista. El abogado Ingmar Barrañón Rivera afirma que “Las restricciones migratorias para cruzar a Estados Unidos hacen difícil que cualquier grupo criminal internacional busque llegar a cualquier país haciendo una escala en el nuestro”.

Por otra parte, las deficiencias presentes en la industria armamentista son otro factor que no convierten a México atractivo para grupos internacionales terroristas; a esto debe sumarse el constante apoyo y la recalcada colaboración con Estados Unidos en temas de seguridad, dificultando la planeación de acciones.

En definitiva, en los últimos años, y más después del 9/11 con el entonces presidente Vicente Fox, el gobierno mexicano es siempre miembro de los países que repudian públicamente cualquier acto de violencia relacionado con el terrorismo internacional. Si México mantiene una postura clara en contra de la actividad terrorista, también debería replantearse si el temor y las muertes generadas por la llamada “guerra contra el narcotráfico” son un terrorismo regional, de casa, un terrorismo a nuestra manera… ¿O es otro, como muchos problemas más, que solo se ignora?

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