Proceso anuncia el advenimiento de otra guerra en México

Por Raúl Parra

Proceso dedicó su edición 2115 al tema que ha prevalecido en la agenda mediática nacional durante las últimas dos semanas: los enfrentamientos que se suscitaron entre fuerzas federales y personas que supuestamente se dedican al robo de hidrocarburos de los ductos de Pemex, conocidos como huachicoleros, los días 3 y 4 de mayo en Palmarito, Puebla.

Al no contar con la periodicidad tan frecuente de un diario y, por ende, no poder ofrecer las primicias del día anterior ―siempre hablando de la versión impresa, su agencia de noticias y su página de Internet se manejan de manera distinta―, los editores del semanario Proceso optaron por hacer una profusa cobertura desde varios estados de la República. Es decir, compensaron la falta de inmediatez con profundidad en la investigación y el análisis.

Toda la sección “Crimen organizado” estuvo dedicada a este tema. Se publicaron los textos “El hombre fuerte de Peña fracasa en la defensa de los ductos”, “Una vez más, la estrategia equivocada”, “Guanajuato, otro paraíso huachicolero”, “A la vista los negocios de ordeña en Veracruz”, “Un guion de la Sedena en el que ya nadie cree” y “El caso de Palmarito divide a los senadores”, firmados desde Irapuato, Palmarito, Xalapa y la Ciudad de México.

Si a esto se le suma la columna de Fabrizio Mejía Madrid y el cartón de Antonio Helguera, los cuales también son alusivos al tema, son 8 géneros sobre los enfrentamientos entre las fuerzas federales y las personas dedicadas al robo de combustible los que se presentan en el número 2115 de la revista.

Empero, lo más interesante en el abordaje informativo que hizo Proceso, fue el enfoque que le dio. A diferencia de los diarios nacionales, que optaron por informar lo acaecido en Palmarito, el semanario se concentró en el hombre encargado de velar por la seguridad de los ductos de Pemex, el general Eduardo León Trawitz, quien fue jefe de escoltas de Enrique Peña Nieto cuando era gobernador del Estado de México y también lo protegió durante su campaña presidencial.

Este texto escrito por Jorge Carrasco Araizaga, que revela que el general tiene bajo su mando a 2 mil 500 elementos provenientes del Ejército y la Marina y contó con un presupuesto de 2 mil 521 millones 48 mil 800 pesos entre 2013 y 2015, ocupó el lugar principal en la jerarquización de la información en el semanario, ya que es el primero que aparece después del índice, lo cual marca un claro distanciamiento respecto de los demás medios nacionales y, en especial, de los diarios.

Lo que resalta en los demás textos es que los reporteros de Proceso ya hablan abiertamente de una nueva guerra en México, ésta ya no de las Fuerzas Armadas del Estado mexicano “contra el narcotráfico”, como la que declaró el ex presidente Felipe Calderón en 2006, sino ahora “contra los huachicoleros”, ésta emprendida por  Enrique Peña Nieto.

Los periodistas del semanario se basan en el accionar del presidente ―quien es además el comandante supremo de las Fuerzas Armadas―, pues fue él mismo quien envió a 2 mil soldados a Puebla tras lo acaecido en Palmarito. Para iniciar una guerra se necesita un enemigo, por supuesto, y en este caso, desde los órganos de difusión del gobierno se ha fabricado a este grupo de presuntos delincuentes como un enemigo a la seguridad pública e interior del país, labor a la que los grandes medios han contribuido enormemente.

Ambas (guerras) obedecen el mismo patrón: “ellos” ―véase “narcotraficantes” o “huachicoleros”―  son “delincuentes” y, por tanto, deben ser “abatidos” por el Ejército ―o la Marina, según sea el caso―, como lo demostró el video publicado por el diario Cambio de Puebla ―al cual también se hace referencia en la edición 2115 de Proceso y se publica una secuencia fotográfica del hecho―, en el que un militar asesina a quemarropa a un civil de Palmarito, es decir, comete una ejecución extrajudicial.

Pongo los términos entre comillas porque nadie sabe a ciencia cierta, no existe la constancia de que todas las personas que han sido asesinadas por las Fuerzas Armadas durante la última década efectivamente fueran criminales o delincuentes y, en caso de que lo fueran ―en un país como México, donde supuestamente hay una democracia y existe un Estado de derecho, además de que en 2008 se aprobó una reforma constitucional que entró en vigor el año pasado y establece un nuevo de sistema de justicia penal acusatorio―, tendrían derecho a llevar un debido proceso y ser juzgados, para luego ingresar a un centro de readaptación social a cumplir la condena que les fuera impuesta.

Y eso es precisamente lo que hace Proceso, pues cita unas mantas colgadas por los pobladores de Palmarito, las cuales rezan: “Queremos paz por el bien de los niños. Soldados, no maten gente inocente” y “El pueblo respalda a quien defendió a nuestras mujeres y niños”. Esto contradice directamente la versión oficial, pues la Sedena había declarado que los huachicoleros los habían usado como escudos humanos cuando, según esta versión, fue al revés.

Y, mediante la consulta de académicos y defensores de derechos humanos, las reporteras Gabriela Hernández y Gloria Leticia Díaz aducen que, al igual que la que inició en 2006, esta nueva guerra será “fallida” y “violatoria de derechos humanos”, por lo que “está condenada al fracaso”.

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Un comentario sobre “Proceso anuncia el advenimiento de otra guerra en México

  1. Comentario por: Jacqueline Ponce León.

    Hola, Raúl. Debo decirte que en general tus entradas me parecieron bastante completas. Desde el inicio, fuiste de los pocos que tomó una línea de análisis y la fuiste desarrollando a lo largo de todo el semestre. Tienes buen manejo de la información y se nota a leguas que conoces perfectamente tu medio. Quien te leyera, supondría que hasta trabajas ahí.

    Lo que más me agradó de tu manera de abordar Proceso, fue la estructura que presentaste en tus entradas, ya que iniciabas con introducción, desarrollabas y siempre dabas una conclusión. Supiste delimitar bien lo que incluirías en cada una de tus entradas.

    En tu lenguaje, me puedo percatar que gustas de la lectura. De verdad, se nota bastante por las palabras que usas. Tus titulares siempre fueron de acuerdo con el contenido de tu texto, por lo que nunca engañaste a tu lector. Además, las imágenes que usaban siempre iban de acuerdo a tus letras. Tienes buena ortografía y aunque a veces te excedas de las dos cuartillas, haces que la lectura sea amena.

    ¡Felicidades! Te mando mis mejores vibras para tu exposición.

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